Opinión
En 6 hervores, qué cocinan las cacerolas del 8N
- ¿Cómo cree que va a afectar políticamente el último cacerolazo en el Gobierno nacional?
Pensándolo fríamente, este gobierno ha mostrado tener mucha capacidad de reacción y de recuperación, MUY facilitada porque no tienen a nadie enfrente que les cascotee el rancho seriamente. Si recordamos la crisis “del campo” y la evolución posterior, estaríamos contextualizando respecto de una situación bastante peor a la actual, de la que zafaron más que asombrosa y admirablemente.
¿Cómo va a reaccionar el gobierno ahora? Si miramos lo que pasó después de septiembre, se notó que bajaron los decibeles en varias cosas que podían resultar irritantes (cadena nacional, por ejemplo), pero no alteraron rumbos principales. Diría que en este caso va a ser similar: tratarán de no irritar innecesariamente y mantendrán sus lineamientos; esperar otra cosa sería ingenuo.
Ningún gobierno cuenta con el 100% de las adhesiones; NUNCA. Es IMPOSIBLE tratar de conformar a todos, de modo que, como haría CUALQUIER gobierno. creo que tratarán de mantener sus bases de sustento y no generar mayores rispideces de las que ya hay.
Hay un fenómeno muy curioso generado por los cacerolazos y es cierta tendencia a la polarización: desde antes del de septiembre se están acentuando tanto las posiciones positivas como negativas extremas; muchos defensores y detractores e vuelven más “a ultranza” en sus opiniones, pero los que se han expresado con mayor contundencia son los detractores extremos, y eso hace que los moderados se asusten de los exabruptos de los exaltados y tomen distancia de ellos.
¿Resultado? La tendencia tiende a invertirse y el gobierno empieza a recuperar imagen. Parece contradictorio, pero sólo si se piensa en la gente como un compacto bloque de cemento, que no lo es. Los que están enojados refuerzan su enojo, los que están claramente a favor asumen una postura de defensa ante el ataque y en el medio, como dice Serrat, está la gente. Hoy tenemos un tercio de defensores a ultranza, otro tercio de detractores a ultranza y otro tercio que no sabe para donde apuntar y que prefiere “desensillar hasta que aclare”: modera su posición.
En síntesis. Pensado fríamente, creo que van a seguir con su línea política actual, ya que no hay razones objetivas para alterarlas: les ha ido bien con estas y nadie está aglutinando la posición opositora.
- ¿Quiénes fueron y por qué?
¿Concurrentes? Muy variados; fundamental pero NO exclusivamente, sectores medios que YA estaban en posición opositora desde antes de octubre.
¿Quienes se agregan? En la concurrencia, otros sectores medios que los han votado y que están intranquilos con algunos temas que de por sí nos preocupan a todos: inflación, inseguridad, etc. El reclamo por dólares, viajes al exterior y toda ese “frente” es más de algunos medios que algo compartido por quienes protestan; los problemas que generan la mayor adhesión son los de fondo y que compartimos todos; insisto. Sí es interesante destacar que hay una discusión “estética” (respecto de los “modos”) que puede diferenciar a este grupo de los demás que también están (estamos) preocupados por inflación, inseguridad o calidad educativa.
El único tema político aglutinante es la oposición a la re-re de Cristina, que por otra parte parece ser una “cortina de humo”, no parece tener esencia real. Sea más o menos real o posible, la oposición a ese tema es marcada y compartida.
En la adhesión (aunque NO concurrencia) se agregan sectores populares que comparten esos ejes principales de protesta, pero que no perciben como “propios” a los grupos manifestantes.
Déjenme exagerarlo un poco para tratar de explicarlo mejor: si Macri plantea que tenemos un problema con la inflación, necesariamente voy a estar de acuerdo, pero si me invita a una manifestación, no voy a ir porque “no me representa”; no espero que Macri haga con la inflación lo que yo creo que habría que hacer (herramientas de ahorro para sectores medios y medios bajos y control en las cadenas de formación de precios, por ejemplo).
Concretamente: hay sectores populares que coinciden con varias de las demandas que se expresan, pero que tienen conflictos reales y concretos con algunos de los sectores que se manifiestan. Otro ejemplo “exagerado”: en la manifestación está (entre otros) el tipo que me está pagando en negro, de modo que no marcho junto a él.
Esto es EXAGERADO, insisto, y entiéndase como tal; en realidad las incompatibilidades a veces son “de piel”; sólo es que no se sienten cómodos dentro de ese grupo.
- ¿Hubo gente que participaría y no lo hace?
Claro que muchos que podrían haber estado no participaron; cualquier manifestación es siempre la “punta del iceberg”; por cada persona que fue, hay no menos de 10 que podrían haber ido o que hubieran querido ir.
- ¿Por qué no fueron?
Sectores populares fundamentalmente por esto que decíamos más arriba de no identificarse con los reclamantes o manifestantes: no los siente “de los suyos”, no creen mucho en que la lucha sea la misma.
Sectores medios: algunos porque no pudieron o tuvieron otras cosas (pasa en CUALQUIER manifestación) y por otra parte por “falta de costumbre”. Los sectores medios no están tan acostumbrados a las luchas políticas, sobre todo de largo plazo. Cualquier militante político, sindical o social sabe que lo que plantea como reclamo es una “lucha” a largo plazo, que no hay inmediatez en respuestas, sino que hay que estar, y estar y estar... A veces por décadas; a veces sin recibir respuesta nunca, pero “marcando posición”.
