Notas
5x1: Cinco secciones, un festival, todo para ver
Año a año el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata demuestra que en la variedad de su programación está el gusto. Y es que entre sus 415 películas (entre cortos y largos) hay lugar para la vanguardia más extrema (generalmente representada en las películas de la sección Estados Alterados), el rescate del cine clásico (este año se exhibirán dieciocho títulos de cine clásico argentino, donados por la colección Turner y restaurados por el INCAA Tv y Fernando Martín Peña ), la nostalgia ochentosa y noventosa (altamente recomendable, para los amantes del cine de estas épocas, la sección Generación VHS) , el cine trasnochado y sangriento (la sección Hora Cero cada vez viene mejor) y así podríamos seguir enumerando…
Lo cierto es que, como en cada festival, es muy difícil no perderse en el mar de títulos. Hay secciones que valen la pena recorrer enteras y otras de las cuales podemos elegir un solo título y salir satisfechos. Por eso, y para poner un poco de orden en este caos, acá van cinco imperdibles, de cinco secciones diferentes, como para empezar a marcar en la grilla.
Competencia Internacional
Varios de los títulos de la competencia luego suelen estrenarse, y varios otros perderse (quizás justamente) en el olvido. Pero entre ellos siempre se esconde alguna que otra joyita. En el caso de este año, ese lugar parece ocuparlo Club Sándwich, del mexicano Fernando Eimbcke (el responsable de las bellísimas Temporada de patos y Lake Tahoe), un relato sobre el crecimiento de un chico y la relación con su madre, que no quiere déjar ir lo poco que le queda en la vida. Con la sensibilidad de siempre, Eimbckevuelve a retratar lo que mejor le sale: la adolescencia y su relación con la adultez, y el resultado es, nuevamente, conmovedor.
Otros títulos que probablemente den que hablar son Drinking Buddies (comedia borrachona del híper indie Joe Swanberg); The Strange Little Cat (ópera prima de Ramon Zurcher, inspirada muy libremente en La Metamorfosis, y que ha sido comparada con films de Bresson y Tati) y Little Feet (bellísima historia – en blanco y negro y en 16 mm- sobre dos niños determinados a ver el río por primera vez).
Sentidos del Humor
Esta sección que siempre oscila entre lo notable y lo bizarre este año viene más que bien. Nuestra recomendada es Doomsdays, ópera prima del crítico de cine Eddie Mullins. En esta comedia dos amigos paranoicos y delirantes (uno es el genial Justin Rice, quien hace ocho años también supo romperla en Mutual Appreciation, de Andrew Bujalski) dedican sus días a ocupar casas de vacaciones y, como es de imaginar, las cosas no les salen del todo bien.
El mismo Bujalski también tiene su lugar en Sentidos del Humor: Computer Chess, su última película (que de todos modos ya puede verse por Sundance Channel, el flamante nuevo canal indie de DirecTV) retrata el mundo nerd de los ochenta con el humor de alguien que sabe perfectamente de qué está hablando.
Y si quieren algo más extremo, pueden probar con La tumba de Bruce Lee, comedia gallega y extrañísima, centrada en una pareja española en Seattle que va en busca de la tumba del actor.
Busco mi destino
Teenage, de Matt Wolf, es un documental sobre la historia de la adolescencia que se apoya principalmente en una gran cantidad de archive para mostrarnos cómo el concepto de adolescencia es otra bella construcción cultural (tal vez la mejor) que hace años (eso sí, muchos) era impensada. Luego de su paso por el Hot Docs, el Festival de Tribeca y el In Edit, aterriza en las salas marplatenses con ganas de seguir creciendo.
Ahora, una aclaración: es muy difícil elegir una sola película de Busco mi Destino porque esta sección siempre se caracteriza por tener títulos notables ( ¿o sera que nosotros no queremos crecer?) así que las recomendadas son… todas. Eso sí, con especial enfásis (además de la imperdible Teenage) en The dirties (ópera prima que trata el bullying con humor y polémica), Everyone’s going to die (comedia del colectivo británico Jones, que arranca con un aire a Perdidos en Tokio y termina en cualquier otro lado) y Gerontophilia, en la que Bruce La Bruce vuelve a las andadas, esta vez para contar la historia de amor entre un enfermero (joven) y un paciente (algo mayor).
Hora Cero
Otra de las secciones de la que se puede recomendar todo. Pero como es un amigo de la casa (es decir, del Festival) vamos a ir con la última de Sion Sono. Why Don't You Play in Hell? parte de un guión escrito por el director diecisiete años atrás y se convierte en una de sus películas más maduras, complejas, y también (porqué no) sangrientas y divertidas. Porque cuando se mezcla el mundo cinéfilo con la yakuza nada puede salir mal.
Y si les gusta ir al cine tarde, a la noche, pueden ver también de esta misma sección la delirante R100, de Hitoshi Matsumoto, que incluye persecuciones de dominatrices sadomasoquistas (¡!) y sátiras al sistema de calificación japonés, todo en un mismo film. O hacer un combo con Blind Detective y Drug War, las dos nuevas de ese referente del cine de acción hongkonés que es Johnnie To.
Foco Bong Joon-ho
La figura del festival es este director coreano a quien queremos conocer desde que vimos The Host. En una retrospective que incluye la mayoría de sus títulos (lamentablemente su última película, Snowpiercer – cuyo corte del director ya fue visto en Francia y tuvo extraordinarias críticas– no podrá ser exhibida por conflictos con los Weinstein, que tienen los derechos para varios territorios) se repasará la obra de este autor, que goza de una gran popularidad en su país. Toda la retrospective es altamente recomendable, pero si en su momento no vieron The Hostcorran a la sala a verla porque esa película debe ser vista en cine.
Las recomendaciones podrían seguir hasta el infinito: el foco Rossellini, con siete de sus películas restauradas digitalmente, el tributo a Gabriel Figueroa, con la exhibición de algunos títulos de Luis Buñuel, las películas restauradas de Jorge Cedrón, las películas de John Landis (todas), Deliverance, El gran Lebowski… En fin. Es estresante, pero es un estrés divertido y amable, de ese que cuando se va, siempre queremos que vuelva.