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Notas

Ensayo: "Madres e hijas" de Adriana Lestido

Ensayo #2: uno de los trabajos más bellos de fotografía documental realizado entre 1995 y 1998 por la gran artista argentina.
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"Es necesario perderse para ser lo que se está mirando, para fundirse con lo que se está viendo. Que la creación baje como la enseñanza, como la sanación." Adriana Lestido.

Adriana Lestido es una fotógrafa argentina nacida en Buenos Aires en 1955. Actualmente vive y trabaja en esta ciudad. Sus fotografías en blanco y negro tratan temáticas como la mujer, el amor, el desamor, la soledad, y los hijos. Empezó a estudiar fotografía en 1979. Antes de convertirse en una de las fotógrafas documentales más influyentes de las últimas décadas, de ser la primera fotógrafa argentina en recibir la prestigiosa beca Guggenheim (1995) y de ganar subsidios y premios como el Hasselblad y el Mother Jones, hubo en Adriana una primera foto. Y no fue suya sino de Dorothea Lange. Se trataba de uno de los tantos registros que Lange había hecho en tiempos de la Gran Depresión americana: una mujer con sus hijos, sumida en la desesperanza de esos días terribles.

Adriana vio esa imagen y supo que iba a ser fotógrafa. A fines de los ‘70 empezó a registrar niños en las plazas. Y en 1982 se inició como reportera gráfica en el diario La Voz, donde estuvo hasta 1984, cuando entró a la agencia Diarios y Noticias (DyN).

“Hospital Infanto–Juvenil” (1986-1988),”Madres adolescentes” (1988-90), “Mujeres presas” (1991-92), “Madres e hijas” (1995-98) son algunas de las series en las que trabajó estos años, cultivando un estilo que traspasa el documento social para convertirse, con un fuerte carácter intimista, en algo más que una fotógrafa comprometida: en una fotógrafa protagonista. Todas esas series y esos ensayos –realizados a lo largo de tres décadas- fueron reeditados en 2008 para formar parte de Lo que se ve (1979-2007), una exposición retrospectiva en la que Adriana trabajó durante dos años. Cada una de esas fotos, unidas entre sí por un hilván herido, formaba –y sigue formando- la postal de un universo roto, de una soledad que se presenta como un juego de muñecas rusas donde cada ausencia lleva adentro otra ausencia. Y donde en el fondo de todo está la belleza. María de los Angeles Gonzáles dice en el libro Lo que se ve de Adriana Lestido: "Algo debe tener la pérdida, cuerpo amado nunca recobrado, compañero del alma, amante que se va y te deja viva, desaparecido en 1978, año oscuro entre años oscuros, para que Adriana Lestido comenzara a sacar fotos: una artista de la luz, afanosa manipuladora de lo que permite ver una constructora resistente de imágenes contra la oscuridad, qué paradoja, qué resistencia incalculable..." La mujer en la marginalidad, el desamparo son algunos de los ejes que recorren toda su obra. A diferencia de otros fotógrafos que abordaron los temas sociales, Adriana Lestido genera en sus retratos un clima de extraordinaria cercanía que pone de manifiesto su propia mirada. Una mirada que se funde y se entrega, desprejuiciada, a la vida del otro lado del objetivo. Sus fotografías dan cuenta de algo que va mucho más allá del sujeto o de la escena a retratar, de algo propio:

"Mi trabajo siempre se inicia por impulso y por necesidad, cuando en un tema o situación siento con fuerza que se juega algo mío o que hay algo que necesito comprender o encontrar. Si bien parto de una idea inicial, trato de estar abierta para que las situaciones por las que voy pasando, la relación con los fotografiados, las cosas de mi vida que se mueven a partir del trabajo, mis sueños..., me vayan llevando, me vayan revelando algo. Para mí, un trabajo es una forma de conocimiento, un acercamiento a algo desconocido, y, con suerte, cobra sentido al final."

En 2004 Adriana formó parte del jurado de la Fundación Nuevo Periodismo dirigida por Gabriel García Márquez (Cartagena, Colombia) y en 2005 fue invitada a Londres como jurado del concurso La mirada justa, por el British Council y la Asociación de Derechos Civiles. En 2007 realizó un taller de fotografía en la cárcel de mujeres nº3 de Ezeiza. A partir de 2005 colabora en la edición de la revista Dulce Equis Negra y de los libros de la Colección Fotógrafos Argentinos. Expuso su trabajo en forma individual y colectiva en el país y en exterior. Publicó dos libros: Mujeres Presas (colección fotógrafos argentinos, 2001, y 2008) y Madres e hijas (La Azotea Editorial, 2003).

Hoy en Lupa les vamos a presentar algunas de las fotos de este último trabajo donde la fotógrafa despliega una serie de retratos dobles que atraviesan uno de los vínculos más fuertes de una mujer: el de una madre con su hija. Para Madres e hijas, Adriana trabajó durante tres años. A lo largo de ese tiempo siguió de cerca a cuatro mujeres con sus crías -Eugenia y Violeta, Alma y Maura, Mary y Stella, Marta y Naná- y logró meterse en el lugar sagrado de una relación templaria. Y así Adriana se convirtió en ellas, y a través de ellas, se vio a sí misma:

"De alguna manera, se trata de ser lo que estoy mirando. Olvidarme de mí y conectar con lo que está delante de mí, sea una persona o un árbol. Yo tengo que dejar de estar presente, el ego no puede estar, porque si no las fotos terminan siendo una confirmación narcisista. Yo quiero que no se me sienta. Que si alguien mira una foto pueda pensar que hubiera podido hacerla él."

¿Cómo es su proceso creativo? En una entrevista que le hicieron en la página web Bola de Nieve, Andriana Lestido habla de la necesidad como base instintiva, fuerza creadora, a la hora de fotografiar:


"Creo en la necesidad y nada más. Es el único parámetro para mí. La necesidad es una urgencia, ordena un impulso que quiere atrapar una imagen interna. El tema es cómo encontrarla, reconstruirla, sacarla. No es que yo estoy ahí y digo acá hay algo. Por lo general, no soy consciente. Pero es como si se desencadenara el proceso o la actitud. Pongo la atención en algo. Miro algo. Y fotografío. Y en ese mirar, de pronto, empiezan a venir otras imágenes, como si el detonante estuviera adentro."

Desde 1995, Adriana complementa su producción artística con la docencia, coordinando talleres y clínicas fotográficas.