Presenta:

Opinión

Para no empobrecer (algunas ideas sueltas)

Me sumo al debate de la búsqueda de opciones para evitar el empobrecimiento de la provincia; lo resumiría en dos ideas-fuerza con un par de apartados cada una, pero antes un solo dato para mostrar POR QUÉ DECIMOS que nos estamos empequeñeciendo:

Lo dijimos antes (https://www.mdzol.com/opinion/430697/): “Hace tres censos que en cada censo tenemos que corregir las estimaciones de población. En castellano simple: contamos cuántos habitantes somos en cada censo. En los años posteriores sumamos a los que nacen, restamos a los que fallecen y eso nos tendría que dar una buena idea de cuantos somos en los periodos intermedios.

Hace tres censos que cuando llegamos al próximo censo nos encontramos con menos población de la que nos dio la cuenta de sumas y restas intermedias. ¿Y donde están los que faltan? Se fueron, emigraron; buscaron mejores horizontes. Exportamos mendocinos.”

Los deberes pendientes

A mi juicio el primer deber que tenemos pendiente como sociedad es la definición de perfil productivo para las próximas décadas. Y digo “como sociedad” porque la mayoría de nosotros sigue creyendo erróneamente que esta provincia “vive” de la agricultura y, sobre todo, de la vitivinicultura. Tanto la agricultura en todas sus ramas como la agroindustria son parte importante del total de dinero que genera esta provincia, pero de ninguna forma son la parte MÁS importante.

Un breve paréntesis para que nos entendamos: CADA actividad económica SUMA al total y por tanto ninguna es, en principio, descartable o pasible de ser obviada, ni la generación de software de avanzada ni los cartoneros que reciclan cartón o residuos orgánicos.

Los problemas empiezan, en realidad, cuando una actividad consume más recursos de los que puede generar en el mediano o largo plazo (en el corto, muchas veces es inversión) y eso es lo que pasa en la actualidad con agricultura; el uso ineficiente del agua nos está trabando por tres vías: por un lado no permite que se riegue todo el oasis (Lavalle, Santa Rosa…), por otro deja agua de mala calidad para la parte baja del oasis (San Martín, Rivadavia, Alvear, etc.) lo que disminuye los rindes. Por último, pero no menos importante, el hecho de que la agricultura consuma más del 80% del agua de cauce, nos imposibilita desarrollar otras actividades económicas como Industria o Minería, por citar un ejemplo.

Todo esto se puede arreglar cambiando el sistema de riego, una inversión que a la larga sale tremendamente barata.

No discutir en profundidad el tema del uso del agua es una de nuestras “omisiones” que nos condena al empobrecimiento y al achicamiento.

Relacionado con este mismo tema de Matriz Productiva, hay otro de imprescindible discusión: Matriz Energética. Si queremos poner un pozo de agua o instalar una industria, ¿a dónde los enchufamos?

Si tenemos en cuenta el fuerte crecimiento de la economía durante la última década y el crecimiento previsto por los organismos internacionales para los próximos años, surge con claridad que la disponibilidad de energía (eléctrica, gas, alternativas) pasa a ser imperativa: si la hay, podemos hacer crecer la torta. Si no la hay… nos seguimos empequeñeciendo.

EMPEQUEÑECIENDO porque por más que mantengamos los mismos volúmenes de producción, la población aumenta, lo que reduce la porción de la “torta” que cada uno recibiría.

Esta es una discusión eminentemente política, más que económica, pero su politicidad no la restringe de ningún modo a la dirigencia política. Sí le otorga la RESPONSABILIDAD de conducir la discusión, pero NO la exclusividad del discurso (eso es democracia), de modo que sería más que importante que tomemos nota en qué nos compete esta perspectiva y que insistamos en que se discuta y que no pase a un plano secundario.

Y aquí se nos engancha el fondo de la carencia en lo político, lo que yo llamo “pensar en grande”.

Si la discusión de la dirigencia política no logra superar la etapa de “chicaneo”, tenemos un problema, pero también es obvio que si esa dirigencia no da un paso más allá es porque NO SE LO DEMANDAMOS.

Un buen ejemplo es la discusión de las reformas Política y Constitucional, dos temas que en principio no parecieran afectar nuestra vida diaria y no superarían la necesidad de hacer o arreglar la red de cloacas o el asfalto del barrio, pero que en el mediano y largo plazo inciden en que esas obras se hagan, porque afectan el proceso de toma de decisiones. Entiéndase: NO va a DETERMINAR el arreglo del asfalto, pero va a INFLUIR en la toma de la decisión, porque establecen las reglas del PROCESO de toma de decisiones.

Desde el retorno a la democracia en el ’83 todos y cada uno de los gobernadores han declarado la necesidad de la Reforma Constitucional: llevamos 30 años diciendo que hace falta pero sin poder avanzar ni un pelito en el tema.

Ahora se nos agregó la Reforma Política porque -es obvio- los tiempos cambian y es hora de que nos demos una organización distinta, más representativa, más transparente, más eficiente.

Durante este año nos hemos visto atrapados en la dimensión “chicaneril” de estos temas lo que nos ha distraído de avanzar fuertemente sobre los temas que mencioné en primer término: matriz productiva y energética.

Fíjense hasta qué punto es así que quienes mucho tienen que decir sobre reforma política, por EXPERIENCIA, como el FAP, los socialistas, prácticamente no han formado parte de la discusión, y ese es un buen indicador de que muchas veces no estamos discutiendo “en serio”.

Ahora bien; la dirigencia o parte de ella se traba en la chicana; ¿y cuál es NUESTRA respuesta, la del vecino de a pié? “Son cuestiones de los políticos”. NO, es un error, no son cuestiones de “los políticos”, son cuestiones de la política, y en esa jugamos todos: si no EXIGIMOS un juego político más maduro… nos vamos a seguir empobreciendo, achicando.

En síntesis: creo que los dos grandes temas de desarrollo socioeconómico son la discusión de las matrices productiva y energética, con todo lo que conlleva, e institucionalmente definir las reformas política y constitucional, como marco para desarrollar esas primeras iniciativas.

Y para lograr eso debemos primero discutir NOSOTROS esos temas y luego EXIGIR que esos temas SE TRATEN y que se traten CON ALTURA, que pasemos de la etapa de la “chicanita barata”.

Es un problema de los mendocinos (“nuestro”), y NO de los políticos (“de ellos”).