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Opinión

En el nombre de la paz: Obama, el Nobel que se anota las muertes de Osama y Gadafi

La opinión del director de MDZ, Gabriel Conte, frente al asesinato de Muamar Gadafi presumiblemente de parte de las fuerzas aliadas de la OTAN y la "liberación" de Libia. El "chasco" del premio Nobel de la Paz a Barack Obama, el mandatario que no superó a su antecesor George Bush y que, como se está comprobando, se ha transformado en un eficiente continuador ideológico.
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Estados Unidos inició la operación de "liberación" de Libia para luego entregarles el comando a los miembros europeos de la OTAN.

La primera face de la tarea ha concluido: asesinaron al líder libio, dictador a lo largo de 42 años, Muamar Gadafi.

Las primeras versiones indican que el excéntrico mandatario se encontraba escondido en un pozo y, tal como ocurrió en su momento con Sadam Husein, fue extraído y detenido por los rebeldes.

La historia continúa con una posible traición: la emboscada de las fuerzas de la OTAN a sus respaldados combatientes locales para asesinar a Gadafi.

Esto, según lo cuenta  desde Londres el diario The Guardian en su edición de hoy, dejó al descubierto la fragilidad del gobierno de transición formado para administrar los recursos económicos por los que, para ser sinceros, se inició la operación que concluyó no sólo con el magnicidio, sino con cientos de muertos y heridos entre los civiles.

Barack Obama recibió el premio Nobel de la Paz apenas inició su gestión. Algunos lo vieron como algo directamente absurdo y desproporcionado. Otros, como una oportunidad, un condicionante.

Esto último no pasó.

Su operación, respaldada por el francés Nicolas Sarkozy y el inglés David Cameron, concluyó con el ajusticiamiento, sin juicio previo, sin derecho a la defensa, de Gadafi.

Sacaron así a otro estorbo, como ya lo hicieran antes con Osama Bin Laden, ese producto de la CIA que se les volvió loco y, sobre todo, mutó en adversario.

No hay nada que festejar en un mundo que cambia sus dictaduras de esta forma.

Pasó antes en muchos otros países, con o sin dictaduras, cuando el poder imperial requirió su patrimonio, complicidad o "ayuda" y no lo conseguía por las buenas. ¿No se parece demasiado a lo que ocurrió en Chile? ¿No se percibe acaso la misma pantalla mediática que respaldó a tantas otras dictaduras, entre ellas la argentina?

Ahora anunciarán festejos, celebraciones y visitas "importantes" al territorio norafricano. Pero lo que pasará detrás de ese bombardeo mediático será otra cosa: el negocio de la reconstrucción, de los medicamentos, del petróleo y de todo lo demás que se le pueda extraer a este nueva zona conquistada.

Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel