El vino según sus hacedores: Bernardo Bossi Bonilla
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- ¿Alguna vez te arrepentiste de ser enólogo?
No solo que no me arrepiento, sino que estoy seguro que en las próximas vidas voy a reincidir en esta hermosa locura. Mi caso es un tanto especial, ya que me vine a Mendoza, única y especialmente, a revolver esta sopa, no me bastaron los cursos de sommellier, degustación, etc, que tomé en Rosario.. me vine a "sumergir en los tanques"!.
- ¿Qué vino que no hayas hecho vos te gustaría haber hecho?
Soy amante de los sauvignones chilenos, puntualmente del Valle de Casa Blanca. En realidad, nobleza obliga, tengo una deuda con los vinos blancos, de hecho, en esta temporada estoy poniendo mucho esmero en este tema.
- ¿A quién asesinarías por hacer un vino perfecto?
Sin dudas que debería sacrificar a mi amigo Alejandro Vigil. Por dos motivos: uno como ofrenda a los antiguos Dioses del vino, y la segundo... es que eliminándolo a él termino también con el “hacedor” que más se acerca a mi concepción (o ideal) de “vino perfecto”, sería allanar mi camino hacia el vino perfecto. Igual me quedo tranquilo... no creo en la existencia del vino perfecto y, estoy seguro, Bacco nos lo devolvería a Tierra en un segundo.
- ¿Alguna vez probaste un vino y dijiste: “Esto es lo que quería hacer yo”?
No me ha pasado con el aspecto sensorial de algún vino; si con las ideas o conceptos, y no solo en el sentido estricto de la elaboración, me refiero a una visión más integral. Un ejemplo de esto es el Caballo Loco de Chile o lo que está haciendo Matías Michelini en Tupungato. Me descubro, en todo momento, con mis pensamientos dedicados al vino, preguntándome qué hacer de nuevo, investigando sobre alguna zona o suelo diferente, etc. Seguramente a todos los que estamos en esto nos pasa lo mismo.
- ¿Qué te sugieren las palabras “soda y hielo”?
Ja! Me remonta a las reuniones familiares de cuando era chico. La damajuana de tinto y el sifón siempre fueron fieles anfitriones en estos encuentros. O algún domingo mientras se hace el asado.
- ¿Y la palabra “cerveza”?
Me lleva a estos días de vendimia, cuando se prueban muchos tanques por día, donde el azúcar y los taninos terminan “quemándote” la boca. Cerrar las rondas de degustación con una buena cerveza es limpiar y refrescar el paladar, es darle frescura a las papilas. El problema es que siempre vienen acompañadas con algún buen salame o jamón crudo!
- ¿Qué tipos de vinos no te gustan?
Si hablamos de vinos sin defectos o enfermedades, soy de los convencidos de que no existen vinos malos, existen vinos mejores que otros, y el verdadero secreto es saber elegir el adecuado para cada ocasión. Igual, nunca debe faltar una buena acidez, mucha fruta y una chispita de madera!
- Definí en una palabra el estilo de tus vinos..
- ¿Qué le envidiás a los vinos de otros países?
Nada! O quizás sólo la historia de los países con tradición. Soy un enamorado de nuestros vinos. Nos falta seguir aprendiendo, conociendo, tener siempre el espíritu investigativo. No quedarnos sólo con lo que somos hoy.
- ¿Con cuál de tus vinos conquistarías a una novia o re-conquistarías a tu esposa?
Los espumantes, sobre todo los elaborados por método champenoise, son productos que necesitan mucho de la huella de su hacedor, donde se tiene contacto íntimo con cada una de las botellas durante toda la maduración. Cada vez que comparto una botella siento que me estoy mostrando tal cual soy.

