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Notas

Imágenes de la memoria

El público colmó el hall principal de la biblioteca Mariano Moreno para escuchar las palabras de Raúl Basterra, ex desaparecido y torturado en la Esuela de Mecánica de la Armada que presentó una muestra de fotos con las que les “robó la identidad” a varios represores.
Foto: Max Belaeff/Mediamza.com
Foto: Max Belaeff/Mediamza.com
A la biblioteca concurrió el fotógrafo Carlos Basterra, cuya historia el público presente escuchó con atención, llegando a estremecerse en varias ocasiones dada la crudeza de sus palabras. 

En su relato contó que fue secuestrado y llevado a la ESMA el 10 de agosto de 1979 junto con su esposa y su hija, a quines liberaron poco tiempo después. Raúl fue duramente torturado al punto de quedar con una lesión grave en la columna, y permaneció mas de 4 años allí. No estaba solo, o al menos eso intuía por estar esposado, con una capucha y con grilletes. Recién a los 10 días se las empezaba a rebuscar para levantarse un poco la capucha e intentar visualizar dónde estaba. “No era sólo tortura física, sino que también lo era la incertidumbre de no saber lo que iba a pasar en media hora. Había una determinación para destruir al individuo”.

Basterra contó habló de las torturas sufridas por él y por otras personas, Vale destacar que por la ESMA pasaron más de 500 detenidos y muchos de ellos nunca volvieron a aparecer.

Los militares usaban identidades falsas para robar autos, hacer procedimientos o transacciones comerciales, pero para eso necesitaban fotos para armar las documentaciones. Dado que Basterra era obrero gráfico calificado, lo utilizaron como mano de obra. Pero ellos “no contaron con la astucia” de Raúl, que de cada uno guardó una foto. “Yo había recibido un mandato de mis compañeros detenidos, me dijeron ‘negro, si zafas de esta que no se la lleven de arriba’ y eso para mí fue un mandato que yo tomé y esperé la oportunidad”.

Tomaba la fotografía de represores e iba escondiendo el material. A veces a los prisioneros les permitían ir a ver a la familia, y allí Basterra aprovechaba para sacar ese material de la ESMA para guardarlo. Contó que un un militar bajaba frecuentemente al lugar donde el detenido hacía los revelados, y apuntándole con un arma le decía "un día te vas a equivocar y ahí voy a estar yo para matarte".

También hay imágenes de desaparecidos, ya que encontró negativos que iban a quemar y también sacó ese material, arriesgándose severamente. Estas fotos están en muchos juzgados de Argentina y del mundo, y han servido como prueba en juicios de lesa humanidad, entre ellos el Juicio a las Juntas de 1985.