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Notas

La gente transformó otra vez en silbidos los errores vendimiales de Jaque

Una vez más el público del teatro griego azotó al gobernador Celso Jaque con abucheos y otros gestos de reprobación durante el acto central de la Vendimia. La obsesión por el "operativo blindaje" y las trampas para esconder su apoyo a la causa K se cuentan entre las razones que el público rechazó sonoramente en el Frank Romero Day.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
La Fiesta de la Vendimia 2010 pasó y otra vez dejó un sabor agrio para el Gobierno: a Celso Jaque lo chifló buena parte del teatro griego Frank Romero Day.

Inútil sería medir cuánto lo abuchearon esta vez al gobernador. Es cierto que el año pasado le fue peor en el mismo lugar. Pero los chiflidos directamente no deberían existir si la gestión del malargüino tuviera un buen porcentaje de aprobación popular.

Jaque tiene que ingresar cada año blindado a una fiesta que debiera ser suya. El público se empecina en hacerlo sentir un extraño, un visitante no querido, casi un intruso. ¿Por qué tanto ensañamiento?

Si hubiera autocrítica, el Gobierno tendría que cuestionarse por qué hizo este año todo lo posible para que se instalara en la opinión pública la sensación de que las entradas al acto central de la Vendimia serían manipuladas, para no darles lugares a los críticos de Jaque en las gradas.

Los mendocinos hicieron sentir el sábado que odian este tipo de trampas que manchan o contaminan la fiesta. Y que tampoco toleran las puestas en escena para que Jaque entre al Frank Romero Day oculto, en la oscuridad, con un férreo operativo de seguridad digno del presidente de los Estados Unidos y mientras desde el escenario un artista de ocasión o los locutores se ocupan de distraer al público.

Dos años lleva Jaque haciendo lo mismo. Dos años consecutivos, ha sido víctima del desprecio de “Frankito”, el monstruo de los cerros vendimiales, así bautizado por el propio justicialismo local.

Una tesis más profunda sobre el rechazo popular a Jaque se detiene en su extraña relación con el kirchnerismo. El gobernador realiza esfuerzos denodados para adaptar el modelo kirchnerista al conservadurismo mendocino, que es el suyo propio. Y eso lo llega también al fracaso. Aumenta la ira en su contra de varios sectores.

Si una orden presidencial pesaba sobre los protagonistas oficiales de la Vendimia 2010, esa era defender ante cuanto micrófono tuvieran el pago de deudas con reservas del Banco Central y el polémico DNU correspondiente. Jaque eligió como estrategia hablar de la importancia y el valor de honrar las deudas, esquivando la esencia del debate: la decisión presidencial de ignorar al Congreso e imponer las cosas por la vía del decreto.

Puede decirse, de todos modos, que en esta adaptación de la orden kirchnerista no le fue tan mal: Mendoza siempre ha hecho gala de pagar en tiempo y forma, ya sean sus bonos o los salarios de la administración pública. No cayeron mal sus frases en este sentido.

Pero tras cartón el gobernador se equivocó al disparar un debate vano y falaz acerca de los distintos tipos de leyes existentes para esconder su rechazo, o el mandato nacional de rechazar, la coparticipación plena del impuesto al cheque, proyecto que la oposición busca discutir pronto en el Congreso.

Jaque dijo que ese impuesto se aplica en base a una ley convenio, como es la coparticipación federal, ignorando soberanamente que la actual distribución del tributo (que sólo favorece al gobierno nacional en detrimento de las provincias) se prorroga cada año en las leyes de presupuesto, sin necesidad de que todos los gobernadores le den su aprobación.

Es poco creíble que el gobernador, que ha sido senador nacional, desconozca esta realidad. ¿Por qué esforzarse entonces en desviar la atención con esa apreciación?

Ni en el propio kirchnerismo entendieron esta estrategia. Un ministro del gobernador sanjuanino José Luis Gioja que vino para la Vendimia se quedó sorprendido al escuchar las expresiones de Jaque en el agasajo del sábado.

El visitante explicó que, en cambio, en su provincia, el oficialismo simplemente dirá que este modelo de concentración de fondos en manos de la Nación favorece a San Juan, pues las obras realizadas con dineros nacionales marchan allí a todo vapor.

Es decir: no van a forzar ninguna interpretación o adaptación del modelo kirchnerista, se van a ocupar simplemente de exaltar sus beneficios. Lo van a defender con armas legítimas. No van a ser tibios como en Mendoza.

Podrá ganar o perder el oficialismo en San Juan cuando se instale el debate del impuesto al cheque (tiene las de ganar, ya que el dinero nacional para obras fluye en este distrito más que en otras provincias), pero Gioja nunca va a quedar expuesto a que desde la oposición lo traten de falso o de tramposo.

O a que un grueso de la ciudadanía le diga lo mismo con chiflidos en la popular Fiesta del Sol de los sanjuaninos.