Opinión
¡Podrido me tienen con la promoción industrial!
A ver si puedo explicarme... Si yo ya he decidido poner una fábrica de "loquesea", lo primero que voy a tener en cuenta son los aspectos logísticos de la operación:
• ¿Tengo dónde asentar el emprendimiento, que tenga la infraestructura de servicios necesaria?
• ¿Tengo la provisión necesaria y continua de energía que voy a necesitar?
• ¿Hay en plaza los recursos humanos que necesito para el emprendimiento?
• ¿Ofrece la plaza los servicios de apoyo que necesitaré?
• ¿Qué costo de FLETE tengo para traer la materia prima?
• ¿Qué costo de FLETE tengo para llevar el producto final al mercado que me comprará?
Etc.
• ¿Tengo la provisión necesaria y continua de energía que voy a necesitar?
• ¿Hay en plaza los recursos humanos que necesito para el emprendimiento?
• ¿Ofrece la plaza los servicios de apoyo que necesitaré?
• ¿Qué costo de FLETE tengo para traer la materia prima?
• ¿Qué costo de FLETE tengo para llevar el producto final al mercado que me comprará?
Etc.
Una vez respondidas estas preguntas, he construido una grilla de alternativas posibles, ordenadas de acuerdo a aquellos lugares que más adecuadamente cumplen con estas necesidades primordiales.
Luego paso a fijarme en los beneficios impositivos y/o crediticios que me brinda cada una de estas alternativas de emplazamiento. Hago mis sumas y restas y tomo una decisión, ¿de acuerdo?
Supongamos que "loquesea" fuera aceite de oliva y pensemos en la posibilidad de La Rioja. Tengo materia prima a mano, pero 600 ó 700 kms más de flete a los puntos de consumo que en otras alternativas, como Mendoza, por citar un ejemplo.
Tengo una infraestructura de servicios muy pobre, en una provincia con menos habitantes que Guaymallén y Las Heras sumados. También tengo un problema de recursos humanos capacitados, contando con la escala de la población.
Tanta energía no necesito, de modo que, por el momento, supongamos que zafamos en ese sentido, aunque hay que tener cuidado donde tengo abastecimiento constante, que no es un tema menor.
Puedo contar con servicios de apoyo, ya que en La Rioja hay otras empresas olivícolas, pero no en la cantidad y calidad que ofrecen otras plazas, como Mendoza, por citar solo un ejemplo.
Tengo en cuenta los beneficios impositivos, sumo, resto y entonces... doble contra sencillo que me instalo en Mendoza.
Y estamos hablando de producir aceite de oliva, no autopartes, que ya sería un tema absolutamente distinto.
Recapitulemos: la promoción industrial trata de favorecer a provincias como La Rioja o San Juan frente al conglomerado industrial de Baires -Campana - Rosario, NO frente a Mendoza o Jujuy.
Claro que no se puede dejar de reconocer que en esa suma-resta a veces la ecuación de los beneficios impositivos nos perjudica, es cierto. ¿Más que a Córdoba? No; no nos perjudica más que a Córdoba, claro.
Cito a Córdoba, porque la provincia mediterránea está rodeada de más provincias con Promoción Industrial que Mendoza y nunca he escuchado a los cordobeses mantener 20 años de queja sobre el tema; sí los he visto tomar medidas concretas de alcance provincial para evitar la fuga de industrias y tratar de favorecer el desarrollo de sus distintas regiones, más allá del eje industrial Córdoba - San Francisco.
Es cierto que sería de suma importancia tratar de conseguir beneficios que llevaran a que se radicaran industrias en nuestros departamentos más olvidados, pero creo que esto no depende solamente de la ley nacional de Promoción Industrial: también depende de qué cosas hagamos para radicar recursos humanos (evitar la permanente emigración) y dotar de la infraestructura necesaria a estas zonas.
