Opinión
Japón, plegaria por la naturaleza
Yo estuve en Hiroshima. Cuando la gente aún se seguí sacando las esquirlas del cuerpo, después de la bomba atómica.
Yo ví rostros deformados, y partes del cuerpo mutiladas, producto de ese feroz ataque.
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Gabriela Figueroa en Japón. |
Ví como los japoneses, ante un alerta en la tv de que se había roto un caño de agua, se bañaban en la misma agua para ahorrar, sin que hubiese un Obras Sanitarias, un Epas, nadie que los controlara. Sólo la conciencia de la solidaridad.
Sufridos.
Doloridos, pero en pie.
Por eso no es justo.
La naturaleza no puede ensañarse así con los pueblos que caen y se levantan y vuelven a caer.
La naturaleza es sabia. No puede hacerse la restricción poblacional a base de las muertes de tantos inocentes.
La impotencia de la humanidad se pone de rodillas:
Señor, si es que existes, si es que además de existir y si me escuchas y si me escuchas y tenés piedad de mi plegaria, no permitas que esto siga avanzando, destruyendo, devastando.
Te lo pedimos humildemente desde nuestro cómodo sillón frente a la computadora, con aire acondicionado, tomando Coca Cola, pero sabiendo, como ya entendimos todos, que si lo que le pasa a los seres de este planeta no repercute en todos, estamos perdidos como futuro.
Amén. O cualquier otra palabra que signifique “así sea” .