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Entrevista Seth MacFarlane: “Ted dice cosas que no son para TV”

Poco tiempo pasó hasta que Family Guy dejó de ser aquella “copia de Los Simpson” para tener autonomía. Y mucho menos hasta que su creador, Seth MacFarlane, se convirtió en el hombre más irreverente e ingenioso de la animación norteamericana. Su nuevo reto es Ted, una película que tiene como personaje principal a un oso de peluche que posee todo lo que esperamos de una criatura de MacFarlane.
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"Tampoco fue gran cosa. Digamos que se sintió como esquivar un colectivo que casi te pisa en la calle." De esa forma, Seth MacFarlane (Connecticut, 1973), el hoy millonario mandamás de la animación ABC1, se refiere al hecho de haber perdido por diez minutos uno de los aviones que estrellaron contra las Torres Gemelas. "Después dicen que el alcohol mata: por pasarme de cervezas, me salvé. Pero necesito poner esas cosas en términos de comedia. Soy alguien que escribe comedia. "MacFarlane se define como"alguien que escribe comedia" pero en realidad se ha convertido, desde que ese carbónico de Los Simpson llamado Family Guy tomó vuelo propio (y después de ser cancelado dos veces por la Fox, y hoy ser su show con más rating) en un género en sí. Mejor dicho, en una factoría capaz de crear subproductos descaradamente comerciales ( The Cleveland Show, American Dad! o el canal de Internet Seth MacFarlane’s Calvacade of Cartooon Comedy) que solo buscan ser nuevos receptáculos para el estilo que le dio el título tanto de Rey de los Geeks como del hombre más odiado en la animación (la dupla creadora de South Park, Trey Parker y Matt Stone, lo aborrecen y lo hicieron público, al igual que Los Simpson se cargaron a Family Guy más de una vez). "¿Mi estilo? Hay siempre algo de ir más allá cada cinco segundos, lo sé, pero sinceramente viene de mi familia. Tenemos el sentido del humor más retorcido posible. Ni soñaría en poner en TV las cosas que hacemos ahí. Somos unos enfermitos. Y sí, hay una idea creada de ‘bronca’ con otras series, pero yo ni conozco a Parker y a Stone. No existe algo así. Al menos de mi parte. Y Los Simpson nos tiraron algunos dardos. Y nosotros a ellos. Es un juego. Soy amigo de Groening. Y no soy imbécil: soy el primero en hacerse cargo de que sin Los Simpson, todos estaríamos viviendo en el desván de mamá haciendo animación y contando los días para el ComicCon."

Lo que MacFarlane ha convertido en el producto más vendido de la Fox no es tanto su capacidad irrespetuosa para desacralizar los lugares comunes de la sociedad americana y de cada persona que salga en la Entertainment Weekly. MacFarlane ha hecho ley, más que nadie en la comedia contemporánea (incluso Kevin Smith), la forma más literalmente ilustrada en que la hiperactividad geek muta en acción. ¿Recuerdan esas charlas fumonas que Smith escribía en Clerks en 1994 sobre el empleo tercerizado en El regreso del Jedi? Bueno, MacFarlane hizo la trilogía completa (¡con el permiso de George Lucas!) a su estilo: metiendo chistes que podrían surgir de una reunión falopeada, de nerds de tiempo completo enamorados de chistes de pitos. De esa manera, MacFarlane creó un estilo que se destaca más por la viñeta salvaje que por su sentido narrativo. Hasta hoy. Hasta Ted.

Ted es el debut en el cine de MacFarlane. La película protagonizada por ¡un oso de peluche! (con la voz, actitud y filo del propio MacFarlane). Un oso de peluche que vive como un slacker, que fuma porro y mira una y otra vez Flash Gordon con Matt Wahlberg, y que enoja a Mila Kunis. Ted es todo lo que MacFarlane hizo rating pero con un nuevo sentido: un real corazón cinéfilo, que la acerca como obra al mundo de la comedia fantástica de los años 80. Pero que trafica en su personaje principal la verborragia digna de Louis C.K. (el hombre que dijo "si tu patriotismo se mide por cuanto tardaste en masturbarte después de las Torres, yo no llegué a la segunda Torre") y un carisma a nivel diseño digno de una franquicia.

Sos el productor mejor pago en la historia de la televisión americana. ¿Por qué la decisión de hacer Ted?
Seth MacFarlane: Porque soy un bastardo ambicioso. Quería hacer algo nuevo, nuevo de verdad. Cuando empecé con mis dibujos, cuando trabajaba en Hanna-Barbera, quería ver dibujos animados que putearan. Como habían hecho Groening con Los Simpson o Mike Judge con Beavis & Butt-Head. Me parecía una gran idea la de Ted, y la forma de dar un paso al cine sin sacar los pies de mis zonas de confort. Alguna vez pensé en hacer de Teduna serie, pero vi que había otra cosa ahí.

