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Opinión

Sobre la importancia de la generación de conciencia política desde nuestro sistema educativo


“Lo que se nos ha presentado como historia es un política de la historia (…) La política de la historia falsificada es y fue la política de la antinación”.  Arturo Jauretche

Los hechos acontecidos en los últimos días sobre las actividades realizadas por la agrupación “La Cámpora” en establecimientos educativos fuera del horario escolar, han generado las más variadas reacciones desde el arco opositor. No nos consta que dicha agrupación haya mentido acerca de las actividades que iba a realizar, es parte de su política cultural desarrollada en distintos puntos de la provincia.

Quizás lo que debemos poner en el tapete de esta discusión es cuál es el papel que le toca desarrollar a la educación argentina respecto a la formación de conciencia política de sus habitantes. La colonización pedagógica ha sido una de las herramientas más sutiles y eficaces para el sometimiento de las mayorías argentinas y latinoamericanas.

Todo bajo argumentos de objetividad y neutralidad, que debe poseer el sistema educativo, brindados y sostenidos por los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad, desde Rivadavia pasando por el todavía vigente relato del genocida Mitre, hasta llegar a Macri y al ignorante de Cobos (mandó a San Martín a liberar el Ecuador) que tienen en Morales Solá, Bonelli y Lanata (sólo por nombrar algunos) a los cagatintas de turno. A los argentinos esto sí nos consta y nos duele.

Es indiscutible que el ámbito escolar no debe ser usufructuado por el sistema de clientelismo partidocrático. De hecho la formación obtenida en el ámbito escolar debería contribuir para eliminar a los punteros como mecanismo de compra y venta de voluntades políticas.

También es indiscutible que negar la discusión política en las escuelas ha sido y es parte de una ideología política de dominación, la colonización pedagógica (especie de la colonización cultural), que conlleva a la academia a justificar la lógica perversa del empobrecimiento de nuestros pueblos a través del saqueo de nuestros recursos y su renta, generando pobreza, marginalidad y exclusión, como así también la devastación de la tierra, el agua y el aire.

Es inadmisible que en los establecimientos secundarios no tengan dividido el estudio de la Historia de los argentinos en 5 cursos, del primero al último año, que les permita a nuestros estudiantes conocer en profundidad los aconteceres políticos y socioculturales de nuestro devenir. Quejarse luego porque sólo se miran el propio ombligo, es no tener absoluta conciencia de la frivolidad del sistema educativo actual.

Decía Hans Morgenthau: "El imperialismo cultural es la más sutil y, en caso de llegar a triunfar por sí sola, la más exitosa de las políticas imperialistas. No pretende la conquista de un territorio o el control de la vida económica, sino el control de las mentes de los hombres como herramienta para la modificación de las relaciones de poder entre dos naciones". Es por esto que nuestras escuelas no pueden ni deben evadir la responsabilidad de aportar a la formación de conciencia Histórica como prerrequisito de la conciencia Nacional y de esta forma que egresen Mujeres y Hombres de 18 años con la suficiente conciencia Política a los efectos de que voten con sabiduría para romper con los eslabones de la cadena que nos somete al atraso y avanzar en el camino de una Suramérica democráticamente unida, independiente cultural y económicamente y solidaria entre pueblos y países.

(*) Leandro Fontán es presidente del partido MIN