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Multiplicando panes, peces y etcéteras

El autor de la nota, con humor, habla de la realidad política, social, gremial, y los etcéteras que nos convocan como argentinos. No te pierdas esta nota
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Como buen agnóstico profesional, no me gusta andarme con referencias bíblicas como título, pero bueno...esto viene a cuento de que veo que hay como una furia multiplicadora de cosas, que ojalá la usáramos para actividades más productivas. No podemos decir que se esté encausando para multiplicar riqueza ni tolerancia, por ejemplo.  No sé si se trata de multiplicaciones o divisiones...es según los casos. A ver si me explico mejor con unos pocos ejemplos.

*EL / LOS “INDECs”: Ya teníamos el INDEC oficial, al que se le cree menos que a...a...en realidad, es imposible encontrar un ejemplo de tan paupérrima credibilidad. Pero además hay un INDEC “posta” (dicen los que lo hacen, consultoras privadas varias) que manufacturan su estadística propia y se la entregan a Legisladores nacionales opositores, quienes la difunden, porque si lo hacen sus propios autores resultan multados por Moreno. Ya era bastante paródico el asunto, y ahora aparece...CHAN CHAN...”El INDEC CGT”, con el que amenaza Moyano para terminar con tanta pavada y poner todo en blanco sobre negro. Lo malo es que solo contribuirá felizmente a la confusión general, no podemos esperar otra cosa. Y que la verdad de la milanga la descubra Cadorna.

*LAS CENTRALES SINDICALES: Ya dijimos aquí mismo la semana pasada que se dividen pero a la vez se multiplican. La “Moyanista”, la de los “gordos” tal vez oficialista mientras les convenga, la “Barrionuevista”, con el insumergible gastronómico Luisito al frente, y quedan aún las dos CTA, una bastante proclive al gobierno y la otra ni un poquito. El gran problema es que se les va todo el día en pelearse entre ellos y retrucarse agriamente, mientras los trabajadores lo miran por TV. Y no sé hasta que punto les importa o lo entienden, lo cual es aún más grave que las divisiones mismas. Entre ellos se pelean, y se corre el riesgo que los devoren los de afuera.

*EL DÓLAR: Obvio; cuando te prohíben algo, más ganas te dan de hacerlo, o de tenerlo. Es lo que pasa con el gran fetiche gran de la clase media argenta: su majestad el dólar. Alguien con mucho poder pensó que sería bueno que todos nosotros a nuestra vez pensáramos en pesos, y entre esa loca idea y que había un agujero macanudo en las cuentas públicas por motivos varios, se ha prohibido en la práctica la adquisición del verde billete. Entonces, se multiplica también, y no porque se reproduzcan solos. Es que se presenta el “oficial” (a una cotización plausible pero inalcanzable para el vulgo), el “Blue” o paralelo o ilegal, ese que te venden los arbolitos de la esquina o en las cuevas, y pinta por ahí el dólar “turista”, que sería al que pueden acceder aquellos que viajen al exterior y solo con ese fin. También se ha mentado al “Dólar ladrillo”, que vendría a ser el que toman como referencia los constructores de edificios que cotizan sus obras, aunque también lo tienen expresamente prohibido. Pues no se han dado por enterados. Y hay quienes hablan de un fantasmal “Dólar Celeste”, que no se sabe muy bien para que es, pero en cualquier caso no se puede “atesorar” (léase encanutar abajo del colchón) porque también eso está prohibido. Solo falta que llamen a concurso para crear más nombres para otros dólares que van a ir saliendo al ritmo de las prohibiciones, ya van a ver.

*LAS BARRAS BRAVAS: Antes, en tiempos ya casi mitológicos, cada club tenía su grupo de “Hinchas caracterizados”, como le dicen los periodistas hipócritas a los delincuentes violentos que asuelan el criollo fóbal. Pero en los últimos años, graves escisiones han provocado que estos grupetes de energúmenos se dividan-multipliquen dentro mismo de las instituciones deportivas, y ya ningún club que se precie tiene menos de dos facciones de cretinos que se aplican a combatir entre ellos para controlar negociados y dejan el desplume, con no pocos muertos y heridos. Últimamente hasta sabotean asambleas legales de comisiones directivas con toda frescura ante cámaras y micrófonos nacionales, o dan ¡Conferencias de prensa! para emporcar a gusto a quienes les estorben, sin olvidar el trabajo de sus “Social media managers” (no me digan que no los tienen...) para bardear profesionalmente en las redes sociales. O sea que se están perfeccionando los muchachos. Y no es que ahora te peguen con más precisión, si no que optimizan su “trabajo”, aggiornándolo de acuerdo a las nuevas tendencias. Y después dicen que en este país nada progresa... 

