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Notas

Historias mendocinas bien ocultas, rescatadas

Una actríz, un jugador de fútbol, un hotel. Viñas, vinos, directores de cine, amigos músicos que viven en la provincia. Un músico del folklore nacional, una discusión y las piñas.Muchas cosas suceden en las calles de nuestra provincia. Algunas son muy conocidas, pero otras quedan escondidas en el anonimato.

La diva y el futbolista

Esto sucedió hace muchos años. Unos cincuenta más o menos.

Cuentan que la diva argentina estaba atravesando uno de sus  mejores momentos laborales pero sentimentalmente no coincidía con ese estado. En realidad, era público que estaba muy mal la relación con su esposo –tan reconocido como ella-.

Justo en el medio de esta tormenta pasional, ella fue a una fiesta del club de sus amores y allí conoció a un jugador de fútbol, extranjero, que estaba haciendo sus primeras presentaciones en la Argentina.

La amistad empezó a crecer pero el hombre tuvo que volver a su Chile natal porque la fortuna no estuvo de su lado en las presentaciones deportivas. Entonces, fue ahí donde empezó la historia de amor oculta.

Dicen algunos memoriosos que más de tres veces vieron llegar a la diva –de la manera más desapercibida posible- al viejo Plaza Hotel frente a la Plaza Independencia y registrarse con otro nombre. Y allí ya estaba el jugador, esperándola, recién llegado del otro lado de la cordillera.

Aquellos que los vieron en esas citas juran que había mucho amor en esos encuentros, pero ninguno sería capaz de develar sus nombres por respeto a la trayectoria de ambos.

Nadie conoció al director famoso

Esto pasó hace tres años atrás y fue contado por los mismos amigos que tiene en la Argentina un más que famoso director de cine a nivel mundial, dueño de éxitos inolvidables.

El hombre es un amante de vino, a tal punto que en el California tiene su propio viñedo. Así, durante años estuvo analizando a Mendoza y las posibilidades de expandir sus negocios hacia estas tierras.

Por tal motivo, vía Chile llegó a nuestra tierra, acompañado por su esposa y algunas valijas, nada más.

Lógicamente acá no lo esperaba nadie. Salió del aeropuerto, tomó un taxi y fue hasta un hotel cinco estrellas. Se registró con su nombre y apellido verdadero pero o los empleados fueron muy discretos o no le creyeron.

El tema es que el hombre estuvo todo el día en la ciudad de Mendoza, caminó por la Peatonal y terminó cenando en el mismo hotel. Al otro día, pidió un remise y se fue a Tupungato, a ver tierras.

Grande fue la sorpresa que este hombre de fama mundial que cuando se presentó ante unos empresarios afincados en esa zona del Valle de Uco no creyeran que era él, en persona. Igualmente, eso no lo desanimó y siguió adelante con su tarea.

Compró unos varietales, tomó anotaciones y regresó a Mendoza, donde buscó sus pertenencias y se marchó a Buenos Aires por vía aérea. Sólo allí, en el aeropuerto, fue reconocido por uno de los policías aeronáuticos y recibió el trato cordial que se merecía.

Ya en la gran capital aprovechó para estar con sus amigos y ¡dar una conferencia de prensa!

Hasta ahora no compró tierras por acá, pero hay un gran amigo suyo –músico él- que lo está aconsejando a que dé el paso necesario. Por las dudas, habrá que estar atento.

A las piñas entre el músico y su representante

Esto sucedió hace cuatro años, en una estación de servicio del departamento de Santa Rosa, más precisamente en La Dormida. Allí paró el micro de gira de un reconocido músico folclórico nacional, con toda su banda. Era hora de desayunar.

Atrás, en una camioneta impresionante, venía el hombre en cuestión y su representante. El ánimo no era el mejor. Bajaron discutiendo y el tono se mantuvo durante todo el café con leche y las tortitas con chicharrones.

Cuentan los parroquianos presentes –no eran muchos porque era un domingo por la mañana- que fue subiendo el tono de la pelea y todos se pusieron alertas.

Hasta que sucedió lo impensado: el manager se paró frente a su representado –tenían la misma altura-, lo miró fijamente a los ojos y sacó un cross de derecha al mentón digno de Mike Tyson.

Nadie daba crédito a lo que estaba viendo.

El cantante se fue desplomando de a poco y terminó knock out junto a las mesas y las tortitas desparramadas. Le contaron hasta cincuenta y no reaccionó.

El manager fue hasta el micro, buscó sus pertenencias y enfiló rumbo a la parada de micros más cercana, donde se tomó un colectivo que lo llevó a nuevo a la ciudad de Mendoza.

La caravana siguió con su marcha y cuentan que pasó mucho tiempo para que el músico aceptara que mordió el polvo de la derrota.

Hoy, el cantante sigue siendo exitoso y el manager tiene otros representados. Cuentan que alguna vez se han cruzado y ni se han mirado. Es más, todos esperan “la revancha”.