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Notas

La batalla kirchnerista que Celso Jaque no podrá esquivar

La ley de Medios instala en el oficialismo un conflicto nuevo. Jaque, entre satisfacer a los dueños de los medios o al jefe político nacional. En el medio, la necesidad de que su gestión logre protagonismo.
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La guerra con el campo fue casi un conflicto ajeno. Los meses de choques entre el kirchnerismo y la Mesa de Enlace les permitieron a los mendocinos mirar la película de afuera, a la distancia. Son los problemas de la “Pampa Húmeda” decía el gobernador Celso Jaque, para desentenderse de las preguntas incómodas de la prensa.

Ese pasado fue mejor que este furioso presente para el gobernador. La nueva batalla K se juega en todas las provincias. Y en Mendoza hay verdaderos gladiadores de la resistencia al poder del matrimonio presidencial. Sin ir más lejos, Daniel Vila es el referente del segundo multimedio más importante del país. O sea, el segundo enemigo después del grupo Clarín, también presente en la provincia, a través del diario Los Andes.

¿Cómo hará Jaque para mirar al costado esta vez y evitar que lo hiera la nueva guerra santa? Muy difícil, por no decir imposible.

Un primer trago amargo tuvo que beber este miércoles el mandatario, cuando Daniel Vila vociferó un discurso bélico contra el kirchnerismo en la inauguración del nuevo complejo de Uno Medios.

Vila llegó a comparar el proyecto de medios con la dictadura militar. Acusó a Cristina de querer “amordazar a la prensa”. Enumeró y denunció a los socios K del mundo empresario. Tildó al Gobierno Nacional de “mentiroso” y extorsionador. Dijo que el proyecto oficial constituye un “despojo de derechos”.

Vila afirmó todo eso en la cara del gobernador, a quien trató de despegar de las críticas, lo que, en cambio, lo dejó definitivamente “pegado”: al mencionarlo, todo el mundo se enteró de que ocupaba un silencioso lugar entre la audiencia, que no había sido tomada por las cámaras durante el discurso del empresario (La foto ha sido extraída de la galería de imágenes del diario Uno sobrer el evento).

Cuentan que mientras el empresario de medios más importante de la provincia disparaba su furia anti K, los teléfonos celulares del Gobierno provincial estallaban de llamadas. “¡Andate ya de ahí!”, le habría dicho un intendente peronista que miraba espantado la TV a su colega Rubén Miranda, de Las Heras, quien estaba en el acto y a quien le pedían que se fuera en medio del discurso.

El gabinete de Jaque, o buena parte de los invitados, literalmente huyó del complejo de Uno Medios cuando terminó el discurso de Vila.

Gesto inútil: la guerra ya había quedado instalada en Mendoza y en el Gobierno.

Lo que viene

Los hechos de esta semana ponen al gobernador en una encrucijada. Vila y el senador provincial Miguel Serralta (autor del proyecto que promueve congelar el proyecto sobre los medios) se encargaron de volver a poner a Mendoza en el mapa de Néstor Kirchner. Las declaraciones de Vila salieron en directo por la TV de todo el país. El proyecto de Serralta saltó a las páginas del diario Clarín y le provocó un mal momento al asesor presidencial Juan Carlos Mazzón, su jefe político.

Es esperable que el reclamo de Néstor Kirchner sea por lo menos que los legisladores nacionales por Mendoza se mantengan firmes en la tropa oficialista cuando llegue la hora de votar la ley de la polémica. Un pedido que Jaque casi no se tiene que preocuparse por satisfacer: si bien tiene una prédica nula entre los legisladores nacionales del PJ, hasta aquí todos han sido leales a su jefe político nacional.

Y en todo caso, Jaque puede hacer pesar ante "sus" legisladores la gobernabilidad: la dependencia financiera del poder central es muy grande y una represalia de la Casa Rosada podría ser letal para la Provincia.

El problema para Jaque es el otro bando: la posible embestida mediática por la ley de radiodifusión contra su gobierno, azotado por los problemas de gestión y los mínimos índices de imagen y credibilidad.

Sobra decir que el del malargüino es un gobierno débil, que el legítimo trabajo periodístico viene erosionando desde su inicio, sin necesidad de que nadie cargue las tintas en su contra. ¿Qué será de Jaque si pierde ciertas protecciones?

El multimedio de Vila tiene en estas horas al gobernador “en observación”. No se ha tomado la decisión de “atacarlo”. Pero esa orden editorial puede cambiar en cualquier momento. Una declaración subida de tono por parte de Jaque, una palabra mal usada, puede ser el origen de la guerra. No se sabe por ahora qué le exigirán al gobernador en el futuro.

Tampoco tiene mucho que esperar Jaque de Los Andes. Algunos de sus directivos más importantes e invitados del propio grupo Clarín estuvieron en la inauguración del miércoles en el complejo de Uno y eso no fue casual. No pareció una mera visita de cortesía.

