Opinión
Números al rojo vivo
Mientras el gobierno suma y resta senadores y contabiliza militantes para movilizar, otros son los números que deberían inquietar al gobierno K. Hay corte en la cadena de pagos y en los últimos tres meses salieron del país más dólares que en la crisis del 2001. ¿Fuga de capitales?
El análisis más claro del actual momento argentino se escuchó esta semana de boca de un dirigente político. Como lo dijo en Rosario, no embistió contra nadie en particular y la referencia a la crisis del campo fue colateral, los medios nacionales que llegaron a registrar sus dichos le dedicaron un recuadrito a pie de página, casi de compromiso.
Pero Hermes Binner tuvo lucidez y sensibilidad al dar en la tecla en el punto más crítico que atraviesa hoy nuestro país y que está alejado de la votación del Senado el miércoles y de las marchas y contramarchas de mañana en la Capital Federal. El gobernador santafecino denunció que “está cortada la cadena de pagos”, síntoma inexorable de que la crisis financiera atravesó el campo, llegó a los centros urbanos y se instaló con tal fuerza que hoy no hay índice real que pueda medir el valor del dinero en la Argentina.
Cuando todos los focos de atención están sobre el ruido político, la cantidad de senadores que votarán en contra o a favor de la absurda resolución 125 o en el sorpresivo paro de camioneros de mañana convocado por Hugo Moyano para poder movilizar 15 mil sujetos al Congreso y seguir mostrándole fortaleza a Kirchner, los números de la economía real asustan. O dan ganas de llorar.
Bancos de primera línea ofrecen hoy a sus clientes tasas del 14 al 20 % para plazos fijos en pesos a 30 días. Así y todo los inversionistas eligen salir del sistema, comprar dólares, y guardarlos en la caja de seguridad o mandarlos al exterior.
A contramano de lo que pregona el gobierno con su afán de repatriar capitales, los dólares que en el último año salieron del país superaron las salidas registradas en la crisis del 2001. Según estudios privados entre Marzo y Junio se fueron del sistema financiero más de U$ 9.000 millones.
Las cajas de ahorro perdieron en los últimos meses 7.500 millones, es decir el 20% del dinero que estaba en el sistema se evaporó. A pesar de los esfuerzos de Martín Redrado por demostrar solidez en el mercado, la teoría de bajar el dólar para castigar a los que apostaron en verdes o a los que tenían que liquidar divisas de exportaciones, sólo terminó beneficiando a las empresas que se llevaron dinero al exterior o a los bancos internacionales que compraron dólares baratos.
Hoy las empresas de primera línea argentina tienen en los bancos una tasa de redescuento de más del 22%, el doble de lo que tenían hasta hace 45 días. El famoso call Money o la tasa interbancaria de cortísimo plazo subió del 9 al 11 %.
Y aclaro que esta no es una columna económica. Sigo pensando en los tiempos políticos que corren.
Pero está claro que ni bien se termine la votación de la 125, estos números ganarán la tapa de los diarios. Una de las financieras privadas de volumen mediano de más renombre en la ciudad de Buenos Aires le pidió a sus clientes el viernes pasado que retiraran el dinero que tenían depositado. “No podemos seguir con el negocio ya no sabemos a quién prestarle, preferimos que se lleven el dinero a sus casas”, fue la escueta explicación que le dieron a los clientes. El mismo mensaje le habían dado en noviembre del 2001, antes que la convertibilidad estallara por los aires.
El tema es, ¿hay alguien dentro del gobierno en condiciones de alcanzarle estos números a Cristina Kirchner o a su marido, el presidente de facto?. No. Hoy el matrimonio está cada vez más encerrado en sus propias certezas y si alguna vez tuvieron capacidad de escucha, parecen haberla perdido absolutamente.
Los rumores sobre cambio de gabinete, relanzamiento del gobierno y convocatoria al pacto del bicentenario, son en rigor las elucubraciones intelectuales de quienes quieren ponerle racionalidad a la autodestrucción política del kirchnerismo.
Pero nada más hay que escuchar a Cristina o Néstor en público para entender que hay un abismo entre el actual momento social y la ubicación espacio temporal del matrimonio. ¿A quién se le puede ocurrir decir con tono de institutriz recién llegada que ya puede dar clases de vacas, trigo y soja cuando el conflicto con el campo aún está latente y a punto de convertirse en otra multitudinaria marcha masiva?
¿Hay necesidad? ¿Simple provocación? O, ¿falta de conciencia del efecto que provocan los exabruptos verbales y, por ende, desconexión con la realidad?
En el medio Néstor Kirchner insiste en que hubo un intento de golpe de estado. El ex Presidente sigue deambulando el camino de dividir, para algunos maniqueamente, la sociedad. Sus palabras fueron recogidas por el otro actor político del momento. Para Alfredo De Angelis lo que está pasando es que en realidad los Kirchner se quieren ir porque no saben cómo resolver los problemas (sic?)
Y desde ya que todo apunta a la autoprofesía cumplida. Si uno desde la racionalidad intenta creer que nadie piensa en echar a Cristina y después se encuentra con un Eduardo Duhalde inquieto por tantos anios de ostracismo sacándose fotos con Luis Barrionuevo este fin de semana…, quizás empieza a entender la paranoia del oficialismo.
