Notas
La solitaria isla de Jaque, Alejandro Cazabán y Daniel Pereyra
Celso Jaque parece estar decidido a resistir cualquier crisis que sufra su gobierno en una isla casi solitaria. En esa isla no habita el peronismo, ni casi ningún intendente del partido. Apenas dos personas se ocupan de poner a resguardo al gobernador, cuando arrecian los tormentas y el cielo se llena de truenos y relámpagos. De calmarlo también, cuando el silencio y la soledad de esa lugar inhóspito lo llenan de angustias.
Por eso al secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán; y al presidente del Instituto de Juegos y Casinos, Daniel Pereyra; los custodios de Jaque en la isla desierta, se los vio llegar apurados al departamento de la calle Rivadavia, donde vive el mandatario, el viernes en la mañana, cuando parecía que otra vez el mundo se venía abajo.
Acababa de renunciar la secretaria de Deportes, Beatriz Barbera; luego de meses de sufrir una angustia probablemente injusta por el caso Cadillacs. Y los medios habían desnudado en detalle el escándalo del tomate triturado "trucho" que vendía la familia del subsecretario de Salud y cuñado del gobernador, Ricardo Landete.
El peronismo mendocino en pleno sentía por estas horas que se hundía en el infierno, una vez más. Corría la versión de una renuncia masiva de ministros en el Poder Ejecutivo. Pero sorprendentemente, Jaque salió al mediodía a hacer como si nada hubiera ocurrido. Aparentó normalidad ante los periodistas y descartó cambios inminentes en su gabinete.
Las palabras de apoyo de Cazabán y Pereyra en horas de la mañana le alcanzaron al gobernador, tal vez, para recuperarse anímicamente. Y para advertir que va a seguir resistiendo.
¿Contra quién o quiénes? El gobernador y sus colaboradores íntimos creen que el origen de todos sus males es la Ley de Medios. Lo dijo de manera directa el secretario de la Gobernación hace unos días: la prensa mendocina se ha puesto dura con Jaque porque el Gobierno apoya el proyecto de los Kirchner, que perjudica a los multimedios.
Esta lectura de la crisis es casi naif, o perversamente mentirosa. Los medios más tradicionales -no todos- indudablemente han endurecido su línea editorial. Pero eso no equivale a sostener que los problemas del gobierno de Jaque no sean graves o directamente no existan, como sugirió Cazabán.
Jaque perdió las elecciones, el nivel de aceptación social de su gobierno está en el subsuelo, y jamás hizo autocrítica por sus errores. Los cambios post electorales ejecutados han sido escasos e insuficientes; por caso, el director general de Escuelas, Carlos López Puelles, es un contador sin experiencia académica que logró ser ratificado en su puesto por el Senado sólo gracias a las rancias tramoyas de la corporación política. El gobernador no puede activar ninguna política pública, en especial la de vivienda, donde tiene concentrados sus mayores esfuerzos.
El contrato por 315.000 pesos con los Cadillacs, que sigue en la agenda pública, es un ejemplo pequeño, pero clarito, de la corrupción y la discrecionalidad que tolera esta gestión.
Los tomates truchos de Landete, por otro lado, una muestra vergonzosa de que las presiones y condicionamientos familiares son más importantes que la cosa pública en el gobierno de Jaque.
Ninguna tapa de diario positiva (de esas que aparecían cada tanto cuando el Ejecutivo controlaba parte de la prensa, usando la pauta publicitaria y la promesa de negocios) hará desaparecer esta realidad. Y es preocupante ver que Jaque y al menos su guardia de hierro de la isla desierta no se ocupan de ella.
La desorientación peronista y la desesperación de Ciurca. Como Jaque no gobierna con el peronismo a su lado, las últimas horas de la semana mostraron un justicialismo desorientado en extremo. Triste y hasta resignado. Ninguneado otra vez por el gobernador, según dicen sus propios dirigentes.
