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Notas

El 29, todos podrán decir que ganaron

Debe producirse un triunfo lo suficientemente contundente como para que se marquen los nuevos liderazgos políticos del país o bien se ratifique el actual. Caso contrario, todos dirán que ganaron, de una u otra manera.
Foto: MDZ
Foto: MDZ
Si los resultados electorales del próximo 28 de junio no son contundentes, los principales referentes políticos en juego dirán que ganaron.

Si esto ocurre así, indudablemente que el “ganador moral” será el oficialismo kirchnerista que, aunque pase a tener minoría parlamentaria, sabrá exhibir su floja performance como un éxito en los números.

De acuerdo con la configuración electoral del país, la provincia de Buenos Aires concentra al 40 por ciento de los votantes de todo el territorio. Lo que allí ocurra, es lo que realmente importará. A ello solamente hay que sumarle lo que pase en Mendoza, en donde Julio Cobos juega su liderazgo opositor nacional. Y poco más en el resto del país.

Ya se sabe, por ejemplo, que el kirchnerismo arrancó cuarto o quinto en las encuestas de la ciudad de Buenos Aires. Si mejora, será leído como un triunfo.

 Por otro lado, el empate técnico bonaerense entre Kirchner – Scioli frente a De Narváez – Solá, le restará escaños en el Congreso al oficialismo. Pero solo podrá “venderse” como triunfo opositor si, en los números reales, el peronismo disidente de Unión PRO logra pasarle por arriba al Frente Justicialista para la Victoria, cosa que no muestran los sondeos con claridad y que aparece como difícil de lograr.

Los casos de Córdoba y Santa Fe son importantes, pero tan solo para el análisis político más fino y delicado: el gran público verá que un peronista le ganó a otro en la provincia mediterránea, mientras que la batalla santafecina puede dejar mal parado a otro referente opositor como Hermes Binner, socialista, en caso de que se consolide lo que ya se anticipa como un triunfo de Carlos Reutemann.

En todos los casos, lo que importa es un triunfo contundente, aleccionador. Cualquiera que fuere.

Ya que, si todo sale como lo marcan las encuestas hoy, no nacerán nuevos liderazgos y la confusión puede volver a reinar en la política argentina.