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Notas

Los manotazos del Gobierno y el PJ en su hora más dramática

El oficialismo reconoció su estado de crisis. Ahora buscan cambiar, con varias reuniones y una cumbre en Uspallata. El eterno protagonismo de Cazabán, el cambiante ranking de los ministros y la aparición de un PJ "tirapiedras".
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El gobierno de Celso Jaque tocó fondo en las últimas dos semanas y si de algo parece haber tomado conciencia es de que algo tenía que hacer.  Las dos leves señales de cambio surgen de la ronda de contactos iniciada por el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, con intendentes y legisladores del oficialismo; y de la convocatoria a una reunión cumbre en la localidad de Uspallata programada para el 22 de este mes, en los que los peronistas harían su esperada autocrítica post electoral.

Las señales, empero, son todavía demasiado difusas como para generar grandes esperanzas. Ni siquiera en el propio gabinete de Jaque están convencidos de que vayan a rendir sus frutos. Pero es mejor creer en algo, que no creer en nada.

La conducción actual del PJ, sumada a la que está cerca de asumir (el intendente de Las Heras, Rubén Miranda, se convertirá dentro de poco en el nuevo presidente del justicialismo) empujan junto a un par de ministros para que el “retiro” político del 22 se concrete y sea masivo. Dicen que tienen el visto bueno del gobernador Jaque, quien ya habría dicho que va a concurrir.

Sin embargo, nadie demuestra por ahora tener muchas expectativas con el encuentro de Uspallata. Los peronistas más importantes en general permanecen distantes de Jaque, a la defensiva, acuartelados en sus bancas o en sus comunas. Saben que siguen afuera del esquema íntimo de poder construido a lo largo de estos 19 meses de gobierno por Jaque y Cazabán. Los días que vienen revelarán si la reunión conseguirá oxigenar al PJ o al menos dotar de la mística perdida al partido gobernante.

Pero en todo caso, el encuentro en la montaña sólo será un elemento de la incipiente ola de reunificación del oficialismo. Una moda en el PJ, tan instalada como la decisión de blanquear la crisis del Gobierno, que esta semana dio sus peores y más fuertes señales de debilidad.

Cazabán, siempre Cazabán. El supersecretario jaquista abandonó su trono del cuarto piso de la Casa de Gobierno esta semana, en medio de rumores de peleas en el gabinete y en un ambiente de desánimo generalizado en el palacio gubernamental. Fue en busca de los bloques legislativos del PJ. Se abrió a las críticas y las sugerencias de la tropa del Senado y Diputados. “Estamos mal”, reconoció en ese ámbito.

Como el viento Zonda, el arribo al llano de Cazabán no pasó desapercibido para nadie. Sus rondas de diálogo, que continuarán en distintos departamentos, parecieron autorizar a todo el oficialismo para que blanqueara el estado de crisis política.

Para recuperarse de una enfermedad, el primer paso es reconocerla. Ese paso dio el Gobierno en los últimos días, cuando no pudo ocultar más los síntomas.

“El gobernador está cansado, pero firme”, se permitió decir en un programa en vivo de televisión el jefe del bloque de diputados del PJ, Carlos Bianchinelli, después de hablar con Cazabán. Sólo unos días antes se había empezado a especular con la salida anticipada de Jaque del gobierno. Ni más, ni menos.

Cazabán, al parecer, se ocupará de ir recomponiendo los lazos rotos, dirigente por dirigente. Ya arrancó con Adolfo Bermejo, el intendente de Maipú. No se sabe si se animará a pisar otros departamentos peronistas donde sus conductores no lo esperan precisamente con los brazos abiertos, como San Rafael y Guaymallén.

Es paradójica la situación de Cazabán, ya que es el funcionario más resistido por el PJ, pero el que a su vez ahora tiene el rol más importante en la tarea de amigar al peronismo mendocino. Jaque no habla de la crisis, pero con este gesto (enviarlo a dialogar con todos los dirigentes importantes del PJ) ha dejado en claro que no va a soltarle la mano, ni mucho menos, a su aliado preferido. Más bien, a contramano del sentimiento instalado en el PJ, confía en su muñeca para solucionar los problemas del oficialismo.

¿Qué cambio puede promover y garantizar el principal responsable del pozo en el que ha caído el Gobierno?

