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Notas

“Desviados del mundo uníos”

La XXI marcha del orgullo gay, la fiesta de la diversidad en el reclamo por los derechos...
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Un día el amor, la alegría y la demanda de derechos cubrieron la plaza y la avenida. Todos hermanados y comprometidos por celebrar la diversidad, la diferencia, la libertad. Una fiesta bajo la consigna “Educación en la diversidad para crecer en la igualdad”. La XXI marcha del orgullo gay se desarrolló este sábado 10 de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires. Desde Plaza de Mayo hasta Congreso, la avenida de Mayo se llenó de color, de luces, de música y festejos. Festejar que hemos sobrevivido y seguimos dando batalla, para un futuro de total integración y respeto. Para hacer estallar todos los prejuicios, la homofobia, la violencia, la culpabilización, el hostigamiento, la estigamatización y discriminación.  Por un futuro de amor e igualdad, para reconocer y celebrar la diferencia del deseo y el cuerpo de lxs otrxs.

Horrorizar intencionalmente al patriarcado, ya no por la mera existencia; provocarlo, hacerlo explotar en su propio rencor; ridiculizarlo, para que sus leyes pierdan legitimidad y la revolución en marcha instaure la libertad de querernos y explorarnos, de jugar, de desviarnos de toda norma que nos quiera constreñir el goce. Si hay amor, si somos libres, iguales en nuestra capacidad de elegir, y nos elegimos, nada malo puede ocurrir. ¡No habrá de acabarse el mundo! Solo puede potenciarse, volverse más colorido, noble y sensible.

Violencia es tener que ocultarse, fingir, desdoblar el ser. Tener que renunciar a la unidad de conciencia, a una sola y pura vida, para escuchar las sombras del deseo por un lado, y obedecer ciegamente la “norma”, la fachada, por el otro. Más perverso aún es que muchas vidas se pierdan silenciando su propio goce, por miedo a contradecir la máquina heternormativa, por complacer -pero sin placer. Cuántas vidas se sienten traicionadas cuando pasados los años, miran y ven que todos han muerto y han sido abandonadas en un modelo que las ahoga. Tanto esforzar su deseo para que a mitad del camino las abandonen y tengan que seguir sosteniendo un mundo que las olvida y que no les pertenece, que construyeron como fundamento de una complicidad ajena, que sostuvieron con el peligro de ir sin mirar, con miedo y muchas veces con dolor. No hay derecho en jugar con el tiempo de lxs otrxs.

Dejar de ser invisibles. El reclamo por derechos encuentra su ritmo como una práctica ritual, herencia filogenética de la humanidad, de una occidentalidad impuesta que conserva lo tribal en algún estrato de su espíritu. Entonces, las plazas y la avenida, el color, los besos, los abrazos, la música y el baile. Sin olvidar que reclamamos, con la consigna de hacerse escuchar: y cada día son más voces. Lo interesante es que el reclamo se está generalizando. La marcha se llena de gente maravillosa que no se identifica LGTTBI, sino que vive, ama y promueve la diversidad para crear un mundo un poco más digno y bello. Construir una humanidad abierta y sensible nos convoca a todxs. ¿Estaremos siendo testigos de la gesta, del nacimiento, de la solidaridad del género humano, para que en un futuro las categorías no excluyan, repriman o marginen, sino que abracen lo hermoso de ser diferentes? Todavía hay resistencias que vencer.