Notas
En Foco: Vivian Maier
Vivian Maier es una fotógrafa norteamericana cuyo trabajo fue descubierto por casualidad y no salió a la luz hasta después de su muerte. Fotógrafa del llamado Street Photography, su trabajo puede acercarse al de Lisette Model, Helen Levitt o hasta Diane Arbus y Garry Winograd. Nació en Nueva York en el año 1962 y pasó gran parte de su infancia en Francia antes de volver a su ciudad natal en 1951 donde tomó sus primeras fotografías. En 1956 se instaló en Chicago donde permaneció hasta su muerte en 2009.
Sus sorprendentes fotografías fueron descubiertas por casualidad por John Maloof en 2007, en un mercado de Chicago. Buscando documentación histórica sobre el barrio de la ciudad, este joven coleccionista de 25 años adquirió por azar un lote considerable de rollos, de negativos y de diapositivas (de las cuales gran parte no habían sido aún reveladas) así como películas en super 8 de un autor desconocido y enigmático. Con una personalidad discreta y solitaria, Vivian Maier realizó más de 120 000 tomas de vistas y produjo en 20 años una obra consecuente que nunca le mostró a nadie, o casi, estando viva.
Para poder vivir, Vivian Maier le daba trabajaba como institutriz. Con la cámara de fotos atada al cuello (primero una cámara tipo box, después una Rolleiflex y una Leica), dedicó sus momentos de ocio y descanso a fotografiar las calles de Nueva York y después de Chicago. Los testimonios de los chicos de los que se ocupó la describen como una mujer culta, abierta de espíritu, generosa pero poco calurosa. Sus imágenes muestran une curiosidad auténtica por las cosas cotidianas y una profunda atención por los transeúntes que cruzaban su mirada: la fisionomías, las actitudes, la vestimenta y los accesorios de moda para los más pudientes, y los signos de pobreza para los más desvalidos. Si bien nos encontramos en sus fotografías con algunos clichés, muchos de ellos dan cuenta de un verdadero encuentro con las personas que se animaba a fotografiar frontalmente y a corta distancia. De hecho, su empatía se hace evidente en los retratos a los sin techo y a los marginales –por los que se interesó particularmente- logrando imágenes inquietantes de una América que estaba sin embargo en pleno desarrollo económico.
Vivian Maier muere en el anonimato en abril del 2009, tras haber sido protegida y albergada por la familia Gensburg para la que trabajó casi 17 años. Gran parte de sus bienes, así como la totalidad de su producción fotográfica, había sido depositada en guardamuebles, luego recuperada y vendida en 2007 para cubrir sus deudas. Su biografía está actualmente parcialmente reconstituida gracias a las investigaciones y a las entrevistas que se llevaron a cabo luego de su muerte por John Maloof y por Jeffrey Goldstein -otro coleccionista que adquirió una parte importante de su obra. Las fuentes administrativas que indican sus orígenes austro-húngaros y franceses, sus diferentes viajes a Europa, y a Francia (principalmente en la Vallée de Champsaur en los altos Alpes donde pasó parte de su infancia) pero también a Asia y Estados Unidos fueron claramente identificados y catalogados. Pero las circunstancias que la llevaron a la fotografía y su desarrollo como artista todavía son desconocidas y siguen siendo un misterio por descubrir.
Más que una pasión, la fotografía aparece en su obra como una necesidad, una verdadera obsesión: se fueron acumulando en las cajas que transportaba cada vez que cambiaba de empleador, en cada mudanza, una enorme cantidad de películas que nunca reveló -por falta de dinero- así como archivos compuestos de libros o de recortes de prensa relatando hechos diversos.
La obra de Vivian Maier descubre detalles anodinos encontrados por azar durante sus paseos, describiendo la extrañeza de los gestos, la singularidad de las figuras y la distribución gráfica de los cuerpos en el espacio. También ejecutó una serie de autoretratos estremecedores, reflejos de ella misma puesta en escena a través de espejos o vidrieras de tiendas.
Así es cómo nace una leyenda, la de un genio de la fotografía descubierta después de toda una vida invisible, un maestro de Street photography que vivió en el anonimato como institutriz, en New York donde nació y en Chicago donde murió. Desde su asombroso descubrimiento en 2007, John Maloof está consagrado a proteger su obra. Organizó sus documentos y sus grabaciones de audio, digitalizó algunos de los 150 films que hizo, escaneó y reveló negativos de sus fotografías. Buscó y entrevistó a más de sesenta personas que había conocido Vivian Maier logrando así reconstituir su vida y descubrir algo de su personalidad. Entre otras cosas, produjo un documental – que pueden ver al final de la nota- llamado “Finding Vivian Maier” con Charlie Siskel en 2013 y que “cuenta la increíble verdadera historia del misterio de su vida escondida”. Hoy les traemos un primer acercamiento a la obra de esta artista que revela una mirada, una poesía y un humanismo fuera de lo común.
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