El ranking del Poder Ejecutivo. Precisamente por boca de Cazabán, los legisladores del PJ vislumbraron cuál es la valoración que hoy hace el gobernador de sus ministros y secretarios en el erosionado Poder Ejecutivo provincial. Cazabán habría indicado en las ruedas de diálogo que, por estas horas, uno de los ministros más apreciados por Jaque es el de Salud, Sergio Saracco.

El funcionario de la cartera sanitaria parece haber dado vuelta un partido en el que perdía por goleada: hasta aquí, había aparecido en todas las listas de ministros “renunciables”, pero la forma en que se puso al frente de la batalla contra la gripe A, lo devolvió al círculo de confianza del jaquismo. El gobernador volvió a valorarlo y borró las internas en su ministerio y los problemas que Saracco se encargó de generar en el sistema sanitario mendocino, sintetizados en el foco de rebelión que explotó cuando echó a los directores del Hospital Lencinas y uno de ellos murió de un infarto.

El otro que sigue firme en su puesto, y para nada sometido a los vaivenes de una realidad brava, es el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca. Y esa estabilidad se la debe también a razones en un punto similares a las de Saracco: Ciurca ha hecho del sacrificio y el “poner la cara” su mayor virtud, independientemente de los resultados logrados en su área.

Otros funcionarios, en cambio, no gozan de tanta estima en estos días difíciles para el Gobierno. Circula la versión de un distanciamiento fuerte del gobernador Jaque con el ministro de Gobierno, Mario Adaro. El ministro político fue uno de los protagonistas de una reunión con colegas  en la Casa de Gobierno en la que se hicieron duros planteos hacia adentro del Ejecutivo. Franciso Pérez, ministro de Planificación, estuvo en ese encuentro. Raúl Mercau, el de Producción, también es mencionado como miembro de ese grupo, a quienes el presidente de la Corte, Jorge Nanclares, bautizó como las "palomas" del jaquismo.

El encuentro, en algunos ámbitos entendido como un claro desafío hacia la concentración de poder del trío Jaque-Cazabán-Raúl Leiva (jefe de asesores del Ejecutivo), fue encarado por funcionarios con un perfil muy diferente a los antes mencionados. Se trata de ministros que buscan concentrarse en la gestión, que intentan apostar al diálogo, que son abiertos con la prensa y que en definitiva tienen una imagen bastante más positiva que las de Leiva y Cazabán. Estos últimos, los "halcones" del Gobierno, según la clasificación de Nanclares.

Nadie ha aclarado si hacia alguna de las "palomas" estuvo dirigido el reto del gobernador, quien mandó a “no hablar pelotudeces” a los funcionarios que no ocultan ante los periodistas la crisis interna. Pero no sería alocado pensar que hablaba de ellos.

De todos modos, y quizás por supervivencia política, Adaro y los suyos hoy prefieren ubicarse en un sector distinto -hasta "complementario", aseguran- de Cazabán y el resto de los halcones, pero dicen que no están enfrentados con su tarea, ni cuestionan su rol.

El ministro político sostiene por estos días que lo suyo es revivir las relaciones cortadas entre el Gobierno y los sectores sociales y empresariales, así como el resto de las instituciones. Está "encargado" de abrir el Gobierno hacia el arco de la sociedad; mientras que el secretario de la Gobernación tiene el trabajo estrictamente político, los vínculos con el partido, la tarea de curar las profundas heridas que dejó la derrota electoral en las distintas líneas del peronismo mendocino.

La prueba a favor de Adaro es la reunión con amplios sectores de la sociedad y la política mendocinas que logró armar a principios de esta semana, para hablar del problema de la pobreza, en ocasión de la visita a la provincia del obispo Jorge Casaretto. "Hasta MDZ estuvo en es encuentro", dice el funcionario, para demostrar su apuesta al diálogo. Nuestro diario es un eterno marginado de los anuncios de las políticas oficiales. Al punto que Adaro ha tenido en otras oportunidades la orden expresa de Jaque de ignorar a MDZ en el momento de comunicar las noticias más importantes a los medios mendocinos.

Adaro, la paloma que planea en medio del fuego de la interna, irá la semana próxima a la Corte para tratar de profundizar el rearmado institucional, aportando así su granito a la "gobernabilidad" que quiere mantener el Ejecutivo. ¿Hablará del caso Cadillacs, que está en la Justicia y que acosa al Gobierno, en este encuentro?

