Opinión
La Ley de expropiación de Tierras es una necesidad urgente
Una respuesta a Anibal Rodriguez y otros detractores/as.
Luego de que el gobierno de la provincia de Mendoza presentara a la legislatura el proyecto de Ley para la expropiación de tierras improductivas, se alzaron algunas voces de diferentes partidos para oponerse, entre ellas camerucci, montero y Anibal Rodriguez.
Como ya hemos expresado, la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra, viene proponiendo este mecanismo desde su fundación, hace ya 10 años, y lo hemos hecho en función de vivir y conocer la realidad rural desde la perspectiva de los trabajadores, de los pobladores rurales, de puesteros, campesinos, sobre quienes ha recaido con mas fuerza el peso de las crisis y las pesimas politicas agrarias, todas ellas basadas en las recetas neoliberales del libre mercado, de la propiedad privada y el lucro como prioritarios y únicos valores sobre los cuales se edifica una sociedad.
Por eso queremos responder. Porque nos parece que en su mayoría las críticas a la ley tienen en realidad un enfoque oportunista y de tinte electoral, mas que de analisis objetivo, o de animo de debate, que por supuesto es necesario.
Sabido es que la UST no responde a ningun partido politico, ni religión, nuestro movimiento ha construido una autonomia que nos permite criticar lo que vemos mal y reconocer lo que nos parece positivo para nuestro pueblo.
Entonces, reafirmamos, que no es posible un modelo de sociedad justo, democratico, pacifico, sustentable, sin un modelo agrario que permita que una buena parte de la población viva y trabaje dignamente en el campo, que produzca alimentos sanos y suficientes, y que esos mismos puedan llegar a toda la sociedad a precios justos. Luego podemos pensar en exportar, para que ingresen divisas y con ellas podamos comprar lo que no podemos producir.
El modelo actual es todo lo contrario, expulsa la gente del campo, el trabajo es mal pago, en negro, esclavo, produce alimentos con agroquimicos y que llegan muy caros al consumidor, prioriza la exportación y no el mercado interno. La tierra, pero por sobre todo el agua de riego, esta concentrada y cada vez mas extrangerizada. Este modelo arrasó principalmente con el campesinado mendocino para instalar una ruralidad dominada por empresas.
Muchas familias rurales migraron a las ciudades, alli tampoco hay posibilidades, se generan territorios periurbanos donde la marginalidad y la discriminación minan la autoestima, abonan el odio y el rencor. Eso decanta en violencia, en robos, en drogas. La respuesta rápida y mediocre que plantean algunos es la represeión, la Ley Petry, y no la posibilidad de generar trabajo digo e inclusivo para todos y condiciones para la vuelta al campo y la reversión del exodo rural
En ese sentido la recuperación de las tierras improductivas y el acceso de las familias rurales sin tierra, es un muy buen primer paso, necesario para re formular el modelo agropecuario.
La Ley esta bien planteada, expropiar sin que al estado le cueste dinero, a aquellos que teniendo mas de 10 has, no producen, ni pagan impuestos ni irrigación. Y adjudicarla a familias en el marco de la economia social y la agricultura familiar, que se asocien, organicen , y que tengan una propuesta productiva.
Claro de la organización social, de la particpación, dependerá que su aplicación no quede entrampada en la burocracia o en la avivada de algún funcionario, pero eso va para todas las politicas en general, este estado que tenemos es producto de 200 años de luchas sociales y políticas, con gran predominio de “Las fuerzas vivas” en el poder real.
El arraigo rural, la producción de alimentos sanos, la generación de trabajo digno, el uso mas eficiente del agua, el mejor mantenimiento de los cauces, la recuperación de tierras improductivas ¿no significan acaso un bien general para la sociedad?, si que lo son, y por esto si podemos hablar de utilidad publica.
Muchas de las preguntas de Anibal Rodriguez son contradictorias. Presuponer que el lucro y la exportación son los fines supremos el uso de la tierra, nos lleva a generar politicas agrarias erradas que terminan con la quiebra de las empresas y la explotacion y el desempleo de los trabajadores.
El fin no es solo rentabilidad, la tierra debe cumplir su función social, permitiendo el arraigo de su pueblo, priorizando el trabajo digno, la producción y el mercado interno, el desarrollo de la comunidad y las familias rurales, la contención de la juventud. Desde esta optica entones debemos repensar el desarrollo rural. Es facil demostrar que la agricultura campesina, otorga ventajas por sobre el agronegocio, porque mientras a la familia campesina, con tan solo genearar sus puestos de trabajo digno les alcanza, al empresario, en cambio, el trabajo le representa un “costo a pagar” y requiere ademas una ganancia superior a los intereses al capital que otorgan los bancos.
Por eso ante iguales ganacias, en un contexto desfavorable, el agronegocio se retira del campo y el campesino sigue trabajando y luchando en la tierra. El agronegocio dejara de pagar los impuestos, dejara a los obreros en la calle y las fincas estaran 30 años abandonadas como ha sucedido en Mendoza.