Para ser claros: si consiguiéramos que las empresas que se radiquen en Lavalle o Santa Rosa no tuvieran que pagar ni un peso de IVA durante los próximos 10 años, difícilmente se radicaría nadie, porque no hay recursos humanos, infraestructura de servicios ni abastecimiento de energía suficientes, y volvemos a preguntarnos si primero está el huevo o la gallina.
Entonces, mi muy estimado Pablo Gómez:
¿Qué tal si en vez de pedirle a Kristina que haga lo que no va a hacer, porque tampoco lo hicieron Alfonsín, Menem o de la Rúa, no le pedimos a Paco que se ponga las pilas y reúna la masa crítica para empezar a pensar que vamos a hacer NOSOTROS sobre ese tema?
¿Qué tal si nos sumamos humildemente nosotros mismos a esa masa crítica y dejamos de llorar por un paraíso perdido que no existió nunca?
Digo; como para hacer algo positivo sobre el tema...
Tengo una infraestructura de servicios muy pobre, en una provincia con menos habitantes que Guaymallén y Las Heras sumados. También tengo un problema de recursos humanos capacitados, contando con la escala de la población.
Tanta energía no necesito, de modo que, por el momento, supongamos que zafamos en ese sentido, aunque hay que tener cuidado donde tengo abastecimiento constante, que no es un tema menor.
Puedo contar con servicios de apoyo, ya que en La Rioja hay otras empresas olivícolas, pero no en la cantidad y calidad que ofrecen otras plazas, como Mendoza, por citar solo un ejemplo.
Tengo en cuenta los beneficios impositivos, sumo, resto y entonces... doble contra sencillo que me instalo en Mendoza.
Y estamos hablando de producir aceite de oliva, no autopartes, que ya sería un tema absolutamente distinto.
Recapitulemos: la promoción industrial trata de favorecer a provincias como La Rioja o San Juan frente al conglomerado industrial de Baires -Campana - Rosario, NO frente a Mendoza o Jujuy.
Claro que no se puede dejar de reconocer que en esa suma-resta a veces la ecuación de los beneficios impositivos nos perjudica, es cierto. ¿Más que a Córdoba? No; no nos perjudica más que a Córdoba, claro.
Cito a Córdoba, porque la provincia mediterránea está rodeada de más provincias con Promoción Industrial que Mendoza y nunca he escuchado a los cordobeses mantener 20 años de queja sobre el tema; sí los he visto tomar medidas concretas de alcance provincial para evitar la fuga de industrias y tratar de favorecer el desarrollo de sus distintas regiones, más allá del eje industrial Córdoba - San Francisco.
Es cierto que sería de suma importancia tratar de conseguir beneficios que llevaran a que se radicaran industrias en nuestros departamentos más olvidados, pero creo que esto no depende solamente de la ley nacional de Promoción Industrial: también depende de qué cosas hagamos para radicar recursos humanos (evitar la permanente emigración) y dotar de la infraestructura necesaria a estas zonas.
Para ser claros: si consiguiéramos que las empresas que se radiquen en Lavalle o Santa Rosa no tuvieran que pagar ni un peso de IVA durante los próximos 10 años, difícilmente se radicaría nadie, porque no hay recursos humanos, infraestructura de servicios ni abastecimiento de energía suficientes, y volvemos a preguntarnos si primero está el huevo o la gallina.
Entonces, mi muy estimado Pablo Gómez:
¿Qué tal si en vez de pedirle a Kristina que haga lo que no va a hacer, porque tampoco lo hicieron Alfonsín, Menem o de la Rúa, no le pedimos a Paco que se ponga las pilas y reúna la masa crítica para empezar a pensar que vamos a hacer NOSOTROS sobre ese tema?
¿Qué tal si nos sumamos humildemente nosotros mismos a esa masa crítica y dejamos de llorar por un paraíso perdido que no existió nunca?
Digo; como para hacer algo positivo sobre el tema...