El resto de la lista. El ranking de amores y odios ministeriales también ubica hoy muy lejos del afecto del gobernador al secretario de Turismo, Luis Böhm, uno de los funcionarios más manchados por el escándalo de los Cadillacs. Böhm está imputado por la Justicia por haber firmado el contrato de 315.000 pesos y todos dicen que su renuncia es cuestión de tiempo. Una situación judicial que comparte con el jefe de asesores Leiva, a quien, en cambio, nadie le mueve el sillón. Sin embargo, la supervivencia tanto de Leiva como Böhm (que no es ni halcón, ni paloma) estaría sujeta al progreso de la causa judicial, que sigue en manos del fiscal Eduardo Martearena, a pesar de los intentos de cambiarla de manos para suavizar el tratamiento judicial hacia el Poder Ejecutivo.

Tampoco vive días tranquilos el secretario de Cultura de la provincia, Ricardo Scollo, que en el tiempo de gestión ha logrado un record de recambios de directores y de polémicas diversas (incluido el caso Cadillacs). Sin embargo, Scollo no aparece entre los que podrían irse de la gestión, quizás sólo por el poco interés que demuestran los políticos de todos los colores por el manejo del área cultural.

En tanto, Guillermo Carmona, secretario de Ambiente y nexo del Gobierno con una parte del sindicalismo local, parece hacer elegido el camino de la sumisión al cuarto piso y por ello, sin aparecer para bien ni para mal en los títulos de los diarios, en silencio total, conserva su crédito y su cargo.

Y queda para el final Carlos López Puelles, el virtual director general de Escuelas, a quien no se puede calificar aún por su corto y fantasmagórico periodo de gestión.

Y también porque no lo ha ratificado la Legislatura, que recién esta semana recibió su pliego y ya empieza a enterarse de antecentes que sólo han servido para empañar su futuro: manejos irregulares como empresario acaudalado y escasos dotes como profesional de la educación siguen poniendo puntos suspensivos en las chances de ser ratificado que tiene el joven contador.

Anhelo de un futuro mejor. Aunque el panorama sea gris, el futuro, para algunos hombres cercanos a Jaque, dejó de ser tan negro a partir del reconocimiento de la crisis política del Poder Ejecutivo que hubo en los últimos días. Sin saber muy bien todavía hacia donde caminan, en el gabinete hay quienes intuyen que podrían estar en la senda correcta.

Pero sobran razones para preocuparse y ante todas ellas el Gobierno da señales de fragilidad. Un grupo de dirigentes decididamente enfrentados con Jaque, que tiene al sindicalista Roberto Picco y al el ex intendente lujanino Luis Carral entre sus filas, ha comenzado a reunirse en el emblemático quincho Panella de Godoy Cruz para tramar el derrocamiento del jaquismo. Cascotean el rancho sin clemencia. Dicen que este gobierno "no es peronista". Califican a Cazabán y al resto de los ministros como "gerentes" de determinados intereses empresarios.

El “peronismo disidente” local amaga con tener un plan y está buscando horadar estructuras del “justicialismo oficial” (ya hubo contactos al menos con un dirigente cercano al intendente Félix, de San Rafael: Armando Dauverné). Y aunque la movida es por ahora marginal, de alguna manera preocupa: sólo basta que los "tirapiedras", algunos de ellos dirigentes muy viejos del peronismo, tengan cabida plena en los medios masivos, para que se conviertan en otro factor de la crisis para el oficialismo.

La estrategia de algunos funcionarios es evitar la demonización de esta vertiente. Dicen que aspiran a que este grupo también forme parte del retiro político del justicialismo en Uspallata, para que el faltan pocos días. Se esperanzan que ese día termine con un peronismo nuevamente unido en toda su amplitud, detrás de la figura de Jaque.

Sobreviven esos funcionarios con estas lucesitas leves de fe, en las peores horas del PJ y del Gobierno provincial. Como se sinceró un ministro con MDZ: “Si me preguntabas cómo estábamos la semana pasada, te decía que íbamos derecho a una debacle. Pero todos han tenido una reacción, hasta el gobernador y el Chiqui  han cambiado. No te puedo decir cómo terminará esto, pero por los menos ahora tenemos esperanzas”.