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Notas

A días de las vacaciones de invierno, el Zoológico Municipal muestra un penoso aspecto

Como en todas las ciudades ocurre, el Jardín Zoológico es siempre una atracción turística. Pero en San Rafael, el Zoológico, de jardín no tiene nada y su aspecto es lamentable. Mirá la galería de fotos que muestran el estado del lugar, a pocos días de la llegada del turismo invernal.

No es ninguna novedad que un jardín zoológico se ofrece como una opción interesante para los turistas, de hecho, todas las ciudades que lo tienen, lo ofrecen y muestran como una de las atracciones que merecen ser conocidas por todos aquellos que disfrutan del turismo. Pero no es el caso de San Rafael.

El Jardín Zoológico Municipal, que lleva el nombre de Mario Bonandi para homenajear a quien lo fundó en 1961, dotándolo de una serie de ejemplares que tenía en su domicilio particular de Pueblo Diamante, tiene hoy un aspecto realmente penoso.

Como puede apreciarse en las fotografías que ilustran esta nota, la visión que tienen los paseantes que se internan en el lugar, está muy lejos de ser algo apacible y digno del disfrute. Más bien, la caminata por el lugar llena los corazones de angustia e  invita a reflexionar acerca de si vale la pena mantener abierto un lugar que ofrece una impresión tan ruinosa.

Evidentemente, el estado que hoy muestra el Zoológico, amerita que se revise tal situación, atendiendo a que muy pronto llegarán a nuestra ciudad numerosos visitantes que podrían elegir conocerlo y en tal caso, no se llevarían la mejor impresión de nuestro departamento. 

Desde que fue fundado el lugar tuvo momentos de esplendor ya que era un paseo que mostraba especies autóctonas y hasta algunas rarezas y recibía periódicas visitas de las escuelas sanrafaelinas. Pero con el tiempo fue languideciendo hasta que llegó al estado en que hoy se encuentra, a pesar de que los empleados municipales que trabajan en el lugar hacen ingentes esfuerzos para disimular lo que es inocultable.

Escombros por todas partes, especialmente en las inmediaciones,

árboles caídos por las tormentas del último verano,

animales con su salud visiblemente afectada,

jaulas prácticamente en ruinas o directamente abandonadas, son algunas de las cosas que se advierten en la caminata por el lugar.

Hasta un gato muerto encontramos, para colmo de coincidencias.

 
Insistimos, vale la pena preguntarse si tiene sentido mantener abierto un lugar en el estado misérrimo en el que se encuentra éste, que alguna vez fue un paseo que invitaba a recorrerlo. 

Seguramente habrá algo que pueda hacerse para cambiar éste estado de cosas, de modo que quien lo visite, no se lleve tan pobre imagen de San Rafael.