*LAS CADENAS NACIONALES: Otrora un recurso extremo de los gobernantes, destinado a los grandes acontecimientos (fastos o infaustos pero siempre grosos). Era toda una ceremonia lo de escuchar una cadena nacional. Te corría un escalofrió por la espalda cuando se anunciaban, y te plantabas frente a la radio o la tele con algo muy parecido a una parálisis neuromotriz. Y claro, con la historia que hemos tenido...pero en los últimos tiempos, y como tantas otras cosas, se ha bastardeado el asunto y ahora hay un claro abuso de tan dramático recurso. ELLA está usándola hasta 3 o 4 veces por semana, sin contar con las infinitas repeticiones que nos inflige la cadena “oficiosa” (medios amigos) y así llega el momento en que casi nadie pasa pelota. Además, está de por medio “la muda”, la traductora para hipoacúsicos, que a esta altura y con tanto ejercicio ya debe tener una musculatura tipo Arnold Schwarzenegger en “Cónan El Bárbaro". Amén de que no está bueno que un Presidente hable tanto, porque puede dejar la sensación de que eso es lo único que hace, y de a poco dejamos de prestarle atención al contenido.

Pero esa “Cadena nacional” no es la única; hay otra, no menos extensa y pesada pero muy distinta y a cargo totalmente de privados; es más: es responsabilidad de la tan demonizada “Corpo” mediática. Se trata de los productos de Ideas del Sur (Tinelli, bah...) que además de ocupar una cantidad insensata de horas al aire, pueden verse fraccionadamente o no tanto en muchos otros ciclos. Es muy raro que alguien encienda el televisor y NO encuentre aunque sea gente hablando de esos programas y sus bizarros personajes, sea la hora que sea, cuando no bloques enteros con gente que baila, canta, llora más que cantar, grita y payasea, se agarra de las mechas con otros o simplemente corren con tacos y pelucas alrededor de un estudio de TV. Todo bastante alucinógeno, para que negarlo; no se les ocurra verlo en estado de fumación y/o empastillamiento, porque es un viaje de ida.

*LAS CÁMARAS DE SEGURIDAD: Años ha eran una rareza, solo vistas en bancos y lugares así, donde se juntara mucho billete. Ahora las tenés hasta en la sopa, y no te extrañes que empiecen a aparecer algunas para poner en heladeras o frezzers, y poder  vigilar mejor el morfi así no te chorean ese pollo de campo que estás guardando para hacerlo al disco y devorarlo con tus amigotes, o el dulce de leche casero que te mandó la tía Porota. Hay cámaras de estas en las esquinas de todo pueblucho que quiera sentirse importante tanto como en las principales avenidas de las mayores ciudades. Las tienen los quioscos, las farmacias, los garages, los ministerios, las iglesias, los gimnasios, los odontólogos, los manosantas y los concesionarios de ganado en pie. Prácticamente no das un paso sin que alguna te emboque. Es que la tecnología en comunicaciones ha avanzado una barbaridad, doña. Pero más avanzó la paranoia, la inseguridad, la desconfianza en el prójimo y cierta inquietante curiosidad de las autoridades para ver qué cornos hacen sus dirigidos...vaya uno a saber por qué. Pero que las hay hasta abajo de las baldosas, las hay.

 Esas son algunas de las cosas que se han multiplicado, a veces reproduciéndose, a veces dividiéndose. Ojalá hubieran sido otras. Pero es lo que tenemos, y habrá que aguantarse. Al menos hasta la semana que viene, cuando volvamos a incordiar con esta columna.
Hasta entonces.


Roberto Perez para MDZ en la columna "Cosa seria"