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Opinión

A una semana de haber asumido, Paco sigue entrampado en la telaraña de la transición

Una semana es poco tiempo para evaluar a todo un gobierno. Tampoco alcanza ese período para calificar lo que vendrá. Pero periodísticamente hay que señalar lo que pasa: y lo que sucede es que Paco Pérez se encuentra en medio de una transición demorada. Necesita fuerza. Necesitamos que tome decisiones. El análisis del director de MDZ.
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Puede parecer demasiado pretencioso hacer un balance de la primera semana de Paco Pérez como gobernador. Pero lo cierto es que puede ser ya tarde para mostrar un arranque con todo el poder de su lado.

Tenemos expectativas. Tenemos ganas de que empiece bien y, además, nos conviene a todos los mendocinos. Estamos muy atentos a cada paso que da, como pasa cuando un nuevo gobierno sale a rodar con su andamiaje de nuevos proyectos o de instauración de políticas de Estado que sabemos que hacen falta y que no hemos conseguido construir en los últimos años.
A la hora de medir los tiempos del nuevo mandatario provincial hay que advertir que pasaron ocho semanas desde que ganó las elecciones y, todavía más: ha tenido para armar su gobierno todo el período que va desde que decidió ser candidato y desde que lo fue.

En sus primeros siete días como gobernador estuvo dos veces con la Presidenta, con lo cual puede mostrar como cumplida a una de las premisas de su gestión: vincularse estrecha y directamente, sin ruido ni intermediarios a Cristina Fernández de Kirchner.

Primero, lo hizo en su reasunción en Buenos Aires. Luego, con más calor popular aquí en Mendoza. Hasta logró que la imagen tuviera un color federal: el encuentro se produjo en San Rafael y le reportó dos grupos de cosas: unas cuantas alegrías y un déjà vu. Esto último fue cuando la mandataria anunció el ya sabido multimillonario desembolso que realizará la empresa minera brasileña Vale. Se volvió a hablar de minería, como de cuerdas en casa de ahorcado. Fue Paco Pérez quien, en plena campaña, renegó de sus principios promineros (por recomendación de sus asesores de imagen) y dio marcha atrás en la discusión del tema en Mendoza, cerrando una discusión sobre el perfil industrial provincial que ni siquiera había logrado abrirse por completo.

Pero no es suficiente la foto, el beso, el aplauso. La receta que Pérez se fijó para gobernar Mendoza requiere de por lo menos un 50 por ciento de apoyo presidencial y otro 50 por ciento de gestión de sus equipos.

Aquí la cuestión sí da tela para cortar, aunque tan solo haya pasado una semana sentado en el Sillón de San Martín.

Durante el proceso electoral advertimos desde MDZ a los mendocinos y les dijimos a los candidatos de todos los partidos que estaban haciendo una campaña anodina, sin propuestas, con más preocupación por la imagen que profundidad en las propuestas. Las ideas estuvieron de huelga en una provincia que las necesitaba (y sigue necesitando) tras cuatro años de un gobierno malquerido. Planteamos entonces: “Les estamos dando un cheque en blanco”.

Pérez fue parte del anterior gobierno. Podrá decir que lo “vivió”, lo “disfrutó” y hasta que lo “sufrió” para refundar su trabajo sobre aquellos escombros. O no.

Pero lo cierto es que no tuvo tiempo/no quiso/no pudo armar equipos propios y nuevos.
Uno de los principales valores de su empoderamiento,según lo dijo el ex gobernador Arturo Lafalla, parecía ser que había podido nombrar a los ministros sin incidencias extrañas ni presiones.

Cubiertos los roles principales del gobierno podemos evaluar que no arrancó con todo el poder: tuvo que asumir primero para conseguir el primer día de gestión la renuncia del cuestionado titular del Departamento General de Irrigación, una bandera del sector “azul” del peronismo al que, al final, Pérez terminó agradeciéndole su “mensaje de esperanza y alegría”...
Sobre los equipos, hay que señalar aciertos y errores y mantenemos la expectativa en que su liderazgo tuerza el camino de la inercia, que lo acecha desde los cuadros medios, nutridos del mismo combustible que ya vimos que no funcionó.

