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Tu mejor amigo en pánico

Ante el ruido de la pirotecnia del festejo, quien lo sufre como nadie es el perro. La recomendación de un especialista para mitigar el sufrimiento de un amigo que la pasa mal en la llegada de Navidad y del Nuevo Año.
Foto: Max Belaeff/Mediamza.com
Foto: Max Belaeff/Mediamza.com
Ya pasó Navidad y se viene año nuevo, generalmente dos fechas que se destacan entre otras cosas, por el ruido de la pirotecnia, sobre todo la segunda de estas noches en la que la gente festeja la partida de un año y la llegada de otro que siembre se espera sea “próspero”.

Quien no siente la “noche de paz” de la Navidad ni la prosperidad del año nuevo es el “mejor amigo del hombre”: el perro, una verdadera víctima del ruido. El Dr. Gerardo Ábalos, médico veterinario dueño de la Clínica Veterinaria del Sol (foto), explicó a Mediamza.com que “los animales van a responder siempre contra lo que no conocen. Están acostumbrados a vivir en un medio en el que nivel de ruido es tal, y de golpe el medio cambia al escuchar estruendos por todos lados que alteran su hábitat normal y encima tienen un nivel de audición mucho mas desarrollado que el hombre. Es decir que si a nosotros algunas bombas de estruendo nos dejan una alteración en el oído, ellos sufren el doble o el triple”.

Explicó que “los animales entran en una desesperación cual si fuera una fobia porque aunque esto suceda dos veces por año, no se termina de acostumbrar nunca. Habría que tirar todos los días un petardo y aún así no necesariamente se acostumbraría”.

Sobre la prevención, el veterinario dio pautas de que si el dueño del animal tiene uno con pánico, hay que conocer la dosis de sedante que se les tiene que dar y darle las gotas, de ser posible, días previos para ir probando la dosis que le provoca el efecto deseado y cuánto tiempo le dura. “Cambia según los kilos del perro, los grandes son menos nerviosos que los chicos, es decir que si a un perro grande hay que darle 2 gotas por kilo, al chico hay que darle 3. Los cachorros metabolizan más rápido que los adultos”, dijo.

Explicó además que “si el perro tiene pánico lo primero que hay que hacer el sedarlo, porque por más que uno lo encierre puede sentirse mal y destrozar la casa. Hay que dejarlo que se esconda donde prefiera, como habitaciones o lugares donde suele estar. Pueden generarse ruidos ambiéntales que él conozca y que mengüen el ruido de la pirotecnia, como la televisión por ejemplo”. Aconseja que “si uno tiene un perro que se enloquece, plantear pasar las fiestas en la casa. La mutablemente siempre hay algún vecino que aprovecha que uno no está o que el perro se asusta y tira un petardo en la casa. El perro se puede llegar a matar”. Comparó eso con una persona que tiene, por ejemplo una fobia a las ratas y se la encierra en una habitación cerrada con las luces apagadas y con una adentro. Recomendó Ábalos que no se dejen puertas que den a la calle abiertas porque se pueden ir y perderse.

Un buen sedante puede costar entre 10 y 15 pesos en cualquier veterinaria, no es tanto para cuidar a un verdadero incondicional, tu mejor amigo.