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Cine: Top Ten 2013

En un año bastante ajetreado por los estrenos cinematográficos, Luciana Caamaño nos ofrece sus 10 películas para ver de estos 365 días
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Del año que hasta ahora lleva un total de 46.366.050 de espectadores –apenas un millón y medio más que el 2012– y que está ahora en su mes más complicado (recién en enero, cuando se estrenan las preferidas del Oscar, el panorama cinematográfico vuelve a brillar), pueden destacarse muchos títulos. Sin embargo, ciertas cuestiones se repiten año a año. Varios de los mejores títulos de este año fueron proyectados en los festivales BAFICI y Mar del Plata y hasta ahora no han tenido un estreno comercial. Pero sospechamos que, de haberlo tenido, tampoco habrían funcionado bien (la experiencia demuestra que las dos o tres funciones agotadas en festivales se convierten en estrenos que duran solo una semana en cartel). Otro de los problemas es el relativo a las películas argentinas: el aluvión de estrenos nacionales que por ley deben ser exhibidos es idealmente beneficioso, pero en la realidad son películas que no se difunden y se estrenan y se bajan de cartel a una velocidad preocupante. Hay una cantidad enorme de títulos que pasan sin pena ni gloria, sin que siquiera recordemos dos meses después si han sido estrenados o no.

Pero diciembre es un mes de listas y elegidos, no un momento para plantearse algunos de los problemas –casi inherentes– a la distribución, programación y exhibición cinematográfica. Así que acá va nuestro top 10, esperando que a la hora de repetir esto el año que viene se nos haga todavía más difícil (algo nos dice que así será: se viene lo nuevo de Martin Scorsese, Spike Jonze, Wes Anderson, Spike Lee y más).

1. The Master

Esta probablemente sea la mejor película no de 2013, sino de muchos años. Cada vez que Paul Thomas Anderson estrena (¿se acuerdan de There Will Be Blood?) suele opacar al resto de las películas de esa semana, ese mes, y probablemente ese año. The master no es la excepción. El film narra la historia de amistad entre el fundador de la Iglesia de la Cienciología, Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) y Fredie Quell (Joaquin Phoenix), un joven mentalmente dañado tras combatir en la guerra. El director logra meterse adentro de la piel de Phoenix (el mejor actor de su generación, que parece que también la rompe en Her, de Spike Jonze, a estrenarse el 6 de Marzo del año que viene) y arrancarle su mejor papel en años. Si con eso no basta, agregamos que fue filmada en 70 mm y merece ser vista solo por la belleza de sus planos y la intensidad de sus colores.

2. Spring Breakers

Harmony Korine es el director de lo revulsivo, lo feo y lo desagradable. Después de esa última basura fílmica que fue Trash Humpers (2009) ya nadie tenía mucha fe en él. Sin embargo con Spring Breakers dio el batacazo del año y convirtió a las chicas Disney Selena Gómez y Vanessa Hudgens y a la típica película norteamericana sobre el “spring break” en algo mucho más oscuro y sórdido de lo que podíamos imaginar. La escena con James Franco al piano y las chicas armadas cantando “Everytime” de Britney Spears es un resumen y a la vez una parodia de todo el imaginario pop de los últimos años.

3. This Is the End

La película dirigida por Seth Roger (actor de muchísimas comedias norteamericanas, entre las que destacan Ligeramente embarazada, Super Cool y Pinneapple Express) se estrenó hace apenas unos días, y pensamos directamente que ese estreno nunca sucedería. ¿Por qué? Porque es extrema, bizarra y terrible, y tiene a toda la troup de esa “nueva comedia americana” (Michael Cera, James Franco, Jonah Hill, y el mismo Rogen) parodiándose a sí misma en medio del fin del mundo (con detalles notables como la afición de Michael Cera por la cocaína). Como si todo esto fuera poco, sobre el final hay una escena musical con una banda pop símbolo de los ’90 que es imperdible.

4. Django Unchained

Es verdad que es difícil que Tarantino vuelva a alcanzar el nivel de Bastardos sin gloria, y que al no estar editada por Sally Menke (su habitual montajista, que falleció en 2010) Django pierde un poco de fuerza y dinamismo con respecto a sus películas anteriores. Sin embargo no deja de ser una más que digna demostración de que solo Tarantino puede idear y filmar los diálogos de esa manera. Leonardo Di Caprio y Christoph Waltz se encargan del resto.

