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Opinión

Mucho más que historia: El queso y los gusanos

El historiador y columnista de MDZ Radio Walter Burriguini, analiza aquí el libro de Carlo Ginzburg.

Es un caso digno de estudio; casi de laboratorio. En los últimos años Hollywood (y me refiero con ese nombre al cine comercial y de consumo masivo) bombardea a su público con remakes mal clonadas, adaptaciones de comics y novelas mal paridas y argumentos del todo predecibles y que de originales tiene solamente las ganas.

Y el problema, creo, no es que falten historias de película listas para ser convertidas precisamente en eso, sino que parece que faltan personas suficientemente avispadas para encontrarlas.

Me puse a pensar esto a propósito que hoy se me dio por releer por enésima vez un libro de Historia ya clásico (de hecho mi preferido) escrito en 1972 por el historiador italiano Carlo Ginzburg y titulado El queso y los gusanos.

El queso y los gusanos, por si le interesa a alguien, reconstruye (en base a un fuerte trabajo de archivo) la detención, juicio, encarcelamiento y posterior muerte en la hoguera por orden de la inquisición italiana del molinero friulano Domenico Scandella (alias “Menocchio”) a finales del siglo XVI.

El libro comienza lentamente, con una aproximación suave al personaje, contándonos su edad, lugar de nacimiento, estado civil, composición familiar, situación económica, etc.. Y no voy a mentirte, el pesado aparato erudito (citas bibliográficas y documentales; misceláneas a pie de página; etc.) te pone a cada rato los pies sobre la tierra y no te permite olvidar que estas ante un trabajo científico. En eso, para bien o para mal, no se diferencia en nada de cualquier otro trabajo biográfico-académico que haya pasado por mis manos.

A pesar de eso, y a medida que avanzan las páginas, resulta inevitable que las vivencias del protagonista (“Menocchio”) se vayan metiendo más y más dentro de tu cabeza hasta el punto de hacerte sentir casi en tu propia carne la presión que él siente frente a sus jueces y futuros verdugos inquisitoriales.

Preparate porque lamentablemente no hay forma humana de descomprimir esa presión que te acosa una vez que empezaste a leer. Y no podría ser de otra manera. Se trata de un trabajo científico y el autor, como dijimos, se encarga de hacértelo notar todo el tiempo. Por lo tanto, uno no puede sacarse de la cabeza el hecho que todo lo que cuenta el libro pasó en serio; que no se trata de meras quimeras salidas de la vívida imaginación de algún novelista.

¿Cómo no empatizar entonces con “Menocchio” y evitar sentirse envuelto en la misma bruma que lo envolvió a él hace cuatro siglos? Simplemente imposible.

Llegados a este punto, hay sólo dos soluciones posibles. O cerrás el libro para descomprimir la presión y evitar la angustia o te haces cargo del extraño suspenso que te va a invadir hasta el final. No queda otra.

Un aplauso entonces para El queso y los gusanos, un libro de Historia que sin embargo se lee como novela policial o thriller. Un entretenimiento excepcional no apto para cardiacos que hace malabares con tu psiquis pero, al final del día, te habrá hecho pensar un poco más.

Vale la pena arriesgarse. 

Fuente: Mente Cultural