Pero no sólo están esos dos bandos del peronismo. Hay un tercer peronismo que asoma intentando que K no sea al Justicialismo lo que Fernando De la Rúa fue al radicalismo. Alberto Rodríguez Saá ya anunció que marchará manana con el campo. Mario Das Neves ya se calzó el traje de pos kirchnerista. José Manuel De la Sota reapareció de las cenizas pero con la lucidez que da el estar fuera del poder. Jorge Busti y Juan Schiaretti prefieren el silencio pero de la vereda de enfrente. Y con naturalidad y sin sobreactuación el que se ganó la escena esta semana y seguramente será el más aplaudido en el senado, es Carlos Alberto Reutemann: para el oficialismo el senador santafecino representará en la Cámara Alta lo que Felipe Solá fue en Diputados. Pero seguramente nadie se atreverá a gritarle traidor… Es que la imagen del santafecino es de amianto y se agiganta con el conflicto chacarero porque él sí sabe de vacas, soja y trigo tanto como de Fórmula Uno.
A este momento argentino de tanta confusión y sin líderes que capitalicen el descontento, ahí asoma otra vez Lole. Aclarando ahora sí porqué antes no quiso ser Presidente: “lo que ví fue que el péndulo iba para el otro lado y yo no me sentía cómodo”, explicó esta semana en TN sobre su deserción a la candidatura en el 2003.
Ahora está claro que el péndulo vuelve. Finalmente, ¿se atreverá?
Las cajas de ahorro perdieron en los últimos meses 7.500 millones, es decir el 20% del dinero que estaba en el sistema se evaporó. A pesar de los esfuerzos de Martín Redrado por demostrar solidez en el mercado, la teoría de bajar el dólar para castigar a los que apostaron en verdes o a los que tenían que liquidar divisas de exportaciones, sólo terminó beneficiando a las empresas que se llevaron dinero al exterior o a los bancos internacionales que compraron dólares baratos.
Hoy las empresas de primera línea argentina tienen en los bancos una tasa de redescuento de más del 22%, el doble de lo que tenían hasta hace 45 días. El famoso call Money o la tasa interbancaria de cortísimo plazo subió del 9 al 11 %.
Y aclaro que esta no es una columna económica. Sigo pensando en los tiempos políticos que corren.
Pero está claro que ni bien se termine la votación de la 125, estos números ganarán la tapa de los diarios. Una de las financieras privadas de volumen mediano de más renombre en la ciudad de Buenos Aires le pidió a sus clientes el viernes pasado que retiraran el dinero que tenían depositado. “No podemos seguir con el negocio ya no sabemos a quién prestarle, preferimos que se lleven el dinero a sus casas”, fue la escueta explicación que le dieron a los clientes. El mismo mensaje le habían dado en noviembre del 2001, antes que la convertibilidad estallara por los aires.
El tema es, ¿hay alguien dentro del gobierno en condiciones de alcanzarle estos números a Cristina Kirchner o a su marido, el presidente de facto?. No. Hoy el matrimonio está cada vez más encerrado en sus propias certezas y si alguna vez tuvieron capacidad de escucha, parecen haberla perdido absolutamente.
Los rumores sobre cambio de gabinete, relanzamiento del gobierno y convocatoria al pacto del bicentenario, son en rigor las elucubraciones intelectuales de quienes quieren ponerle racionalidad a la autodestrucción política del kirchnerismo.
Pero nada más hay que escuchar a Cristina o Néstor en público para entender que hay un abismo entre el actual momento social y la ubicación espacio temporal del matrimonio. ¿A quién se le puede ocurrir decir con tono de institutriz recién llegada que ya puede dar clases de vacas, trigo y soja cuando el conflicto con el campo aún está latente y a punto de convertirse en otra multitudinaria marcha masiva?
¿Hay necesidad? ¿Simple provocación? O, ¿falta de conciencia del efecto que provocan los exabruptos verbales y, por ende, desconexión con la realidad?
En el medio Néstor Kirchner insiste en que hubo un intento de golpe de estado. El ex Presidente sigue deambulando el camino de dividir, para algunos maniqueamente, la sociedad. Sus palabras fueron recogidas por el otro actor político del momento. Para Alfredo De Angelis lo que está pasando es que en realidad los Kirchner se quieren ir porque no saben cómo resolver los problemas (sic?)
Y desde ya que todo apunta a la autoprofesía cumplida. Si uno desde la racionalidad intenta creer que nadie piensa en echar a Cristina y después se encuentra con un Eduardo Duhalde inquieto por tantos anios de ostracismo sacándose fotos con Luis Barrionuevo este fin de semana…, quizás empieza a entender la paranoia del oficialismo.
Pero no sólo están esos dos bandos del peronismo. Hay un tercer peronismo que asoma intentando que K no sea al Justicialismo lo que Fernando De la Rúa fue al radicalismo. Alberto Rodríguez Saá ya anunció que marchará manana con el campo. Mario Das Neves ya se calzó el traje de pos kirchnerista. José Manuel De la Sota reapareció de las cenizas pero con la lucidez que da el estar fuera del poder. Jorge Busti y Juan Schiaretti prefieren el silencio pero de la vereda de enfrente. Y con naturalidad y sin sobreactuación el que se ganó la escena esta semana y seguramente será el más aplaudido en el senado, es Carlos Alberto Reutemann: para el oficialismo el senador santafecino representará en la Cámara Alta lo que Felipe Solá fue en Diputados. Pero seguramente nadie se atreverá a gritarle traidor… Es que la imagen del santafecino es de amianto y se agiganta con el conflicto chacarero porque él sí sabe de vacas, soja y trigo tanto como de Fórmula Uno.
A este momento argentino de tanta confusión y sin líderes que capitalicen el descontento, ahí asoma otra vez Lole. Aclarando ahora sí porqué antes no quiso ser Presidente: “lo que ví fue que el péndulo iba para el otro lado y yo no me sentía cómodo”, explicó esta semana en TN sobre su deserción a la candidatura en el 2003.
Ahora está claro que el péndulo vuelve. Finalmente, ¿se atreverá?