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Notas

Roberto "Cato" Gajdosech en la intimidad "cuando los sueños se convierten en realidad"

Luego de toda la adrenalina del Dakar, de su viaje de regreso y del merecido recibimiento del pueblo sanrafaelino, el "Cato" de la gente charló a solas con nuestro cronista y le contó todas las intimidades del sueño cumplido, en la carrera más dura del mundo.
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Roberto Gajdosech, junto a Fernanda y sus hijos Franco y Gonzalo

Soñar no cuesta nada reza el dicho popular; a Roberto Gajdosech no le fué nada sencillo soñar. Tanto en la parte económica, con una erogación muy importante de dinero, como en la parte física, el costo no pasó desapercibido. Sin ir más lejos la caida en la penúltima etapa del dakar, le ocasionó una lesión en el hombro que solo se soluciona quirurgicamente, pero sin lugar a dudas el beneficio personal en lo espiritual y en el corazón del "Cato" de San Rafael minimizan todo el desgaste de la competencia.

Recien llegado al departamento y luego de la caravana triunfal que lo paseó arriba de una autobomba de bomberos por las calles céntricas del departamento en donde recibió el cariño de su gente, el "Cato" nos recibió en su casa y charló con Mediamza.com contando toda la intimidad de su experiencia.

Roberto y su carisma, no paró de recibir el aliento de la gente que pasaba por el lugar.

-Ya estás de nuevo en casa, ¿que experiencia te dejó tu primer Dakar?

-Hermosa, la verdad no lo sufrí para nada, más allá de algunos contratiempos mecánicos, como en las etapas de Mar del Plata, San Rafael y San Juan donde tuve algunos problemitas con la moto. En San Juan me le planté al encargado de la empresa que había contratado y le dije que limpiaran el tanque de nafta y cambiaran todo el sistema de carburación, a partir de allí no tuve más inconvenientes.
Algunos corredores con más experiencia como Marcelo Sanchez me dijeron que este fué el Dakar mas duro desde que está en Sudamérica, pero la verdad yo no lo senti tan así.

-¿Te esperabas este recibimiento?
-La verdad no, por que no se si tomé conciencia del circo en el que estaba. Recién cuando salí de Mar del Plata empecé a tomar noción de lo que genera el Dakar en la gente. Es impresionante el calor del público en todas partes de la competencia. Al llegar imaginé que algo había por que quién me traía venía a 120 km,  miraba la hora y bajaba la velocidad, como si tuviera que llegar a una hora determinada.

Otra postal de la familia Gajdosech

-¿Cuál fué el día más dificil?
-Y sin dudas cuando me caí en la penúltima etapa. Venía pensando en que faltaba muy poco(200 km más la última etapa de 29 km) para ver a Fernanda mi esposa y a mis hijos Gonzalo y Franco que me esperaban en Lima, cuando me comí una piedra y en una caida tonta golpéo con el hombro.

En un primer momento estaba enceguecido, me paré y levanté la moto, hice unos metros pero

no sentía el brazo. Tuve que bajarme, me dí cuenta que algo andaba mal. Primero me calenté mucho, pero la terapia que hice antes de salir, me ayudó en ese momento. Me tranquilicé y aplique la técnica que me había recomendado un amigo, hasta que empecé a sentir nuevamente la mano, me subi y seguí con mucho cuidado.

-¿Se puede conocer esa técnica?
-Si claro, tenés que poner piedras en el casco, tomarlo con la mano del hombro lastimado, y dejarlo caer por sobre el asiento. a los pocos minutos comencé a sentirlo. Es como que te acomoda, lo lleva a su lugar. Igualmente me sirvió para el momento ahora no puedo dormir de los dolores. Hay una lesión que no es importante pero tengo que operarme.

-¿Y tus compañeros de viaje como se portaron?
-De primera, fueron mi apoyo psicológico, llegaba al vivac, entregaba la moto, sacaba la hoja de ruta, me bañaba - todo el dakar con agua fría -, comía - todos los días tallarines por miedo a intoxicarme-  y me reunía con ellos.

