Opinión
El Americanto de la hipocresía
Ya el año pasado me había ganado el espanto ante el circo montado con respeto al tema de los derechos humanos, como si justamente los poetas y músicos necesitaran directivas del gobierno para expresarse sobre esta temática. La semana pasada, leyendo en las redes sociales un pequeño comentario del Dr. Alberto Montbrun, quien había escrito una estrofa de “Canción por Gabriela” de Bernardo Palombo y Damián Sánchez, (Dedicada a la profesora francesa que fue presa en Francia por haberse enamorado de un alumno, y en donde se suicidó), lo que dio origen a la llamada revolución del mayo francés en 1968, Montbrun con claro sentido de la realidad agregó a ese párrafo: “Gracias Damián Sanchez, gracias “Canturía”, ustedes lo supieron mucho antes que los políticos”.
Recuerdo también canciones como “Hermano dame tu mano” de Jorge Sosa y Damián Sánchez, que hoy la escucho como fondo en varios videos de las protestas de las comunidades Mapuches, que siguen siendo avasalladas y les niegan la tierra y el resto de sus derechos; himno de los mineros de Chuquisaca y música de fondo del programa “Aló Presidente” de Hugo Chavez; “Canción por el fusil y la flor”; “A que florezca mi pueblo”, de Rafael Paeta y Damián Sánchez, canciones escritas y cantadas durante la dictadura de Onganía y grabadas por Mercedes Sosa en Brasil. Podemos hablar de temas de Ariel Ramirez y Féliz Luna en su disco “Mujeres Argentinas”; de los temas de Víctor Heredia, León Giego, Armando Tejada Gómez: del “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla. Podemos escuchar las canciones de Violeta Parra, Alfredo Zitarrosa; Cecilia Tod, Silvio Rodríguez, Rubén Blades, por nombrar algunos de los miles de músicos y poetas mendocinos, argentinos y latinoamericanos que hace décadas vienen denunciando las injusticias sociales de nuestra América Latina, para que ahora un gobierno intente apoderarse de las banderas que justamente sembraron a lo largo y ancho de esta tierra, los poetas y músicos, desde José Hernandez en adelante, pasando por José Martí en Cuba y en todas las generaciones que los siguieron.
Cuando Damián Sánchez creó el “Americanto”, que significa el canto de América, aunque resulte obvio explicarlo, no hubo ninguna premisa, ni slogan ni reglas impuestas a ningún artista, porque es justamente el patrimonio de los artistas a través de la historia, contar la verdadera historia de nuestros pueblos y no la que escriben los ganadores.
Es un “Americanto” de la hipocresía, porque lo que se pone en las bases, son las cosas que debe cumplir el gobierno y no precisamente los artistas. Porque la Argentina junto a otros 15 países latinoamericanos, no cumplen con los derechos de las Poblaciones Indígenas, consagrados en nuestro país con la ley nacional 23.302 de 1986, anterior a los Pactos Internacionales vigentes, basados en el Convenio C.169 de la OIT y refrendando posteriormente por la Resolución 57/157 de Naciones Unidas e incorporados a nuestra Constitución Nacional en 1994. Porque el gobierno nacional hace caso omiso a estos derechos y con la complicidad de los gobiernos provinciales de Salta, Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones, les siguen negando sus tierras a los Wichis, Chané, Tobas y Guaranies, mientras los supuestos golpistas siguen talando sus bosques para plantar soja. Es un “Americanto” de la hipocresía, porque habla de defender el medio ambiente, mientras el gobierno o los gobiernos se empeñan en explotar la minería a cielo abierto, o mejor dicho dejan que la exploten compañías extranjeras que se llevan todo los minerales y dejan todos los basurales.
En Mendoza tampoco se cumplen con los derechos del pueblo Huarpe, a pesar de una ley vigente, retenida durante 7 años en la Suprema Corte de Justicia, gracias a un Fiscal de Estado que firmó el borrador de la ley en conformidad, antes de ser tratada y que luego de aprobada inventó excusas para decir que el tema lo debía resolver la justicia, debido claro a los intereses económicos en juego. Entonces se les dá la tierra en porciones para sembrar la discordia entre las 11 comunidades Huarpes, pero no hay intervención de ellos en como defender su propia cultura, su cosmogonía ni su educación, tal cual está establecido en los Pactos Internacionales y la Constitución Nacional, como tampoco se los ha registrado como cooperativas o mutuales tal cual lo establece la ley 23.302, como dice la canción “Cinco siglos igual”.
Desde ya –y no hace falta resaltarlo- esta politización del “Americanto”, bajo las falsas premisas del homenaje a la mujer –que artista no rinde tributo a ellas en alguna canción- promover, defender y difundir los DDHH, apoyar el derechos de los pueblos originarios a su autonomía, su identidad y su cultura; defender el medio ambiente y respetar la madre tierra, esas son sus funciones señores políticos y que por supuesto no cumplen. Los artistas no necesitan, reitero, sus reglas, porque ellos vienen denunciando estas injusticias y otras desde hace décadas. Debería darles vergüenza si acaso tuvieran lugar para ello.
Pedro Zalazar
Coordinador del 1º y 2º Americanto
