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Opinión

Literatura de Padilla

El que vas a leer, es el texto de presentación del libro "Pensamiento salvaje", de Marcelo Padilla, preparado por Juan López. decodificando a un columnista salvaje.

La palabra coraje parece vieja, sacada de una historia de buenos y malos. Me imagino que coraje se relaciona con coraza. Es decir, tal vez el corajudo no sea otra cosa que un ser humano que se pone un escudo, el escudo de la valentía, y va para adelante como la infantería del ejército libertador, o como la primera fila de los putos peronistas. Coraje también se relaciona con corazón, cor, esa parte de la palabra que forma parte también de algunas expresiones comunes: cortina de humo, corte de ruta, coro de voces adulatorias. Pienso que Padilla inaugura una nueva vanguardia, que va al frente después de décadas, podríamos decir, de esteticismos, de cuidadores de palabras, de gente tan educada y correcta para escribir que termina escribiendo nada para nadie.

Esto que digo va más allá de la amistad. Algunos sabrán que con el Marcelo somos como hermanos, pero eso no me impide ver sus textos, ver en sus textos, encontrar en ellos lo que no encuentro en otros textos. Padilla no mide lo que dice y ese es un primer punto a favor. Se puede pensar que el escritor tiene control o intenta tener control sobre lo que escribe, mantener el caballo con las riendas tensas para llevarlo a donde quiere.

Pero pasa que no: el caballo de Padilla, o el perro callejero, el linyera o desahuciado que encontramos en sus líneas, sale corriendo más rápido que los prejuicios de la época, se desbanda incluso de sí mismo. Esta rotura de límites es lo que hace valiosa no solamente una experiencia literaria sino una forma de vivir. Lo he acompañado a Padilla en las noches, para que no se pierda y para no perderme. Hemos desayunado y almorzado juntos y criamos casi en paralelo a nuestros hijos. He aprendido a interpretar el dolor de los otros junto a este tipo, y después, como literato más autorizado que parezco, ante sus textos me he quedado en silencio. Sus palabras me han devuelto a un lugar muy íntimo y embromado de mi enroscada interioridad. Han roto sistemáticamente esas barreras a las que recurrimos para no sufrir aún más.

Los considerados “buenos escritores” son esos que se prepararon para escribir, y terminan publicando cosas legibles e incluso digestivas. Con Padilla pasa al revés. Es un escritor que primero escribió y escribiendo aprendió a escribir. Por eso inaugura una literatura, pienso, porque se aferró a las palabras como a una soga que te saca de un pozo, y supo aprender de esa soga, el lenguaje, su propio lenguaje, que le dio una voz y una mirada. Por eso en lo que escribe Padilla deja de tener relevancia la distancia entre lo dicho y lo vivido. Por eso cuando escribe te hace sentir que el que está en el fondo del pozo en realidad sos vos, y te tira su soga, sus palabras para, de algún modo, salvarte.

Estoy seguro de que leerlo a Padilla es una experiencia que nos cambia, si nos tomamos en serio la vida, si nos tomamos en serio la literatura y el periodismo, algo que tarde o temprano deberíamos hacer.