 Sus compañeros de viaje fueron José Cid y Pablo Catai quienes se comunicaron con Roberto, mientras le haciamos la nota y estaban en Tucumán por un desperfecto mecánico su retorno se demoró. "Pablo Catai me puso un corticoide, continuó Roberto y con eso pude terminar la carrera, más algunos calmantes".

-Qué és lo que más te impactó del Dakar?
-La verdad en la etapa de Mar del Plata a Santa Rosa los km y km de gente al costado de la ruta, fué algo impresionante. Allí comencé a darme cuenta de lo que es el Dakar.

Roberto y su fiel compañera, días antes de partir

-¿Fué clave la parte mental para este éxito?
-Si totalmente, te cuento algo de lo que te vas a reír, pero me ayudó. Antes de partir hice como te dije terapia con dos profesionales. Uno de ellos me dijo que la moto iba a ser mi compañera durante 15 días y que le hablara como tal. En un primer momento no le dí importancia, esa es la verdad. Hasta que sin querer un día antes de subirme le dije "bueno gordita vamos que no me podés fallar, esta es un etapa larga". -Luego de las carcajadas de ambos- finalizó diciendo, la verdad todo me sirvió.

-¿Cambiarías algo de lo que hiciste?
-Si totalmente un montón de cosas. La experiencia en este tipo de competencias es muy importante y ya con un Dakar encima cambiaría muchas cosas.

-¿O sea que para el próximo vas a estar más afilado?
-No. Este fué el primero y el último, como te lo dije antes de salir para Mar del Plata, ya está, es un capítulo cerrado. Mi sueño se cumplió, lo viví, hice el Dakar que quería hacer. No podés programar nada, a cada instante tenés algún inconveniente distinto, en moto seguro que no. En una competencia tan dura, que salga todo como lo tenía previsto es tan perfecto que no puede repetirse.

Llegada de Roberto Gajdosech a San Rafael

-¿Te golpeó la muerte de Boero?
-La verdad es que era una etapa tranquila, y yo venía con los problemas en la moto. Estaba en otro mundo, en un momento dado me paré a un costado donde había una familia y ellos me dijeron lo que ocurrió, una pena. Esa parte de la carrera no tenía partes riesgosas, solo en unas dunas se podía complicar y justo fue allí donde pasó lo de Boero.

-¿Cuáles fueron los momentos más emotivos de la carrera?
-Los que más me impactaron, fueron el abandono de los chicos(Mauricio Malano y José Garcia) con quienes nos juntábamos al llegar de cada etapa, y venían muy bien. El otro fué cuando llegué a Lima y me encontré con mi familia, había tanta gente, miraba por todos lados y no los veía, hasta que los localicé. Con el hombro lastimado no me dí ni cuenta, crucé a mis hijos, luego cruzó Fernanda y nos fundimos en un abrazo interminable. Lloramos mucho los cuatro, no se cuánto, pero pasaron los minutos y seguiamos abrazados llorando, fué muy fuerte.

-¿Te acordás como empezó tu sueño?
-Si claro, yo lo hablaba con Mauricio Malano y trataba de convencerlo pero el no podía. Empecé averiguando solo sin decir una palabra a mi esposa. Hasta que un día ella me preguntó ¿vos querés correr el Dakar? y le dije que si, a lo que ella volvió a preguntar y ¿por qué no lo hacés? y mi respuesta fué por lo económico. Ella muy decidida me dijo, "esta puede ser tu última oportunidad, ya tenés 40 años, además por qué dás tantas vueltas no quiero escucharte el resto de tu vida quejandoté pór que no lo hiciste, andá y hacelo". Fué el empujón que necesitaba.

Sin lugar a dudas detrás de un gran hombre hay una gran mujer; Fernanda su esposa, fué por amor la mentora de este cuento fantástico, en donde un hombre común, Roberto el "Cato" de la gente, Gajdosech, con mucho sacrificio y humildad decidió torcer la historia, cosa que muy pocos se animan a cambiar. Fué detrás de su sueño, lo alcanzó y finalmente luego de competir con los mejores del mundo lo coronó siendo el 2° mejor argentino, y 46° en la general de la carrera más dificil del planeta, lo que lo posiciona muy bien de cara al Dakar 2013, aunque para el "Cato" este cuento está terminado.