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Notas

Cobos que abdica, y Cornejo que busca corona: los Reyes de la Vendimia

El vicepresidente podría alejarse del cargo en coincidencia con la Vendimia y aprovechar la cobertura periodística de la Fiesta para proyectarlo. Mientras, Cornejo arma su sector interno y se prepara para lanzarlo.
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Todo indica que la Vendimia tendrá otros escenarios, otros danzarines y otras coronaciones más allá de las que la costumbre mete en el guión de cada marzo mendocino.

En realidad, la agenda política vendimial puede comenzar con una paradoja: en lugar de una coronación, todo indica que se produciría una abdicación.

Durante la Vendimia, con todos los reflectores sobre su persona, Julio Cobos se apresta a pedir licencia a su cargo institucional como vicepresidente de la República.

Así, dará satisfacción a los reclamos de lo que en su maniqueo mundo aparecen como detractores “buenos” y “malos”, a saber: los “buenos”, aquellos que ponen como condición para apoyarlo en su pretensión de ser candidato a presidente; los “malos”, los que antes fueron “buenos” al llevarlo a la vicepresidencia, pero que ya no lo son, porque lo expulsan, lo maltratan, persiguen, insultan, muestran como, traidor, bobo e inexistente.

Como todo en el universo de Cobos es paradojal y diferente a lo que los códigos de la política indican como “correcto”, los que pretenden que su figura “no mueve la balanza”, cada vez que lo critican ponen un fiel más a su platillo, desequilibrando el mercado electoral a favor del mendocino.

Con nueva soberana de las cepas y los vinos coronada, las noticia del día siguiente serán dos: que tal chica se coronó y su intendente está contento y que Cobos ya es candidato a Presidente.

Todos estarán contentos en el mundillo político mendocino. Y ni qué decir en el nacional. El intendente (probablemente, peronista) que verá crecer su buena estrella gracias a la belleza ajena y los radicales, que ya no tendrán motivo para seguir peleándose, viendo cómo la vida, nuevamente les sonríe. El Senado, con presidente nuevo, capaz de desempatar a favor de los Kirchner siempre, sin misterios. Y el radicalismo, con Cobos adentro.

Cornejo, para después de la repetición

Cuando las luces se apaguen sobre los escenarios del Frank Romero Day, para el jueves siguiente a la fiesta de los mendocinos, el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, tenía preparado encender un candil: lanzar su espacio interno para buscar orden (y ofrecer cobijo) en su partido.

Pero habida cuenta que no pudo demostrar su pretendido poderío interno en el congreso partidario, ya que se suspendió, dejará el mitín para cuando pasen los comicios de Capital.

El godoycruceño que fue capaz de generar el Radicalismo "K" y -luego- de poner reversa, cuando los Kirchner volvieron al PJ, y a tiempo para no ser metido en la bolsa de “los traidores”, presentará, entonces, con un discurso encendido pero conceptual, su sector interno en la UCR.

Cornejo reunirá a sus fieles, abrirá las puertas a los infieles y dará refugio, aun, a los incrédulos. Buscará recrear la mística y, sin pretender uniformidad, dirá cuál es el tipo de radicalismo que prefiere como plataforma para su propia candidatura a gobernador: será aquel de Alem, Yrigoyen, Illia y Alfonsín.

En medio del río revuelto que dejan Fayad y los cobistas, Cornejo estará con el riel de su caña de pescar a full, ensartando la carnada preferida para sus correligionarios: la militancia encendida en pos de volver a ganar la provincia, con promesa de internas a cómo dé lugar.

El pasado, pisoteado

Hasta la semana pasada, digámoslo así, Cobos se mostró enojado con la UCR. No lograba digerir que hayan intentado sacárselo de encima, desmitificarlo, luego de su voto “no negativo” a favor de la salida de Redrado del Banco Central.

Cobos sobreactuó su enojo ante la tropa propia, y muchos de los suyos dan cuenta que el todavía vice de Cristina se había plantado en sus trece: esperaba un pedido de disculpas antes de volver a pisar el mismo Comité Provincia de la UCR que hace pocos días ocupó como “Pancho por su casa”, para el brindis de fin de año.

A tal punto trinó Cobos, que sus seguidores locales sublimaron su estado de ánimo y lo transparentaron en un comunicado en el que no dejaron títere con cabeza, algo así como una “declaración de independencia”.

Más aun: tal como lo contó MDZ, Cobos pasó datos vía mensajes de texto desde su propio celular a más de uno de sus seguidores vernáculos del Confe para “escarchar” a Fayad y a Biffi.

Pero Cobos fue Cleto otra vez y se arrimó, el jueves no más, hasta San Nicolás, en donde se reunía la cúpula de la UCR nacional. Se sentó a comer con ellos como si nunca nada hubiera pasado y empezó su plan (personal, claro está) de seducción para que con o sin seguidores propios, le ofrezcan la candidatura presidencial.

“Es como una mujer a quien en la noche el marido la golpea y al día siguiente le prepara cariñosamente el almuerzo y le da de comer en la boca”, graficó un cobista (¿o ex cobista?) a ultranza, en medio de la desazón generalizada de sus conmilitones, otrora obnubilados por la brillantez de la estrella del vicepresidente.

Intelectualizados, ya aparecieron quienes señalan que la aparición pública de Carlos Reutemann como posible candidato de todo el peronismo, y no sólo como un díscolo disidente, empujó a Cobos y Sanz a convidarse los alimentos de San Nicolás (y a mucho más, por cierto).

Los místicos, ya hablan que a la “buena estrella” de Cobos lo que le apareció ahora es un “ángel de la guarda”, que lo vuelve a colocar arriba, en el podio, a pesar de sus constantes tropiezos.

Pero en el Confe, el partido creado por Cobos cuando radicales y peronistas lo corrían a patadas bajo el grito de “traidor” lo ensordecía, son bastante más terrenales para hacer los análisis: “no lo entendemos más”, dicen los que quedan y juran que jamás volverán a rasgarse las vestiduras por su “conductor”.

Cobos, en la licuadora del Ernesto

"Lo están licuando -afirman en estricto off, mientras miran, azorados, hacia dónde ir- y terminará siendo el Ernesto (Sanz) el candidato a presidente, para perder, porque le tienen miedo a ganar las próximas elecciones y no van a dejar que Cobos lo intente". Así lo escupe, rabioso, un cobista que semanalmente viaja a Buenos Aires.

La furia que hoy hace crujir a los seguidores más cercanos del vicepresidente amenaza con convertirse en potencia política, pero externa. Y mientras algún intendente afín ya arma su partido departamental, una dirigente local del sector se lamenta: "Cobos, debió surfear sobre los partidos cuando estaba en la cima de la ola; pero lo traicionó su instinto de salvarse sólo". Duda,  ahora, que esta vez el término "salvarse" tenga que ver con conseguir su anhelado propósito de presidir el país.