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Notas

Cómo se gestó el voto "no negativo" de Cobos en el dictamen

¿Quiénes presionaron y en qué sentido al vicepresidente Julio Cobos a la hora de emitir su despacho? El rol del radicalismo, que quería forzarlo a hacer otra cosa. Sus asesores inmediatos, agobiados. Y la posibilidad de que el Gobierno, a partir de su voto a favor de que Martín Redrado se vaya del Banco Central, lo use a su favor.
Foto: MDZ
Foto: MDZ
No fue fácil el camino que debió recorrer el vicepresidente Julio Cobos a la hora de determinar cuál sería la recomendación que daría en torno al futuro de Martín Redrado al frente del Banco Central.

Cualquier decisión que tomara, minaría de igual modo su figura, acosada desde el Gobierno y sus aliados como pocas veces antes, pero, fundamentalmente, por quienes son sus aliados, en medio de la disputa por encabezar la candidatura presidencial de 2011.

En medio de las presiones, Cobos optó por un clásico: hacer lo que pensó que sería tomado por la población como “lo correcto”.

Más perceptivo que reflexivo, el ex gobernador encuentra en “el qué dirán”, tan mendocino como él, la válvula de escape ideal cuando los argumentos conceptuales lo persuaden.

Una vez más, Cobos generó cruces con sus asesores y allegados.

En el “mundo Cobos”, de nada sirve –cuando se siente entre la espada y la pared- que le indiquen caminos posibles para escapar.

Pero lejos de amilanarse o bien, de quedarse pasmado, la salida que encuentra siempre tiene que ver con la propensión que tiene (y de la que hay indicios desde que su vida es pública) a resolver conflictos saliendo a trotar, hablando con su familia y amigos íntimos, escuchando a un par de personas a las que respeta –aunque no respete luego sus consejos- y luego, “a la hora de los bifes”, sintonizar con la opinión pública mayoritaria o, como en este caso, con lo que sería menos castigado por esa misma masa crítica.

El vicepresidente, se vio acosado por los radicales, que querían que acompañara el dictamen del diputado de la Coalición Cívica, Alfonso Prat Gay, y por sus propios consejeros, que hasta le indicaron que, tras la voluntaria renuncia de Redrado, se excusara de emitir un dictamen desde la Comisión Bicameral que investigó al Central.

Cobos sacó otra cuenta: “a ver…¿qué nos parece que sería ´correcto´?”. Y Cobos hizo nuevamente, como con la Resolución 125, “la Gran Cleto”, dejando el desparramo entre los suyos, agobiados, desorientados y expectantes en torno a cómo, ahora, el kirchnerismo usará su voto “no negativo” para relanzar el Fondo del Bicentenario.