En años buenos, la agricultura campesina, familiar, reinvertirá gran parte de las ganancias en su predio, en años malos se sobrevivira garantizando el ingreso por su “autoempleo”. Esta ventaja vista desde la optica de modelo social, no es menor.
De alguna manera la ley de contratista de viña comenzo un camino en este sentido, pero lamentablemente, en lugar de profundizarlo, practicamente se anuló con la flexibilización laboral, asestando un duro golpe los pueblos rurales.
Muchas de las familais que eran contratistas hace 20 años , hoy sobreviven gracias a la asignacion universal por hijo.
Claro para un sector, en el cual muchos son extranjeros, la vitivinicultura ha dado saltos de “calidad”, en inversión, en exportación. Pero para las mayorías se ha retrocedido.
Se preguntan tambien porque falta “mano de obra” en la agricultura, yo les pregunto si ellos realizarian esas duras jornadas de trabajo por las miserias que se pagan. Es cierto la AUH, permite optar, y si quieren mas mano de obra, tendran que pagar mejor.
Pero si consideran que eso no es rentable, entonces, dejen que la agricultura familiar pueda acceder a la tierra y el agua, para producir, con su propia fuerza de trabajo, sin explotar ni aprovecharse de nadie.
No nos vamos a quedar sin vino, no se preocupen, gracias a otro acierto como la politica de permitir la comercialización del vino casero y artesanal, hemos visto la gran variedad de vinos y propuestas que se vienen desarrollando desde el sector, y eso con muy pocos recursos destinados al sector si lo comparamos con lo que va al agronegocio.
Pero ademas, hay muchas experiencias de produccion campesina y de agroindustria local que se desarrolla en un contexto super desfavorable, no solo de la UST, si no de muchas otras organizaciones del sector. Con una firme apuesta del estado, sobre todo direccionando subsidios para sostener el trabajo, esas experiencias florecerían por millones. La Ley de economía social puede ser el marco para eso.
Enormes masas de subsidios y créditos, hoy estan destinadas a los grandes, eso es cierto, y es una politica que debe cambiar, por que una manera de combatir la inflación, es promover la produccion de alimentos desde la economia popular y por fuera de las cadenas agroalimentarias industriales.
Por supuesto, es necesario invertir seriamente en educacion , para que los jovenes y adultos tengan todas las posibilidades para estudiar , incluso nivel terciario en el campo.
La salud es otra cuenta pendiente, realmente el sistema rural esta en crisis y colapsado. El agua potable, la luz electrica, el gas...
Apuntar a generar condiciones para que mas medicos, profesores, maestros vayan a vivir al campo, eso tambien fortalecera el desarrollo.
Tambien en infraestructura comunitaria, conectividad, caminos, y centros de recreación y deportivos para que los jovenes encuentren sus lugares de esparcimiento y contención.
Trabajar en nuevas formas de comercialización que permitan evadir los oligopolios de la cadena agroindustrial y quelos productos campesinos lleguen a precios justos a los mercados locales.
Es mucho lo que hace falta cambiar, pero este proyecto de ley de expropiación, insisto, es un exelente comienzo, y es muy injusto que por motivos de disputa electorales o por responder a sectores de la economía concentrada no abordemos el debate con seriedad.
Diego Montón
Miembro de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra
Movimiento Nacional Campesino Indígena
El modelo actual es todo lo contrario, expulsa la gente del campo, el trabajo es mal pago, en negro, esclavo, produce alimentos con agroquimicos y que llegan muy caros al consumidor, prioriza la exportación y no el mercado interno. La tierra, pero por sobre todo el agua de riego, esta concentrada y cada vez mas extrangerizada. Este modelo arrasó principalmente con el campesinado mendocino para instalar una ruralidad dominada por empresas.
Muchas familias rurales migraron a las ciudades, alli tampoco hay posibilidades, se generan territorios periurbanos donde la marginalidad y la discriminación minan la autoestima, abonan el odio y el rencor. Eso decanta en violencia, en robos, en drogas. La respuesta rápida y mediocre que plantean algunos es la represeión, la Ley Petry, y no la posibilidad de generar trabajo digo e inclusivo para todos y condiciones para la vuelta al campo y la reversión del exodo rural
En ese sentido la recuperación de las tierras improductivas y el acceso de las familias rurales sin tierra, es un muy buen primer paso, necesario para re formular el modelo agropecuario.
La Ley esta bien planteada, expropiar sin que al estado le cueste dinero, a aquellos que teniendo mas de 10 has, no producen, ni pagan impuestos ni irrigación. Y adjudicarla a familias en el marco de la economia social y la agricultura familiar, que se asocien, organicen , y que tengan una propuesta productiva.
Claro de la organización social, de la particpación, dependerá que su aplicación no quede entrampada en la burocracia o en la avivada de algún funcionario, pero eso va para todas las politicas en general, este estado que tenemos es producto de 200 años de luchas sociales y políticas, con gran predominio de “Las fuerzas vivas” en el poder real.
