Opinión
Mendoza fue creada como una ciudad inteligente
Mendoza fue creada como una ciudad inteligente, la reconstrucción de la ciudad de Mendoza después de que fuera devastada por el terremoto de 1861, fue planificada como una ciudad inteligente, incluso superando la media de inteligencia de sus propios habitantes.
Digo, estos datos son necesarios para entender que la inteligencia no depende de la aplicación de las nuevas tecnologías, sino que estás son herramientas que hoy pueden ayudar y mejorar sistemas inteligentes ya iniciados, por más que el concepto de "ciudades inteligentes" nace a partir de la aplicación de esas nuevas tecnologías.
Mendoza ha sido una avanzada a nivel mundial en muchos aspectos. Primero que está ubicada en una zona desértica semi-árida, pero la cultura del árbol y la cultura del agua, hicieron que esta ciudad fuera un símbolo del verde, ante otras ubicadas en climas similares, principalmente al oeste del país. La participación del doctor Coni; de Thay; Frank Romero Day y la visión del futuro de muchos gobernantes, hicieron que nuestras calles y avenidas, todas amplias, al igual que sus veredas, tuvieran además la sombra reconfortante de los árboles, no solo porque su presencia disminuye en promedio 7ª grados las temperaturas máximas en verano, sino que además y con la incorporación del Parque General San Martín, se aumentó notablemente, no solo los pulmones que una ciudad necesita, más la ubicación de las plazas y plazoletas simétricamente ubicadas, lograron darle una fisonomía notablemente particular y que dio lugar a la famosa frase del ex-premier ruso Gorbachok, cuando visito Mendoza y dijo: "Que inteligentes los mendocinos al haber construido la ciudad en medio de un bosque".
Ahora hay ciertos datos aportados en ¿Mendoza es una ciudad inteligente? que me llaman la atención, por ejemplo lo que explicita el gerente comercial de IBM., cuando dice: "que recién en el 2010, la cantidad de personas que vive en ciudades superó a la que vive fuera de las ciudades. Este es un dato necesario de confirmar, porque ya en el año 2000, el 70% de la población mundial vivía en ciudades, preferentemente en las grandes ciudades, en contraste a la década de 1950 en que la proporción era a la inversa.
Ahora bien, los mendocinos fuimos capaces de construir una ciudad inteligente cuando ni siquiera se había creado tal definición y con políticos en su gran mayoría, hoy tachados de conservadores, pero que hicieron obras que hoy siguen vigentes en el tiempo y las cuales, no solo deberíamos cuidar, sino ampliar en función del crecimiento natural que la ciudad ha tenido. Pero hacemos todo lo contrario. En vez de ampliar el Parque San Martín, lo reducimos cediendo áreas enormes a entidades privadas, compuestas la gran mayoría de las veces, por los dueños de los políticos actuales. Dejamos secar nuestras arboledas, entonces en vez de ampliarlas, las estamos achicando y además favoreciendo la creación de barrios privados y barrios parques, que asumen para sí el uso indiscriminado del agua, para poder mantener la gran cantidad de espacios verdes, pero no ya del uso común de los habitantes, sino de aquellos que tienen una fortuna necesaria para pagar lo que debería ser de todos.
Pero este sistema de ciudades dentro de otras ciudades, con el concepto de mayor seguridad, mejores condiciones de vida, más y mejores servicios, nos ha llevado rápidamente al concepto ciudad del medioevo, donde los componentes de la nobleza vivían en sus castillos, aislados por supuesto y enviaban a sus tropas a recoger los alimentos que producían los pobres que vivían en la región, con el principio de que había que pagar para tener derecho a vivir en medio del campo o de los bosques. Hoy sucede exactamente lo mismo y con la gran diferencia ya marcada, los políticos de hace un siglo atrás pensaron una Mendoza para cien años o más, mientras los actuales -vendidos a la mafia de empresarios inmobiliarios- lo que hacen es hacernos retroceder 100 años o más.
La cultura del agua que nos distinguió siempre hoy se convertido en el gran negocio de estos seudos-emprendedores. Mendoza como ciudad tiene un techo y esté está definido por la cantidad de agua que podemos recibir aquí en el oasis norte. El río Mendoza está en cota 90, o sea su máximo de explotación al igual que los ríos de Japón. Y ¿qué hacemos? ¿Mantenemos las acequias limpias para optimizar el riego; hacemos jardines en consonancia a la cantidad de agua que tenemos? La planificación de los nuevos barrios construidos por IPV, se ajustan a normas edilicias para un mejor aprovechamiento del terreno y menor costo de los servicios; por ejemplo construyendo casas de 2 pisos en vez de extender los barrios geográficamente, lo que significa usar más terreno de lo necesario; mayor extensión de los servicios, como agua corrientes, cloacas, electricidad, gas, etcétera. Ni hablar de departamentos como Maipú y Luján, las mejores tierras para la producción del malbec, nuestro vino insignia, han sido reemplazadas cientos de hectáreas de viñedos por barrios privados.
Creo entonces que antes de pensar en una ciudad inteligente, deberíamos pensar en tener dirigentes inteligentes que piensen en la Mendoza del futuro y no en como destruir la Mendoza heredada. Tienen la herramienta, la ley de uso del suelo y ordenamiento territorial-ambiental. Tenemos profesionales capaces en todas las áreas para determinar como puede crecer Mendoza, en que lugares y hacia donde teniendo en cuenta básicamente los recursos naturales que poseemos y por supuesto desprendernos de las aves de rapiña que solo piensan en sus intereses particulares. Si no sucede esto, ellos van a usar las nuevas tecnologías para seguir robando como lo han hecho hasta ahora y seguirán teniendo como empleados a legisladores, gobernadores, jueces y fiscales, que siempre fallan a favor de ellos, sin contar las prebendas que se les otorgan violando la Constitución Provincial, que curiosamente y a casi 100 de redactada, todavía sigue siendo una muy buena legislación.
