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Notas

Hacer la primaria a los 70 años

María Yolanda Osorio fue alumna del Plan Nacional de Alfabetización “Encuentro” y logró cumplir un sueño: aprender a leer y escribir. Hoy siente que le cambió la vida, siente independencia. En el ciclo lectivo del 2011 comenzará a hacer la primaria. “La realidad es que quienes no tenemos estudios somos pobres”, asegura y aconseja a quien no sabe leer, que aprenda.
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Uno no es conciente de la enorme herramienta que posee al saber leer y escribir.  Sólo puede entenderlo con certeza quien ha sido víctima de estafas, de fraudes, de mentiras y demás por no saber qué se firma, qué dice el diario o qué dice la boleta del candidato. También significa no poder enviar una carta a un pariente que vive lejos, o ayudar a los hijos con la tarea, o simplemente querer dejarle una nota al vecino bajo la puerta.

La simpleza de esos actos, que a la mayoría le parecen normales, para quien no aprendió a unir “a - m - o - r” para formar una palabra que describa lo que le dan sus hijos, son un impedimento que dejan una persona completamente vulnerable. María Yolanda Osorio sufrió durante muchos años el no saber leer ni escribir y ella mejor que nadie puede decir lo que significó este cambio en su vida.

¿Por qué surge esta iniciativa de alfabetizarse?


Bueno, surge porque yo me sentía muy enferma entonces vinieron los chicos de la Municipalidad a conversarme, “que fuera” me decían. Me anotaron. Como yo no sabía nada de leer y escribir, decidí ir para aprender algo y bueno, gracias a Dios aprendí, pasé unos días lindos, los chicos son muy bueno y explicaban re bien. Lo que no sabía me lo hacían hacer de nuevo.

Nos dieron clases en la Unión Vecinal (Isla del Río Diamante) y ahora pasamos a la escuela (Centro de Educación Básica para Adultos) para empezar el año que viene la primaria.

¿Por qué no aprendió de chica?

Soy la mayor de 10 hermanos. A los 11 años íbamos a “infantil”, iba una semana yo y una mi hermano porque no teníamos calzado. Vivíamos acá en la Isla e íbamos a la “Santa Teresita”. Éramos muy pobres. Siempre íbamos a “infantil” porque no terminábamos el ciclo, íbamos unos meses y después dejábamos… teníamos que cruzar el río con el agua a la cintura. Era imposible seguir en el verano y en el invierno había que romper las escarchas.

De eso surgió que mi papá me sacó de la escuela y me mandó a trabajar. Mis padres también eran analfabetos. El hermano que me sigue y yo no aprendimos a leer, el resto pudieron hacer la primaria.

¿Qué ha hecho en todo este tiempo?, ¿de qué ha trabajado?

He hecho de todo, he salido a lavar, a planchar, a cocinar, a cosechar uva, ciruela, de todo. Me casé a los 16 años. Tengo 5 hijos, 17 nietos y 6 bisnietos. Con mi marido nos hemos casado “dos veces” porque ya cumplimos las bodas de oro, tenemos 53 años juntos.

Yo siempre fui peronista porque mi papá era peronista. Fui a trabajar a la casa de don Chafi Félix y trabajaba en su casa cuando nacieron los chicos (Omar y Emir), y al Omar le decía que iba a ser intendente (risas).

Ahora tengo un kiosco que me ha enseñado un poquito a “darme vuelta”, atendiendo no me quedaba otra que aprender. Mi hijo me había dicho que me pusiera un kiosco para no tener que salir más a lavar y planchar. Antes estaban mis hijos y me ayudaban a sacar cuentas, ahora me ayuda mi marido.

Me defiendo muy bien en la cocina. Hago empanadas, pan dulce, pan casero, para venderlo o para nosotros.

¿Usted pudo darles la oportunidad a sus hijos de estudiar?



Sí, pudimos. Fue una alegría muy grande. Mucho sacrificio pero todos estudiaron, todos terminaron la primaria y el más chico fue a estudiar a la Escuela Militar. Mis hijos ahora están todos casados y tienen trabajo.

¿Qué significó como cambio en su vida, el aprender a leer?

Mucho, un alivio muy grande siente uno al aprender algo que realmente hace falta. Es muy importante para uno. El algún momento me mintieron, fui engañada y se aprovecharon de que no sabía. Por ejemplo para dar un vuelto, o me daban plata falsa… yo ahora estoy más preparada para eso. Aprendí mucho para defenderme.

