Opinión
Los jóvenes quieren un futuro en paz; los grandes, volver al pasado y poco más
En Twitter: @GabrielConteMDZ
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La buena noticia del día en medio del dolor más grande del mundo, la dieron los jóvenes de Maipú que hicieron caso omiso a la convocatoria a la violencia de un grupo, para ponerle cordura al reclamo de justicia por el asesinato de Emanuel Páez.
Atrás quedaron las piedras, los destrozos, la violencia con la que no se le pone freno a la violencia.
Mientras los exaltados invocaban al peor de los pasados clamando “¡que vuelvan los milicos!”, “¡pena de muerte!”, los pibes, los pares de la víctima menos pensada, rodearon con su afecto a los padres y lograron exorcizar a los demonios con los cuales un alto porcentaje de la sociedad, lamentablemente, ha transado y se ha acostumbrado a convivir.
Los que tienen que decidir ya saben lo que tienen que hacer con la seguridad, los derechos de todos, con el ejercicio de su cargo y con las decisiones que toman.
Pero este lunes la lección provino de los jóvenes: esos mismos a quienes les achacamos todos los males de la sociedad. Tómese nota. Y a escucharlos más.