Muchos (no todos) los que conforman el grupo de los “indignados locales” han estado históricamente lejos de ese tipo de reclamos sectoriales; algunos descreen, a otros les da fiaca, otros piensan que si total van muchos para que voy a ir yo también, etc. Eso pasa siempre y va a ser más acentuado en sectores que no están acostumbrados a la movilización. El simple hecho de que se hayan movilizado es auspicioso porque agrega elementos a la discusión política, algo que siempre es bueno. Ahora viene la parte en que este grupo debe conseguir dos cosas fundamentales: permanencia en los reclamos y referencia, es decir, ALGUIEN que exprese esos reclamos, porque el asambleísmo fija claramente posiciones coyunturales, pero no es productivo en la concreción política.
- El Gobierno identificó a los manifestantes con "la oposición". ¿Por qué cree que se esmeró en esa identificación?
Porque en buena medida es así; al no haber una oposición política consolidada (un partido que les pueda “cascotear el rancho” en serio) esta es LA oposición más numerosa y segundo porque este gobierno, como cualquiera, necesita tener alguien con quien discutir.
Es muy difícil construir un discurso político si no es como antagónico a otro; me opongo a la re-re, a la flexibilización, al pago o al no pago de la deuda, etc. FIJO POSICIONES y, a partir de ahí, construyo discurso y le doy sentido y entidad. Esto no es Quique Bollati, esto es Introducción a las Ciencias Políticas o Teoría Política I, ¿me explico?
En la última década el kirchenerismo se ha enfrentado con varios sectores, pero pocos de real peso, como pudo haber ocurrido durante la crisis del campo, de modo que necesita “generarse” oposición, alguien con quien discutir para poder expresar el propio discurso. En los últimos tiempos el eje ha sido el Grupo Clarín, pero ese no es un tema que tenga la suficiente entidad como para “globalizar” un discurso político, no tiene incidencia práctica para la gente de a pie en la vida diaria.
La suerte que ha tenido el kirchnerismo en este sentido es que “la Corpo” ha salido a tratar de ocupar muchos espacios y temas y le ha facilitado las cosas porque entonces el gobierno puede justificar las medidas cambiarias por oposición contra Clarín, etc, etc, etc. Todo entra en el mismo paquete, pero el problema es que con eso NO alcanza: hace falta tener enfrente un grupo más representativo, con mayor masividad y esta serie de protestas, por sus características, hasta ahora le siguen facilitando las cosas.
¿Facilitando las cosas? ¡Claro que sí!
Por una parte le desgrana un rosario de reclamos muchas veces contrapuestos que nadie puede hacer propios y que, por tanto, se diluyen: ¿Por qué la oposición política no puede ponerse de acuerdo en una agenda que exceda la simple declaración de “anti-K”? Porque SUS POTENCIALES REPRESENTADOS no pueden hacerlo.
Tomemos una muestra representativa de los manifestantes de Mendoza; juntemos a unos 20, por ejemplo. Tratemos que se pongan de acuerdo sobre la JERARQUÍA de las demandas, sobre qué es lo MÁS importante.
Es prácticamente imposible, porque vamos a tener a los “exaltados” que prefieren vivir en Narnia, a los que reclaman por las libertades individuales (reclamo difuso si los hay), a los que priorizan la inflación, a los que quieren que se “blanquee” el Indec, a los que reclaman seguridad por sobre todo, a los que hablan de la cooptación del poder judicial, etc. Creo que si juntamos a 20 vamos a tener no menos de 30 “prioridades número uno”. La única cosa, insisto, en la que coinciden TODOS es en el no a la Re-re de Cristina que, como decíamos, ni siquiera tiene entidad real ni posibilidad cierta, pero que funciona como motor: existe lo que está en la cabeza de la gente, lo demás son hechos intrascendentes.
Esta imposibilidad de acordar agenda impide la representación unificada, una oposición política unificada y le evita al Gobierno tener que enfrentar a un enemigo político poderoso, con capacidad de convocatoria, como fue la Alianza a fines del menemismo, por ejemplo.
- ¿Alguien de la oposición está en condiciones de conducir políticamente este fenómeno?
HOY no; no hay ningún “Capriles” ni nada parecido.
Si pensamos en 2015 (un ejercicio bastante ambicioso) es probable que encontremos al “oficialismo” (el peronismo como sea, con quien sea) y al menos dos grandes corrientes: la centro izquierda concentrada en Binner y el FAP y la centro derecha concentrada en Macri, y hasta puede que el radicalismo se anime por su cuenta. Sin contar el MST, el PO, el peronismo disidente, el rodriguezsaísmo, el duhaldismo, etc. La atomización política de los electores opositores lleva a que necesariamente haya atomización de “oferta” electoral, y eso disipa a la oposición.
Esto no es un destino INELUDIBLE, porque lo “ineludible” no está en la naturaleza de la política. Si se unifican las posiciones de los electores es posible (no seguro) que se unifiquen también las fuerzas políticas opositoras, y este es un doble juego: una oposición política con un discurso más ordenado podría ayudar a ordenar al electorado y viceversa.
También puede ser que se genere un discurso endeble pero simple, como el de la Alianza, que alcance para juntar votos pero no para gobernar, aunque esto TAMPOCO es ineludible.
Lo concreto y a mi juicio más importante de esto, en lo inmediato, es que hay un amplio sector que normalmente no asume protagonismo político y que hoy lo está haciendo: bienvenido sea. Qué va a pasar después, es algo que está por construirse.