Que también es distinta a cualquier tipo de comedia actual…
Sí, podría decirse eso. Pero es algo más relacionado conmigo que con el "estado del cine actual". Hoy Hollywood está muy obsesionado con el realismo a la hora de la comedia. En los ochenta había películas como Los Cazafantasmas o Volver al futuro. Comedias que contenían un elemento fantástico, pero no de una forma socarrona, sino que la mezcla de ambas cosas generaba algo único. Ted es una especie de mezcla de eso que tanto quiero (¡Dios, tengo el guión original de Volver al futuro III en mi oficina!), de la comedia mágica spielbergiana y esa cosa ultra improvisada de reunión nerd que es muy contemporánea.

¿Qué te dio el cine que no tenías en tus series? Al fin y al cabo son terrenos donde, al menos desde afuera, sos capaz de hacer chistes hasta con Al-Qaeda…
Algunas de las cosas que dice Ted son imposibles de poner en TV. En las series, el exceso manda aunque también la idea de superación, pero hay lugares donde mejor no ir. Sé que no suena creíble viendo el resultado. Pero además de un pragmatismo concreto (no podes dibujar lo que querés en el cine, tenés que pensar de otra forma), pude hacer más cosas salvajes en una película no apta para menores de dieciocho años. Depende de la escena, del personaje. No tenía que buscar el exceso, tenía que construir un personaje excesivo. Hay otro sentido de la comedia funcionando. Igual, en los Estados Unidos lo que hace que menores de dieciocho no puedan ver tus películas es el lenguaje. Es un chiste. En Tedapenas hay desnudez, no hay violencia excesiva.

Bueno, hay un oso de peluche teniendo sexo…
¡Pero no se ve! Está tapado con cajas. Hemos mostrado cosas igual de gráficas en Family Guy. Y considerando las cosas que he visto en otra comedias no aptas para menores, todo lo que hacemos es Mi pequeño Pony.

Con Ted –y considerando tu éxito–, podría decirse que hiciste del chiste geek algo corporativo, una franquicia.
Bueno, en la productora (Fuzzy Door Productions) todo es muy serio en un nivel. Cuando llegás al trabajo y tenés un papel entre otros cuarenta que dice "Llamar al abogado de Luke Perry" hay que tener una estructura. Pero también, para que te des una idea, se trata de una seriedad "amable". Digo, imaginate una reunión importante, de esas de película, con todos alrededor de una mesa pensando… chistes de conchas. Imaginate el tono corporativo pero en torno a "¿Cómo resolvemos el chiste de Obama cagando en una pileta?".

¿Cómo fue que George Lucas les dio permiso para hacer la trilogía sagrada en claveFamily Guy?
Ya que soy un treekie desde la más tierna edad, mi sueño es hacer algo así con Star Trek. Pero en el aspecto Star Wars, él fue quien insistió con que hiciéramos esto. Creo que la idea detrás de su fama de toqueteador de su saga se ve en esa libertad que nos dio: quiere que sus películas existan de generación en generación; que ahora, por ejemplo, le hablen a la generación YouTube. Que no sea tan sacro. Y si ves la importancia de la película tantos años después, y la comparás con otros megaclásicos que perdieron importancia en estos días, tiene que ver con esa sobreprotección.

¿Hay límites para tu estilo de comedia?
Sí. La prisión. No, bueno, hay chistes que no hacemos. Tiene que ver con un sentimiento inexplicable pero presente: sabemos de qué nos reímos. Digo, una vez frené una broma sobre Kirk Douglas y su condición médica. ¡Es Espartaco! ¡Respeto, carajo! Pero no sé qué piensan de mí Britney Spears o Lady Gaga, y la verdad es que me chupa un huevo. No animarnos a hacer chistes sobre Obama sería cobarde.

¿Te pasó de cruzarte con gente a la que le hiciste bromas pesadas en tu serie?
Sí, obvio. Los esquivo. Aparte "el gordito de "Family Guy" no tiene un rostro muy reconocible para sus estándares. Pero una vez me choqué, literalmente, con Britney Spears. Seguimos de largo. En Ted hay un chiste con una parte, literalmente, de Lance Armstrong. No creo que le guste mucho, o siquiera sepa, que sus partes nobles están en pantalla. Al menos una de ellas.

 

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