Mientras los periodistas empezaban a manejar el rumor de cambios profundos en el gabinete y hasta el posible envío de una nueva ley de Ministerios a la Legislatura que habilitara la reestructuración esperada, los legisladores y casi todos los intendentes no estaban enterados de nada.
En las últimas 48 horas, se cruzaron decenas de llamadas para tratar de obtener alguna información. Pero fue inútil: nadie sabía nada. Los azules, por ejemplo, no sabían nada de nada. Jaque se llevó sus secretos a Malargüe y por lo menos hasta la semana próxima no se va a definir nada. “Estamos en bolas”, confesó un influyente legislador del PJ sobre el estado de las cosas.
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Curiosa forma de pagarle a Ciurca el logro de haber conducido la seguridad con algunos logros. El lasherino considera que es hora de que Jaque lo premie por haber encaminado un ministerio que estaba en llamas antes de su asunción y que es el lugar menos deseado de la administración pública. Por eso quiere saltar de ese sillón cuanto antes: teme que un inoportuno delito aberrante tape los logros y sepulte su carrera política para siempre.
Por otro lado cree estar preparado como nadie para manejar el área social del Poder Ejecutivo. Pero está condenado, como todo el PJ, a controlar su ansiedad y soportar los tiempos impredecibles del gobernador. A riesgo incluso de que el pase deseado se cancele por alguna razón.
La amenaza lasherina. Quizás por el origen lasherino de Ciurca, es del departamento de Rubén Miranda donde brota con más fluidez el enojo con el gobernador. Ven en el presente de Ciurca el triste destino de los "cuadros" políticos en la era de Jaque.
Hace una semana, en cambio, el partido se esperanzaba con un relanzamiento de la gestión. Valoraba el cara a cara que tuvo el gobernador con su tropa, donde hubo, dicen, planteos sinceros y directos hacia el mandatario.
Que la semana siguiente haya sido tan mala para el Gobierno, y que Jaque no haya dado ninguna señal de cambio, derribó otra vez todas las esperanzas. Ahora, el comando de Las Heras amenaza con darle la espalda definitivamente al gobernador. “No vamos a volver a la Casa de Gobierno, salvo por cuestiones muy concretas”, advierten desde ese departamento.
Los reclamos del importante bastión justicialista son grandes. “Se tiene que ir medio gabinete”, dicen directamente. Insisten en que la solución es que Jaque se convenza de poner la gestión en manos de los cuadros peronistas. “Estamos hartos de los Barbera, los Landete, los Pereyra, los López Puelles”, sintetizan. Este tipo de dirigentes no siente, según su lectura, ningún amor por el partido, porque sencillamente, están de paso en la política partidaria.
El anuncio de la renuncia de Barbera en el coqueto restaurant Francesco, propiedad de la ex funcionaria, fue una muestra para casi todo el PJ de la falta de compromiso de buena parte del gabinete de Jaque.
El único dato positivo es que uno de los que se salvan de las críticas más ácidas habita en la isla de Jaque: “A Cazabán se le puede decir cualquier cosa, pero no se puede negar su militancia”, dicen hasta los más duros detractores del Gobierno.
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Pero después de los escándalos de esta semana y de haber visto cierta resistencia en el seno del PJ, Miranda volvió al plan inicial de apichonarse en su departamento y pospuso la asunción hasta febrero.
Allí en su despacho, de todos modos vive acosado por sus peores fantasmas: ¿Alcanzará en 2011 la “municipalización” de los intendentes para evitar una derrota electoral en los departamentos estandartes del PJ a manos de la oposición?
Ese que amaga con levantar vuelo. Hablar en profundidad de Cristian Racconto es tratar de encontrar una novedad política en el firmamento “oficialista” de la provincia. Es evitar por un rato concentrarse en Jaque, por ser una opción repetitiva, cansadora e indescifrable. Es la búsqueda de alguien que realmente “levante vuelo”, parafraseando el eslogan preferido de la gestión peronista.