Hay ministros que están allí porque no hubo quién los remplace y otros, que llegaron por casualidad. De esto último se ha hartado de decírselo a los medios con los que ha hablado el titular de Salud, Carlos Díaz Russo. Sin ponerse colorado sostiene que él no iba a ser ministro, que lo disculpemos (los periodistas) por no saber decir bien qué va a hacer y que el ministros iba a ser otro, Luis Pérez, y que él, en todo caso, había sido convidado para ser un colaborador.

Paco Pérez hizo dos anuncios concretos en su discurso de asunción: la construcción de un nuevo centro de congresos (que no le movió un pelo a nadie) y una apuesta que puede ser fuerte, aunque polémica: la puesta en marcha de un “seguro provincial de salud”.

Díaz Russo, el ministro de Salud, no sabe explicar todavía de qué se trata y le ha dejado el terreno libre a Raquel Blas para señalar, de antemano, cosas tales como que vamos hacia “una vuelta a la política de los años ´90”, “un retroceso” y una verdad que no encuentra un vocero que la refute: “Fue esbozado en el discurso, pero de eso nadie sabe nada”, según las palabras de la dirigente sindical a MDZ Radio.Ha recibido, a pesar de estos puntos que resaltamos como dudosos, el respaldo opositor para algunos de sus ministros. Entrevistado por MDZ Julio Cobos, por ejemplo, valoró las designaciones de María Inés Abrile de Völlmer y de Rolando Baldasso. Emma Cunietti, puesta en idéntica situación, le dio un gran voto de confianza al equipo educativo y al titular de Desarrollo, Guillermo Elizalde. Las cámaras empresarias también lo han hecho: tienen esperanzas, expectativas. Pero quieren verlas fundadas más temprano que tarde.

El primer día como gobernador, Paco Pérez pudo dar marcha atrás con un despojo increíble, todo un símbolo de la debilidad del Estado frente a las corporaciones: pudo decretar que no cederá el terreno del Parque a un club deportivo. Pero entrevistado por MDZ Radio anticipó que pateaba el tema para otro lado: “Creo que eso lo deberá resolver la Legislatura… desconozco”, dio como respuesta.

Un punto aparte merece el gran aplauso que le dimos cuando gritó, al asumir, que no lo haría bajo presión de las corporaciones mediáticas que tienen otros intereses que van más allá de los periodísticos.

Lo mismo habíamos escuchado de Alejandro Cazabán el 2 de diciembre de 2009. Un poco después todo fue al revés.

Es complicado encontrarle una explicación a la probable designación de un ejecutivo de la empresa Dalvian, Omar Parisi, al frente del Instituto Provincial de la Vivienda. Su principal antecedente en temas inmobiliarios lo tiene desde hace una semana: su vínculo con la empresa que es la nave insignia de una corporación mediática y bla bla blá.

Paco Pérez no ha empezado a gobernar, lo está intentando.

Se encuentra en un momento de tensiones, de “tire y afloje” y está en la búsqueda de su consolidación propia. Resulta interesante que se haya rodeado de algunas personas a las que solo conocemos por la calificación de "buena gente", pero hay que tener en cuenta que con eso no es suficiente para empujar al elefante bobo el Estado: hace falta gente buena para gobernar.

Un punto a favor fue la convocatoria a los legisladores de todos los partidos políticos, cosa que hay que esperar se registre como una marca de toda la gestión y no como una foto del arranque. Aunque desde adentro de su partido se envalentonen en que el triunfo es algo que se disfruta en soledad, el diálogo y la apertura pueden ser un buen respaldo para un Gobernador que llega al poder con mucha fuerza propia y poco poder interno.

Lo raro es que en este séptimo día Pérez haya apelado a sus asesores astrales para fundamentarse como un suertudo premiado por el destino y la conjugación de los planetas.
Tendremos quereleer su discurso de asunción, sus SMS del día antes de asumir y las palabras que siempre tiene a mano para ponerle un cierre a sus intervenciones públicas: “La suerte es aleatoria, el éxito se construye".

Bueno, eso Gobernador, eso es como usted lo dice.

En el contexto planteado, hacer un balance de la primera semana no es un atrevimiento, sino una necesidad periodística. Es en este período gestacional cuando se consolidarán los genes que le darán los rasgos característicos a la gestión Paco Pérez.

Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel