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Opinión

Armas en la casa, niños que mueren

Los niños y jóvenes son las principales víctimas del pánico que genera la inseguridad. Mucha gente, desinformada sobre lo que significa la tenencia doméstica de armas, recurre a ellas pensando en que le traerán tranquilidad. Pero su existencia en el ámbito hogareño atenta contra la inocencia de los niños y jóvenes.
Niños y armas.
Niños y armas.

Las ven en la televisión, disparando y no causando ningún daño en las víctimas; reciben réplicas de juguete de regalo para los cumpleaños. Y las encuentran arriba de un ropero o en una cómoda y creen que pueden resultar inocuas, pero no.

Estos son los llamados “crímenes banales”. Tal vez, los que más duelen. Se trata de niños que caen víctimas de una suma de imprudencias del mundo violento de los adultos. Y que, además, mueren jugando.

Por todo eso, cada muerte de un niño producida por un arma de fuego debe ser única y total, debe ser pensada como “la última” y trabajar para que esto resulte así.

Las cifras

El área de Extensión en Salud de la Universidad de Buenos Aires (UBA) informó que “en los últimos años, los niños y adolescentes han sido víctimas de un número creciente de muertes por armas de fuego”.

Cita estadísticas que indican que “las heridas causadas por armas de fuego son la segunda causa de muerte entre jóvenes de 10 a 24 años, que también es el grupo más afectado por heridas de bala”.

La Red Argentina para el desarme ha informado en reiteradas oportunidades que “tener un arma, es tener un problema”. Según la Fundación Lebensohn (miembro de ese colectivo de organizaciones), todos los días la prensa difunde, al menos, dos muertes por arma de fuego, que no tiene relación con la inseguridad. Se trata de suicidios, accidentes, crímenes pasionales.

El diario La Nación, en tanto, publicó que entre 1997 y 2005 hubo 31.043 muertes por armas de fuego en la Argentina (Fuente Universidad de San Andrés).

El peligro de las armas

Según los expertos, en Estados Unidos mueren 8 chicos por día por uso de armas de fuego. Así lo indica el libro “Armas de fuego: ¿Protección o riesgo? Del brasileño Antonio Rangel y la francesa Josephine Burgois.

En tanto, según el Children’s Defense Fund desde los asesinatos de Robert Kennedy y de Martin Luther King Jr., en 1968, más de un millón de estadounidenses han muerto violentamente por disparos de armas de fuego.

Que no quede en nada. Que no resulte una muerte más. Que nos conmueva hasta que nos vengan las ganas de hacer algo para vivir en paz.