Notas
Teoría y Práctica del Cine Latinoamericano por Glauber Rocha
Teoría y Practica del Cine Latinoamericano*
Por Glauber Rocha
Publicado originalmente en Avanti, Roma, 15 de Agosto de 1967.
“En la década del ´50 se hablaba de cine mexicano. A principios de la década del ´60 se hablaba de cine argentino, después del cine cubano, luego del cine brasileño. Ahora se habla del cine latino. Cuando se habla del cine latino, la significación supera el sentido puramente cinematográfico. La conciencia latinoamericana comienza a popularizarse. El descubrimiento de que Brasil, México, Argentina, Perú, Bolivia, etc. forman parte del mismo bloque de explotación norteamericana y de que esta explotación es una de las causas más profundas del subdesarrollo, se concreta cada día que pasa y, lo que es más importante, se populariza. La noción de América Latina supera la noción de los nacionalismos. Existe un problema común: la miseria. Existe un objetivo común: la liberación económica, política y cultural que implica hacer un cine latino. Un cine comprometido, didáctico, épico, revolucionario. Un cine sin fronteras, con un idioma y un problema comunes…”
“El estallido de la renovación del cine argentino, a comienzos de los `60 sucumbió frente a dos contradicciones: la primera, el no tener distribución interna y latinoamericana. En este caso, Argentina fue víctima de la “máquina” Mexicana, que prefirió comprar y guardar las películas para evitar la competencia. El Segundo motivo de crisis fue el equívoco cultural. Los nuevos cineastas argentinos, recusando la existencia artística subdesarrollada, resolvieron superar por la “estética” sus deficiencias culturales. ¿Pero qué estética? No se dedicaron a reflexionar sobre la realidad argentina. Pasaron a imitar los temas y las técnicas del cine europeo de la época. Las películas argentinas, por eso, resultan pretenciosas desde el punto de vista comercial. Estrangulado internamente por el rechazo del público, imposibilitado para circular en América Latina por la competencia de México, y rechazado por el Mercado internacional debido a su falta de autenticidad cultural y su artificialidad técnica, el cine argentino se sumergió en la crisis actual: es controlado por un Instituto de censura rigurosa (política y moral), que procura impedir de todas las maneras posibles un renacimiento del nuevo cine. Evidentemente, la mayoría de los cineastas de la “Generación 60” reflexionó sobre los errores, alcanzó la conciencia latinoamericana, pero no pudo hacer películas. El espíritu independiente, en todo caso, producirá más temprano o más tarde un nuevo estallido, aunque nada permita prever una democratización política y cultural en un futuro cercano. De esta forma, el cine argentino vive de posibilidades aisladas.”
*Glauber Rocha, “La revolución es una eztétyka”, Buenos Aires: Caja Negra Editora, 2011.