5. Starlet

Protagonizada por Dree Hemingway (la bisnieta del escritor) y por la ya fallecida Besedka Johnson, esta película de Sean Baker muestra la amistad entre Jane (Hemingway), una joven y aburrida actriz porno y Sadie, una vecina viuda que le vende un jarrón en una venta de garaje. Sadie en un principio se niega a establecer un vínculo con Jane pero de a poco irá cediendo hasta armar una relación de mutua dependencia. Baker consigue con Starlet una película tierna y sexy a la vez: la relación de amistad entre ellas es genuina y cariñosa, y a la vez Hemingway es tan hermosa y magnética que es imposible dejar de mirarla.

6. Cacería macabra

En este interesante conteo  de las películas más subestimadas del año aparece You’re Next, título que a pesar de ser del 2011 fue estrenado este año, sin los mejores resultados de taquilla en los Estados Unidos (ni acá). En medio de una cena familiar las cosas se van poniendo un poco tensas y uno a uno los familiares van muriendo a cargo de unos asesinos hipsters con máscaras de animales. A pesar de que suena a cliché, es inteligente y asusta de verdad. Está dirigida por Adam Wingard (director de segmentos de V/H/S; V/H/S 2 y The ABCs of Death) y tiene en su elenco a figuras relacionadas con el cine de terror actual como Joe Swanberg (director de un segmento de V/H/S), y Ti West (The Inkeepers, y segmentos de The ABCs of Death y V/H/S)

7. Tabú

Miguel Gomes es uno de los directores más sofisticados de la actualidad y Tabú es la clara demostración. Esta historia de amor entre un explorador del África y su mujer (es mucho más que eso, pero de algún modo hay que resumirlo) con elementos surrealistas y pop (la banda de sonido es, como siempre en las películas de Gomes, uno de los puntos más fuertes del film), y, narrada por la voz en off del director, es una película hipnótica y muy dulce. El blanco y negro le viene perfecto al tono evocador y melancólico que Gomes maneja como ninguno.

8. Post Tenebras Lux

Reygadas es otro director que se mueve en el terreno de la sofisticación. Sus películas suelen ser, antes que nada, potentes (y bellísimas) imágenes que quedan grabadas en la memoria. Suelen también ser confusas, demasiado contemplativas y tener pocos (y a veces inentendibles) diálogos. A pesar de todo eso, Post Tenebras Lux –que tal vez sea el mejor ejemplo de todo lo que acabo de enumerar– es la más accesible y emocionante de todas. Quizás porque actúa por contraste con su anterior largometraje, Luz Silenciosa, sobre la vida de una familia de comunidad menonita, que era una película sin duda más hermética. Pero la verdad es que el por qué de su grandeza es en parte un misterio que solo puede develarse viéndola en pantalla grande.

9. El conjuro

James Wan ya había demostrado ser un buen conocedor del género terror con La noche del demonio, otro film “de espíritus” y con Patrick Wilson. Pero con El conjuro consiguió la película más aterradora del año, recuperando la “historia real” del matrimonio de parapsicólogos Lorraine y Ed Warren, y uno de los casos que les tocó asistir (el otro famoso caso que investigaron fue el de la casa de Amityville y está retratado en el documental My Amityville Horror, de este año). Todo en El conjuro da miedo (principalmente Annabelle, la muñeca poseída) y los manejos narrativos de Wan son siempre brillantes, pasando de la descripción más contemplativa al horror más absoluto a medida que avanza la película. En el final la sensación de “historia real” es reforzada con las fotografías de la familia que habitó la granja y que entró en contacto con los Warren, lo cual vuelve todo un poco más perturbador.

10. Magic Mike

Soderbergh es un director demasiado ecléctico. Inmediatamente después de realizar esta pequeña perlita (que, es verdad, debe casi toda su grandeza al reinventado Matthew McConaughey) sorprendió con la aburridísima Side Effects (un drama sobre medicamentos y amantes con Jude Law). Tal vez extrañaba la solemnidad de películas como Contagio, Che, y varios de sus otros títulos. Por suerte en Magic Mike no hay nada de eso. Es la simple y muy clásica historia de un obrero bastante hot (Channing Tatum) que descubre que está lo suficientemente bueno como para vivir de eso (aunque “tiene un sueño…”) y se dedica a ser stripper en un club regenteado por McConaughey. Es una película que le gusta mucho a los hombres (mucho más que a las mujeres) ya que toca un punto de identificación con su relato clásico y “soñador”. Sin duda igual lo mejor que tiene son Channing y Matthew, que salvan a la película del ridículo y, básicamente, hacen que valga la pena.