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Opinión

Postal de la prostituta

Así estoy gordi, ya con 43 encima, pero todavía cae algún gil que las prefiere gorditas.De: Gisella Panelli. Calle Los Aguaribay s/n, barrio La Esperanza. Godoy Cruz Mendoza. Para: Sergio Loberza. Calle Fernán González 54. Código Postal 28001. Barrio Salamanca. Madrid. España.

Hola gordi!!!: me enteré de tu dirección por un chabón que escribe en un diario de Internet y de ahí la saqué. ¡No sé nada de vos hace años turro!. Me gustaría que me dijeras algo de tu vida, ¡guacho!. Te va a parecer raro cuando te llegue la carta, es más, seguro que ya ni te acordás de mi. ¡Bah! No creo, pero al principio, vas a pensar “¿y esta mina quien puta es?”. Bueno, ¡la Giselle!, tu amor a escondidas, cuando ibas al cabaret “The Cat´s Show” en la calle Chile. Ya no existe más el pobre, lo demolieron. Bueno, ¡ahora seguro que te acordás gordi!, ¿sí? pasamos noches hermosas juntos, inolvidables. Vos no eras un cliente más, lo sabés, eras mi amor. Y por eso nos íbamos después que salía de laburar a tu casa, ¡que paciencia vos esperándome!. Ya de día, con varias copas de más, y con unos paces encima, nos tirábamos en la cama y cogíamos como perros. Pero todo era hermoso en esa época gordi. A pesar que mi laburo te ponía celoso cuando me veías apretando con otros viejos chupados. Pero nos queríamos y casi armamos una familia ¿te acordás?. Bueno, después te dio la loca por irte a la mierda, y sin avisar partiste, y no te vi más. Me enteré por el pailón, que caía por el antro, -un desastre ese quía, lo echaban siempre re en pedo-, pero él me dijo que te piraste a no se donde carajo, y veo ahora que, por la dirección, estás en España. ¿Mirálo vos al gordo? ¡Haciéndose el europeo gran hijoputa!. Pero no sé más de vos gordi, y siempre te recuerdo.

Yo estoy ahora sola, pero gorda y con tres guachos, dos son de un cabrón que se borró, y el último, mi bebé, de un pendejo hermoso que me acabó adentro sin forro, porque estábamos de la mente. Pero
bueno, yo siempre fui un desastre, y así me fue. Ahora la vida es una mierda para mi, sino fuera por mis pibes, ¡me pegaría un tiro mirá!. Estoy gorda, tengo 43 años, nadie pondría un peso por una francesa mía. Antes hacían cola los muy putos. ¡Y ahí sí que sacaba unos buenos mangos!. Por eso no podía dejar el bareca gordi, porque me iba bien, y vos nunca lo entendías. ¡Caliente!, siempre fuiste un caliente. Yo te dije siempre, “no te enamores de una puta porque después viene lo peor”. Pero el amor es así, y te entiendo, porque yo tampoco me tenía que enamorar de un cliente, ¡y me enamoré de vos, gordo zarpado!

¿Te acordás cuando le choreamos la billetera al gordo bigotón que se hacia el potentado pagando tragos, y cuando estuvo en pedo y se la estaba mamando, vos fuiste por atrás y lo caminaste? Tenía una parva de billetes el viejo pajero. El hijo de puta me decía que tenía una fantasía, pegarme y cagarme a trompadas, ¡sin coger!, y que por eso me daba 300 mangos. Reloco el tipo. ¿Así? cientos de pelotudos enfermos. Pero vos gordi me decías poesías, me besabas en serio, y ni te calentaba el whisky con agua y tres hielos que te servían por 20 mangos. Vos eras distinto, un tipo con corazón y muy amable para tratar a las mujeres.

Ahora mi vida, ¡que se yo!, me sacaron el plan social, por supuesto que no laburo más de noche, si ahora las pendejitas universitarias para pagarse los estudios te sacan laburo a lo loco. Una guachitas muy ricas, empilchaditas y perfumadas de 20 años, en el departamento que les paga el padre, se comen todas la porongas y hacen un billete que ni te cuento. ¿Y los trabas? Esos guachos le sacaron el laburo a muchas de mis amigas que siguen yirando. Se pusieron de moda los trabucos esos.

No sabés cómo cambió la noche. Ahora los boludos van de merca, y como no pueden levantarse a nadie en ese estado, enfilan a las 4 o 5 de la matina para el carril Rodríguez Peña, y ahí cojen, ¡y también se los cojen a algunos che!, digo, los trabas, que no son ningunos giles. Estamos en el horno las putas viejas. Me afilié una vez al Sindicato de Meretrices, taba bueno porque encontraba muchas amigas, y por lo menos hablábamos de nuestros problemas y de cómo pelear alguna jubilación. ¡Que se yo!, ¡también lo nuestro es un laburo loco!, poner el cuerpo para la plaga de insatisfechos con su mujer es un laburo, escucharlos y hasta secarle las lágrimas a los infelices que a veces ni cojían,  y solo querían hablar con alguien. Eramos como los curas en el confesionarios, con la diferencia que no los castigábamos con 30 padres nuestros. A lo sumo le hacíamos una buena paja para que se descarguen los pobres hombres. Que mundo loco y de mierda che.

Igual la vida sigue para todos, y le pongo el hombro (no te rías boludo) para sacar unos manguitos, pero de día y entre conocidos que me llaman al celu. Pero estoy encarando un curro independiente, quiero vender perfumes en el barrio y cosméticos, boludeces que ayuden a parar la olla. El mayor ya se las arregla solo porque después de la escuela hace laburos en la construcción, como ayudante y saca para sus gastos. Ya ni me pide guita el pobre, pero es así la vida, le crecieron las alas y a veces no viene ni a dormir. Vaya a saber con quien anda el pendejo, espero que no sea con una puta porque va estar jodido. Bueno gordi, ya sé que vos no escribís, pero a mí me sirvió para descargarme un poco y de paso te mandaba una cartita. Los recuerdos siempre vienen bien, con algunas lagrimas gordi, pero vienen bien.

Chau, ¡te tengo en mi corazón!

Gisella