¿Cómo fue el proceso de aprendizaje?

Íbamos una vez a la semana de las 3 a las 7 de la tarde, hasta que termináramos lo que habíamos empezado a ver. Empezamos con en abecedario, con las vocales primero y luego el resto. Después a armar palabras y oraciones. Nos daban deberes. Lo que no sabíamos, nos ayudaban los chicos. También aprendimos un poquito de números.

Había gente que no sabía nada, nada. Éramos 6 compañeras, la más joven creo que tiene 45 años. Daba un poco de vergüenza porque nos preguntábamos “qué va a decir la gente”. Me decían “¿para qué vas a ir si sos vieja?”, y yo contestaba “porque quiero ir”. No sabía hacer las letras y eso me hizo muy feliz. Ahora me noto más suelta

¿Es usted una mujer religiosa?

Si, soy Católica. Yo creo que hubo algo que me ayudó en esto. Tengo mucha fe de que la Virgen nos ayudó mucho y nos está ayudando. Soy una persona que reza mucho, no solo para uno mismo sino para los demás también. Me gusta ayudar a los demás, yo siempre digo que no hay que ser egoísta, si se puede ayudar hay que ayudar.

Al que no sabe leer y escribir le diría que vaya a aprender. Que cierre los ojos y que vaya porque es muy importante.

Maria Yolanda recibió a Mediamza.com en su casa del barrio de la Isla del Río Diamante.

¿Es feliz?



En este momento soy feliz. Solamente tengo una pena muy grande que es una nuera enferma, pero sobre todo lo demás estoy bien y acá en el parque estoy feliz. La gente es muy buena. Muchos dicen “el parque” y cuántas cosas, pero acá hay gente buena. Cuando alguien tiene que venir a mi casa, siento que tengo que avisarle que vivo en la Isla porque hay muchos que no quieren entrar. Por el kiosco tengo panaderos que no quieren entrar, han venido a entrar ahora y hace 5 años que vivimos acá. Antes vivíamos en el barrio San Rafael, vendimos esa casa y compramos esta.

¿Se sintió discriminada por el lugar donde vivía?

A veces hay quien cree que porque tiene algo, es más que la otra persona que no tiene, y no es así. Pero nunca me discriminaron, siempre la gente me ha tratado muy bien, me encuentran por la calle y me saludan. A mis hijos les pasa lo mismo, los encuentran por la calle y los saludan.

Mis hijos fueron muy bien aceptados y eso me causó mucha satisfacción. Son muy guapos, muy trabajadores y la gente los quiere.

María desde hace 53 años tiene un compañero con quien, según dice, “se lleva muy bien y son muy compañeros”. Clemente con sus 74 años, ha sido hasta ahora “el traductor” de lo que estaba escrito para María, o quien le escribía lo que ella quería, por su falta de conocimiento.

Clemente y María Yolanda, en el comedor de su casa, recuerdan anecdotas que compartieron con este medio.

Clemente, ¿qué significó para usted que su esposa estudiara?


Me gustó mucho porque ha aprendido, y se llevaba muy bien con la gente. Le hacía mucha falta porque así puede trabajar más cómoda. Me emocionó mucho, me causó mucha alegría.

Yo estudié hasta donde pude porque después me casé y tenía que trabajar, no tenía casa, no tenía nada. Nuestra primera casa la hicimos entre los dos, nosotros hicimos los adobes e hicimos la casita. No me gusta ver a esa gente en la televisión que quiere que les hagan todo, que les den casas… yo estoy de acuerdo con que el gobierno ayude, pero a la gente grande que ya no pueda trabajar o a un discapacitado, pero no los jóvenes que están pidiendo ahí.

María, usted aprendió a leer y cumplió un sueño. ¿Qué sueño le queda por cumplir a esta edad?

Me gustaría ir a conocer Chile. El año pasado quise ir y no me acompañaron. Ya va a salir alguna oportunidad. Tenemos un autito pero con ese no podemos ir. Hay que ir en colectivo.

¿Y a usted Clemente?

Ser feliz hasta el final de mi vida, vivir sin problemas y con salud.

María, ¿agradece la oportunidad que le dieron?

Estamos muy felices y esperamos que siga este plan para muchos más. Que aprendan como yo aprendí. Fue muy lindo, una satisfacción muy grande.
Tengo un agradecimiento total, desde los maestros hasta el Intendente, que se preocupan por los pobres, porque la realidad es que los que no tenemos estudios somos pobres.