El arraigo rural, la producción de alimentos sanos, la generación de trabajo digno, el uso mas eficiente del agua, el mejor mantenimiento de los cauces, la recuperación de tierras improductivas ¿no significan acaso un bien general para la sociedad?, si que lo son, y por esto si podemos hablar de utilidad publica.
Muchas de las preguntas de Anibal Rodriguez son contradictorias. Presuponer que el lucro y la exportación son los fines supremos el uso de la tierra, nos lleva a generar politicas agrarias erradas que terminan con la quiebra de las empresas y la explotacion y el desempleo de los trabajadores.
El fin no es solo rentabilidad, la tierra debe cumplir su función social, permitiendo el arraigo de su pueblo, priorizando el trabajo digno, la producción y el mercado interno, el desarrollo de la comunidad y las familias rurales, la contención de la juventud. Desde esta optica entones debemos repensar el desarrollo rural. Es facil demostrar que la agricultura campesina, otorga ventajas por sobre el agronegocio, porque mientras a la familia campesina, con tan solo genearar sus puestos de trabajo digno les alcanza, al empresario, en cambio, el trabajo le representa un “costo a pagar” y requiere ademas una ganancia superior a los intereses al capital que otorgan los bancos.
Por eso ante iguales ganacias, en un contexto desfavorable, el agronegocio se retira del campo y el campesino sigue trabajando y luchando en la tierra. El agronegocio dejara de pagar los impuestos, dejara a los obreros en la calle y las fincas estaran 30 años abandonadas como ha sucedido en Mendoza.
En años buenos, la agricultura campesina, familiar, reinvertirá gran parte de las ganancias en su predio, en años malos se sobrevivira garantizando el ingreso por su “autoempleo”. Esta ventaja vista desde la optica de modelo social, no es menor.
De alguna manera la ley de contratista de viña comenzo un camino en este sentido, pero lamentablemente, en lugar de profundizarlo, practicamente se anuló con la flexibilización laboral, asestando un duro golpe los pueblos rurales.
Muchas de las familais que eran contratistas hace 20 años , hoy sobreviven gracias a la asignacion universal por hijo.
Claro para un sector, en el cual muchos son extranjeros, la vitivinicultura ha dado saltos de “calidad”, en inversión, en exportación. Pero para las mayorías se ha retrocedido.
Se preguntan tambien porque falta “mano de obra” en la agricultura, yo les pregunto si ellos realizarian esas duras jornadas de trabajo por las miserias que se pagan. Es cierto la AUH, permite optar, y si quieren mas mano de obra, tendran que pagar mejor.
Pero si consideran que eso no es rentable, entonces, dejen que la agricultura familiar pueda acceder a la tierra y el agua, para producir, con su propia fuerza de trabajo, sin explotar ni aprovecharse de nadie.
No nos vamos a quedar sin vino, no se preocupen, gracias a otro acierto como la politica de permitir la comercialización del vino casero y artesanal, hemos visto la gran variedad de vinos y propuestas que se vienen desarrollando desde el sector, y eso con muy pocos recursos destinados al sector si lo comparamos con lo que va al agronegocio.
Pero ademas, hay muchas experiencias de produccion campesina y de agroindustria local que se desarrolla en un contexto super desfavorable, no solo de la UST, si no de muchas otras organizaciones del sector. Con una firme apuesta del estado, sobre todo direccionando subsidios para sostener el trabajo, esas experiencias florecerían por millones. La Ley de economía social puede ser el marco para eso.
Enormes masas de subsidios y créditos, hoy estan destinadas a los grandes, eso es cierto, y es una politica que debe cambiar, por que una manera de combatir la inflación, es promover la produccion de alimentos desde la economia popular y por fuera de las cadenas agroalimentarias industriales.
Por supuesto, es necesario invertir seriamente en educacion , para que los jovenes y adultos tengan todas las posibilidades para estudiar , incluso nivel terciario en el campo.
La salud es otra cuenta pendiente, realmente el sistema rural esta en crisis y colapsado. El agua potable, la luz electrica, el gas...
Apuntar a generar condiciones para que mas medicos, profesores, maestros vayan a vivir al campo, eso tambien fortalecera el desarrollo.
Tambien en infraestructura comunitaria, conectividad, caminos, y centros de recreación y deportivos para que los jovenes encuentren sus lugares de esparcimiento y contención.
Trabajar en nuevas formas de comercialización que permitan evadir los oligopolios de la cadena agroindustrial y quelos productos campesinos lleguen a precios justos a los mercados locales.
Es mucho lo que hace falta cambiar, pero este proyecto de ley de expropiación, insisto, es un exelente comienzo, y es muy injusto que por motivos de disputa electorales o por responder a sectores de la economía concentrada no abordemos el debate con seriedad.
Diego Montón
Miembro de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra
Movimiento Nacional Campesino Indígena
