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Móviles Policiales: ¿Nos cuidan o son un peligro latente?

Es hora de preguntarnos por el comportamiento de los móviles policiales en el tránsito de nuestra ciudad. ¿Impericia o falta de entrenamiento?¿Las normas de Tránsito no rigen para ellos? Las causas y consecuencias de este accionar ponen en riesgo la vida de los ciudadanos y de los mismos policias.
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En la última semana hubieron dos accidentes de tránsito provocados por vehículos de la policía provincial. El primero de ellos fue la semana pasada durante un procedimiento en Pueblo Diamante, en esa ocasión un móvil que venía a gran velocidad por la avenida Mitre embistió, luego de cruzar el semáforo en rojo a la altura de la calle Bolivar, a un Fiat Punto 2000.

Ayer por la mañana otro patrullero colisionó, en la intersección de la Avenida Rivadavia y Comandante Salas, en la parte trasera a un taxi que venía de efectuar un viaje y regresaba a su parada habitual.

El domingo 13 de Julio y durante otro procedimiento policial un motociclista de 17 años llamado Enrique Borovina falleció luego de que el móvil lo embistiera en la esquina de la avenida Colón y Barcala de nuestra ciudad.

Tres antecedentes y un denominador común, móviles policiales que desplazaban a gran velocidad y quebrando normas de tránsito, colisionan con vehículos partiuclares generando daños, lesiones y muertes.  Lo más grave es que en este accidente en el que perdió la vida el joven Borovina, su única culpa fue cruzar a esa hora la esquina mencionada, ya que no se ha constatado que el joven hubiera cometido ninguna infracción mientras circulaba o al ser embestido.

El incremento de estos casos nos invita a la siguiente pregunta ¿Están los policías y sus vehículos en condiciones de circular en situaciones extremas?

Al respecto una fuente muy confiable indicó que "la guardias que se cumplen en las comisarías duran aproximadamente 24 horas, en muchas oportunidades los efectivos estan cansados y no tienen los reflejos necesarios para atender situaciones de riesgo, no solo al manejar sino también a la hora de enfrentar a los delincuentes".

La misma fuente agregó que "la presencia de las sirenas y balizas no excusa el cumplimiento de las leyes de tránsito, lo cual muchas veces es interpretado por los policías como un salvoconducto, puesto que a la hora de los accidentes, el uso de las mismas no eximen de culpa al conductor del móvil policial".

El tema del uso de las sirenas es otra de las incógnitas que nuestro entrevistado reveló ya que "el uso de las mismas es obligatorio pero la ley no ampara a quienes conducen temerariamente, aunque se dirijan a atender una emergencia y lo hagan con todas las señales de precaución disponibles".

Según la fuente "los policias más experimentados se niegan a conducir porque muchos de sus compañeros, ante la falta de seguros que cubran los accidentes, han perdido hasta sus casas". Vale recordar que por lo general los damnificados accionan primero contra la Institución, luego contra el Estado y por último contra quien conducía el móvil.

Estas consecuencias no deseadas por los uniformados han motivado que muchos de ellos se nieguen a manejar. Entonces, por una cuestión de antigüedad y jerarquía dentro de la fuerza,  los más jovenes son mandados a conducir, aunque no tengan la experiencia ni el entrenamiento para conducir en situaciones de riesgo. No tiene opción y "deben" asumir la responsabilidad de conducir los vehículos.

Es evidente que muchos de estos accidentes se podrían evitar si desde la Policía se entrenara este tipo de situaciones. Nuestra fuente agrega que "en realidad los policías para manejar tienen que tener no solo el carnet habilitante sino también un carnet policial y que para obtener el mismo se deben hacer una serie de pruebas que hoy no se están realizando".

Las condiciones en que circulan los móviles

Los móvile policiales tampoco son revisados adecuadamente. La falta de una inspección mecánica adecuada provoca en muchas ocasiones accidentes que se podrían evitar.

Diversas conversaciones desarrolladas por Mediamza.com con efectivos de la fuerza permiten conocer que  muchos patrulleros sufren roturas graves por no desarrollar tareas de mantenimiento tan elementales como cambiar la cadena de distribución y que en muchas ocasiones la rotura de los motores se debe a la falta de controles básicos y elementales, como revisar el nivel de aceite en el motor, que  no significan grandes gastos, máxime si se los compara con el costo que tienen luego las reparaciones  necesarias para reactivarlos y el tiempo que quedan fuera de servicio.

Todas estas situaciones, públicas y notorias, nos obligan a preguntarnos:  ¿ Quién cuida a los ciudadanos cuando un móvil policial circula por áreas y esquinas peligrosas de la ciudad sin el menor reparo por la prudencia y la seguridad vial?, ¿Quién se hace cargo de la cantidad de patrulleros en mal estado o literalmente destruídos?, para no intentar explicaciones ni cuestionamientos para los accidentes que tienen saldos fatales, sobre todo si se piensa en lo poco que hubiera costado evitarlos.

Lo único que queda claro es que esto no puede continuar de esta manera. Alguíen debe tomar la decisión de cambiar esta realidad que genera angustia y  pone en peligro tanto a los habitantes de la ciudad como a los propios policias cuando se escuchan las sirenas o se ven las balizas de los móviles desplazándose hacia algún procedimiento.