Opinión
La Presidenta y las Islas Malvinas
El senador nacional por Mendoza (UCR) Ernesto Sanz, reflexiona sobre el discurso presidencial sobre Malvinas.
Dos decisiones sobresalen del acto que la presidenta encabezó ayer en la Casa Rosada.
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En primer lugar, la publicación del Informe Rattenbach, decisión elogiable porque aporta a la transparencia pública. El acceso por parte de la ciudadanía a la información clasificada y restringida siempre es bienvenido. Más allá de que contenido parcial del informe, y el informe mismo hayan sido dados a conocer y publicados por revistas y diarios.
No obstante eso, creo necesario poner en valor la iniciativa que hace cinco años tuvieron dos diputados nacionales radicales, Pedro Azcoiti y Federico Storani. Ambos diputados pidieron en un proyecto parlamentario la desclasificación del citado informe y la impresión de cinco mil ejemplares para acceso público. Ese proyecto no fue viabilizado por el oficialismo, lejos de ello fue cajoneado.
En segundo término se refirió la presidenta a las acciones que a través de la cancillería, se interpondrán en las Naciones Unidas. Por una parte el planteo en la Asamblea General del organismo para instar a la negociación en el marco del Comité de las Naciones Unidas para la Descolonización.
Aunque haya sido obviado en el discurso, debemos recordar que esta acción se lleva adelante desde el año 1965, oportunidad en que, la acción diplomática del gobierno de Arturo Illia consiguió la promulgación de la reconocida declaración 2065/65. Aquella fue la primera vez que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció la situación colonial de Malvinas, situación que se repite año a año con acompañamiento y apoyo de numerosos países de todo el mundo.
En otra instancia, la presidenta señaló la presentación que se llevará adelante ante el consejo de Seguridad del mismo organismo, denunciando la militarización del Atlántico Sur. Iniciativa que juzgamos correcta, más allá del previsible final en el ejercicio del derecho a veto tanto del Reino Unido como de alguno de sus países aliados.
Esperemos que este impulsivo interés del gobierno en el tema no sea un espasmo en busca de distracciones. El tema Malvinas es de largo plazo y requiere convicciones firmes y coordinación entre los diversos actores políticos. El radicalismo siempre estará dispuesto a colaborar cuando la defensa de nuestros derechos soberanos se ejercite en un marco pacífico, transparente y con sinceras convicciones de cara a la sociedad.
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