Fuentes cercanas al vicegobernador de la provincia aseguran que Racconto ya comenzó a “aletear” en serio lejos del gobernador, quien lo eligió como sorprendente (por lo desconocido) compañero de fórmula en 2007.
Los tímidos sondeos previos al “lanzamiento” del vicegobernador han incluido apenas algunos acercamientos a sectores de la actividad económica. Pero también un encuentro con una autoridad importante del multimedios Uno, con quien Racconto habría tratado de saber cómo lo tratarán los medios en su “despegue” de Jaque.
Además, Racconto ha tenido ciertos contactos con periodistas para enterarse donde está parado de cara a la opinión pública. La respuesta ha sido dura: “Estás en el subsuelo, no sos nadie”, dicen que le respondieron los comunicadores consultados.
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No sabe cómo ni de qué manera, pero Racconto quiere sacarle el jugo a su puesto institucional (como Julio Cobos a nivel nacional, el gran referente para este caso, Racconto es el segundo en la cadena de mando).
El vuelo en alza de Racconto no parece tener fines concretos: ¿A qué aspirará en 2011, dado que no puede competir para ser gobernador o vice otra vez?
Aprovecha, no obstante, el desbande y la carencia total de liderazgos políticos del PJ mendocino actual, pulverizado por el divorcio entre Jaque y su partido. Una debacle que todo el tiempo perfora fondos y en la cual el oficialismo no para de caer.
Algo que sí sabe Racconto es que está enojado con el gobernador. El viernes, en medio de los rumores de recambio ministerial, el vicegobernador abandonó apurado una actividad en La Paz y volvió a la Capital. Había recibido un llamado que lo alertaba de una reunión importante en la Casa de Gobierno, vinculada a los cambios.
A la tarde, las versiones sobre esta reunión se habían desplomado. El encuentro no se hizo y Racconto maldijo en privado por ello, según testigos privilegiados del ánimo del vicegobernador. Entendió lo ocurrido como otro desplante de Jaque.
Ese “ninguneo” fue tal vez la base de sus recientes poses rebeldes, que arrancaron con declaraciones disonantes respecto de la ley de Medios y terminaron esta semana con una carta abierta a la ciudadanía, plagada de autocrítica por el rumbo de la gestión y donde el gobernador ni siquiera aparece mencionado.
En el medio, Racconto sugirió en una nota periodística que Jaque tiene que expulsar al polémico subsecretario de Planificación del Ministerio de Salud, Ricardo Landete. No dudó en echarle nafta al fuego.
En este tren, el vicegobernador ha prometido en su círculo íntimo que no esquivará nunca más las consultas del periodismo, instrucción expresa que tenía hasta ahora de Jaque. “No me voy a callar nada de aquí en más”, fue la amenaza que Racconto ya empezó a ejecutar. Y que seguramente desesperará al gobernador.
Racconto también habría comenzado a dividir el territorio legislativo entre amigos y enemigos. Sabe que uno de sus peores rivales es el propio presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, a quien culpa por cada “operación” política en su contra.
Se ha cansado, dice el vice, de que sus iniciativas sean trivializadas o tomadas en broma. Atribuye casi todo lo malo a su enemigo en Diputados y a algunos senadores afines.
Por su culpa, piensa el propio vice, hoy se lo considera poco más que un advenedizo en la política, cuyo mayor logro ha sido comandar campañas de entrega de alpargatas en los barrios humildes.
Pero el futuro dirá hasta donde puede llegar y si Racconto es, tal como algunos arriesgan, un “nuevo Cobos”.
Es que sus últimas acciones se contradicen con un gesto que marcha hacia lo opuesto: si uno está muy enojado con alguien, evita, por ejemplo, acudir a su fiesta de cumpleaños. Y Racconto compartió el jueves en la noche el festejo improvisado de los 49 años del gobernador, en una pizzería de la zona de Carrodilla.
Saber si el vicegobernador tiene pensado alejarse realmente de Jaque o si, en cambio, vivió tan solo una rabieta, es un interrogante importante para el futuro del Gobierno.