En la redacción del matutino centenario tampoco se respira un clima favorable a la preservación del gobernador y de su gestión.

El justicialismo, atravesado por un hierro caliente

El peronismo mendocino ya empieza a vivir horas críticas por la ley de Medios nacional. Nadie se encargó de ordenar el oficialismo después de la derrota electoral del 28 de junio. Entonces, no existen los liderazgos actualmente. Frente a una iniciativa tan poderosa como la ley de Medios, cada cual se siente en libertad de hacer y decir lo que quiere. El justicialismo se encuentra atravesado transversalmente por un hierro caliente.

Así fue que, el martes, la mitad de los senadores del oficialismo acompañó a Miguel Serralta en la expresión política contra esa ley. Y este viernes, el propio presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús (foto), apostó a que la norma K no sea sancionada en el Congreso Nacional, “porque divide al país”.

Además, Tanús abrió la Legislatura para discutir lo que el Gobierno Nacional dice que ya se discutió y que ahora hay que votar.

La iniciativa fue acordada con el cobismo y el diputado monobloquista Ricardo Puga el viernes, y se convertirá en un proyecto de declaración el próximo miércoles. Se debatirá junto a otra idea justicialista: Daniel Cassia, del PJ disidente, directamente propone que se haga una audiencia pública acerca del proyecto oficial.

En tanto, el sector azul del PJ vive su propia crisis por la ley de Medios. Serralta es el abanderado de la lucha contra la norma. En cambio, Carlos Bianchinelli, presidente del bloque de diputados del oficialismo, y vecino de Maipú como Serralta, la defendió en las últimas horas con fervor.

“Esa es una opinión de Serralta, no del sector. Yo no creo que haya que dilatar ningún debate. Además, los legisladores nacionales que están tienen un mejor panorama que los que van a venir”, afirmó Bianchinelli (foto), en rechazo a la idea de postergar el tratamiento hasta que asuma el "nuevo Congreso".

“¡Lo que diga el grupo Clarín me importa un pito, a mí me interesa Mendoza!”, cerró Bianchinelli, desafiante.

No suena mal que la agenda pública se recueste sobre otros temas urgentes e imprescindibles para la provincia. La gran pregunta es si esto será posible en el clima político actual.

Otra semana de noticias en la Legislatura

Al margen de las vicisitudes de la ley de Medios, la semana que se inicia mañana contempla otros desafíos para el oficialismo provincial.

El martes, será sometido a votación el pliego del director general de Escuelas, Carlos López Puelles, quien atravesó en la semana que termina una deficiente audiencia pública (¿para qué promover que así se debata la ley de medios, si las audiencias sólo sirven para el montaje de shows de aplaudidores y chupamedias?) y se encamina al momento crucial de las anónimas bolillas blancas y negras en el recinto del Senado, que decidirán si es ratificado o no en el puesto.

A favor de López Puelles se puede decir que en la audiencia pública no surgió ningún elemento contundente para descalificarlo. En su contra juega la escasa comunicación del gobernador con la Legislatura y la ausencia del personaje que en otra ocasión le aseguró a Jaque salir airoso de la votación: Juan Carlos Mazzón. Así las cosas, un margen de suspenso persiste.

Por otro lado, un gobierno que sigue desesperado por recuperar la iniciativa y el control de la agenda intentará convertir en ley en el Senado el millonario (y peligroso para las finanzas) plan de viviendas que ya avaló Diputados. También buscaría Jaque mostrar los logros obtenidos en las primeras semanas de intervención de la empresa Obras Sanitarias Mendoza.

A estos temas se sumaría en breve el intento de reflotar la creación de una empresa provincial de energía. Aunque el proyecto duerme en la Legislatura desde los inicios de 2008, sobre el fin de semana se estuvo trabajando en el Poder Ejecutivo (más concretamente, en la Subsecretaría de Hidrocarburos) para revivir la creación de este organismo.

Quizás, ahora promuevan una empresas sin el fantasma de la composición mixta, propuesta que en su momento provocó especulaciones sobre un probable negocio a favor de los empresarios locales que explotan el petróleo.

Una ingrata coincidencia indica que esos empresarios en buena medida son los mismos que dominan los medios de comunicación locales, con los cuales el Gobierno está virtualmente en guerra por la ley de Radiodifusión.

Sea como sea, Jaque necesita ganar protagonismo y los nervios que vive en la búsqueda de este objetivo, a veces se notan demasiado.

Si no, no se entiende cómo el propio Gobierno estuvo a punto de dejar caer esta semana su deseado proyecto de viviendas en Diputados, para evitar que le robara protagonismo el Partido Demócrata, que había introducido modificaciones a la iniciativa.

Pero el estrés oficial todavía puede ser mucho mayor si los medios le dan definitivamente la espalda al Gobierno.