Opinión
Peronistas: identidad e identificación
Reflexionar sobre los libros de Feinmann acerca del peronismo induce a pensar que el filósofo da con un significante que inscribe de una manera concluyente algo sobre la identidad argentina. Argentina crisol de razas, tango, Borges, Gardel, Maradona, dulce de leche, birome o huella dactilar han sido emergentes –casi extremos- para poder definir de alguna manera la identidad argentina. Cualquier pensante sabe que dichos elementos son logros de los argentinos pero que de ninguna manera dibujan la identidad. A lo sumo se podría argumentar que los argentinos tienen como rasgo ser muy creativos, donde “muy” no sería del todo valedero.
Tercera posición
Una tercera posición que no puede ser escrita o en todo caso escrita como camuflaje y no como lo que es. Ni Mao, ni Nasser se reconocieron en la tercera posición peronista porque tercera posición era negatividad a lo que existía. Llamamos camuflaje a bonapartismo, fascismo, nazismo, nacionalismo revolucionario, patria socialista, etcétera.
No se puede negar que Duhalde, Menem y Kirshner son peronistas. Doy esta hipótesis:
El kirshnerismo se representa en el peronismo evitista, el peronismo de Cooke, de Campora, de Eva y el primer Perón, una especie de peronismo de izquierda pero de izquierda de la derecha del peronismo. El duhaldismo se representa en el segundo Perón, aquel de primero la patria, después el movimiento y por último los hombres, allí está Vandor, Rucci, Lorenzo Miguel, Ubaldini. Menem se representa en el tercer peronismo, el peronismo isabelista, no se puede conjeturar al lopezreguismo aquí, porque Menem no tuvo necesidad de paramilitares. Pero Menem es aquel, al igual que Isabel, que eligió a Gómez Morales, Rodrigo, a través de Roig, Rappanelli y Cavallo. Ambos, duhaldismo (nacionalista) y menemismo (liberal), una especie de peronismo de derecha pero a la derecha de la izquierda peronista. En el medio la nada creativa. Ahora bien, los tres son peronistas pero identificados a semblantes diferentes del mismo significante o dicho de otro modo, formas de interpretar esa nada creativa.
El kirshnerismo posiblemente logre una identidad diferenciada puesto que dio no sólo con la identificación a un rasgo del peronismo sino que dio con la identidad. El kirshnerismo, particularmente desde Cristina ingresa directamente en la nada creativa y refracta la linealidad hacia otro destinto incierto. El kirshnerismo, del mismo modo que el peronismo, construye un evento insólito. La identidad del peronismo es el acto refractario, la identidad del kirshnerismo es el acto refractario, la identidad argentina es “lo refractario”.
Cuando Hugo Moyano en un acto de la CGT advierte a su público que inclusión social no es justicia social y que los peronistas luchan por la justicia social y no por la inclusión, genera una confusión mayor a la que él intenta clarificar. ¿Cómo es posible la justicia social sin inclusión; cómo es posible que la inclusión social no sea un elemento fundante de la justicia social?
Pero esta pregunta tiene su respuesta, es posible esta diferenciación a partir de entender las lógicas que operan en los razonamientos. El pensamiento de Moyano hereda la lógica del peronismo vertical y dogmático: primero la patria, después el movimiento, después los hombres, ni yanquis ni marxistas; peronista, tercera posición. Argumentos absolutamente racionales que no dicen nada. Ininteligibles. ¿Qué es tercera posición, qué es peronista, qué es patria sin hombres? No argumentan nada porque son frases viscerales, frases hechas, palabras vacías. A su vez, funcionan como verdades absolutas: “Perón nos heredó esto”. Es decir, heredó dogma, fe, cuando el peronismo surgió como hereje, como incrédulo, como ateo.
El peronismo es acto y no de fe sino de transformación, aunque para ser más justo diré de refracción. La lógica de Cristina apunta a otro lado, apunta justamente a lo contrario de lo que dice Moreno, apunta a los desheredados, construye desde el necesitado que en carencia no demanda mientras que Moyano demanda porque no carece, él y quienes con él son los herederos, tienen.
Ahora bien, Moyano no está equivocado en sus reclamos, son legítimos. Cristina no está equivocada en las prioridades que elige, son legítimas y ambos, hoy como socios en disputa, convergen en el mismo movimiento. La diferencia fundamental que leo aquí es que Moyano se identifica con la lógica idealista, mientras que Cristina advierte las lógicas paralelas. Y esto son dos puntos de vistas, dos paradigmas que los enfrentan y en consecuencia, nuevamente, los hace argentinos.
La patria somos todos
Cristina afirma en su discurso de inauguración de sesiones ordinarias en la asamblea legislativa que la patria somos todos, no hay patria sin sus hombres y mujeres. Y estos no son simples límites fronterizos. Primero la patria, es decir el hombre y la mujer. Seguiremos dando ayuda sanitaria a todo aquel que de los países vecinos lo solicite porque ante todo somos humanos porque ser humano es universal. Primero será el hombre y la mujer que construirá patria, después del movimiento.
Estas diferencias son propias del peronismo, pero también de la argentinidad, basta dar un paso hacia delante para que otro con las mismas palabras puje hacia otro lado. Cristina pide que no nos peleemos más, es inútil, así ganan otros, nos utilizan. Vano, ella tampoco sabe que ingresó en el vacío creativo, sabe que nadie ha sistematizado el modelo, que se construye pero que no se pone palabras. El vacío no se significa (argentina es tango, Borges y Maradona, pero no hay Gardel que cante letras, Borges aunque ideico es metafísico y Maradona dando el sello a la viveza criolla), muestra un derecho de autor adquirido pero nadie puede aún nombrar palabras de estas lógicas paralelas, o en todo caso hay dos que según mi dictar son sinónimos; argentina y peronismo cuya significación es disrupción, evento, conflicto.
