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Opinión

Un debate que quema

Foto: MDZ
Foto: MDZ

En primer lugar quiero decir que adhiero a que se ponga en vigencia, en todo el país, el protocolo de abortos para casos de violación, tal cual lo interpretó la Corte Suprema de la Nación.

El tema del aborto no es un tema que tenga demasiados consensos. Es un tema que todavía genera bastante escozor y no se termina de instalar el debate, aunque en los últimos años, el tema dejó de ser tabù y se ha discutido en foros, comisiones legislativas, prensa, etc.


Pero que no exista unanimidad o que haya personas o grupos que piensen distinto, no debe ser óbice para abordar el tema de fondo.

Personalmente creo que una pareja o mujer que llega a la situación de plantearse un aborto, es un fracaso de la pareja y también del estado que no proveyó los recursos necesarios para evitar llegar a esa situación. Cuando digo recursos no me refiero solamente a los métodos anticonceptivos, sino también a un adecuado asesoramiento y consejería accesible y oportuna.
El tema del aborto plantea muchas dudas e incertidumbres en su debate pues no es, en ningún caso, una situación ni querida ni buscada.

Pero también es real que casi medio millón de mujeres abortan por año en nuestro país.- Casi el 2,5 % de las mujeres de Argentina y casi el doble de las que están en edad fértil.

Y lo hacen en la ilegalidad y en la clandestinidad. Y les vá de acuerdo a los recursos que tengan. Así, las mujeres que tienen recursos económicos, información y asesoramiento sufen menos consecuencias  que aquellas que carecen de estos medios y que son, generalmente, las más humildes.

Haya o nó sanción de una ley que despenalice el aborto, muchas de nuestras mujeres van a seguir abortando. Nos guste o no.

Siempre recuerdo una frase en un congreso en Mendoza dónde un conocido profesor dijo: "Nadie puede estar a favor del aborto. Pero, llegada la circunstanscia, ¿qué hacemos?

¿Seguimos mirando al costado, nos rasgamos la vestidura, condenamos a la mujer, o afrontamos la realidad ?

Acepto todas las posturas, en tanto y en cuanto se respete la mía. Por eso, aquellos que se oponen al aborto con los argumentos conocidos, son sujetos que merecen expresarse y defender su causa. Merecen mis respetos.

De la misma manera, aquellos que defienden la despenalización del aborto merecen ser  escuchados, pues durante muchos siglos, fueron silenciados.

Lo que no acepto, es que algunos se proclamen defensores de la vida, mientras acusan a los demás practicamente de genocidas. Con el agravante que, en algunos casos, no tienen ni la autoridad moral ni la foja de servicios tan intacta como sus proclamas.

Creo en una sociedad abierta y que disienta. Que exprese con libertad y sin temores lo que piensa. Y que se respeten todos los pensamientos, aunque no se coincida en ellos.

Desde hace muchos años estoy comprometido con la vigencia de los derechos sexuales y reproductivos. Puedo dar fé de ello. Y esa lucha tiene que ver, claramente con evitar los embarazos no deseados, y por lo tanto los abortos.

Pero eso no evita que me pronuncie a favor de una ley nacional que despenalice el aborto. El derecho de las mujeres está por encima de, incluso, todas mis consideraciones teóricas desde la distancia, como varón.

Y no tengo los temores ni reconocimientos que el actual ministro de Salud tiene hacia ningún credo o religión. Todas merecen mi respeto. Pero no van a cambiar mi pensamiento ni censurar mis expresiones. Es mi práctica cotidiana de vivir  en un estado laico. 

Por último, también quiero decir que el tema del aborto no se termina de abordar por una situación especial: las que se embarazan  son las mujeres, y las que enferman y mueren, son mujeres pobres. Y a muchos, en una cultura ancestralmente machista, no le parece demasiado importante lo que les ocurra a las mujeres, y encima pobres.

Por útlimo, me viene a la memoria una frase que pronunciaba en sus charlas Benjamín Viel Vicuña, un médico sanitarista chileno considerado una de los pioneros de la salud reproductiva en América Latina: "Si los hombres quedáramos embarazados, el aborto sería un sacramento".º