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Notas

La oposición nacional, cortada verde

No cuaja la idea de un "modelo" diferente al que se proclama desde el oficialismo. La oposición, como tal, no ha madurado y las alianzas solo han dado como fruto un grupo de opositores que también se oponen entre ellos.
Los partidos y candidatos opositores al gobierno nacional no han logrado articularse como un espacio con suficiente fuerza como para plantarse ante el electorado como una real alternativa.

Revisando experiencias anteriores, podemos decir que poco tienen que ver las construcciones políticas del peronismo disidente o del reunificado radicalismo con la experiencia de la Alianza.

Es cierto que la inercia indica que hay que criticar a la Alianza. Sin embargo, debe señalarse, a la vez, que el proceso de constitución fue considerablemente más sólido que el gobierno que la terminó por desarticular.

Hoy no pasa nada similar.

Ambos frentes opositores fueron gravemente heridos por la alteración de la fecha de las elecciones. Mientras sus albañiles esperaban contar más tiempo para tender los puentes entre sectores que, como nadie desconoce, estaban las relaciones rotas -y en algunos casos, hasta enfrentadas- el gobierno nacional adhirió a la idea de Mauricio Macri de anticipar los comicios a junio.

Esta puede ser la excusa con la que tanto los peronistas disidentes como los panradicales expliquen sus constantes diferencias y las turbulencias con las que llevan adelante la campaña.

Sin embargo otra posibilidad es que hayan invertido mucho tiempo en criticar o ningunear el “modelo” del que tanto les gusta hablar a los Kirchner, sin haber intentado mostrar otro.

En este contexto, es el matrimonio Kirchner el que, por boca de Néstor, lleva la voz cantante en esta campaña. Si crecen o, al menos se mantienen en su caudal electoral en un país en donde mucho se los critica y reclama, es más por demérito de los opositores que no han levantado una real oposición que por sus propios méritos.

Sólo –herido tal vez por su marginación- Rodolfo Terragno se atreve a discutir qué es un “modelo de país” y qué no. Pero su opinión no suma ni resta.

Aprovechando la presentación de su nuevo libro sobre San Martín, el intelectual radical repite a quien quiera oírlo que “modelo – modelo” fue el de Alfonsín: “Quiso diferenciar la capital política y administrativa de la económica; decidió terminar con los conflictos que el país tenía con Chile e Inglaterra; avanzó en la unión con los países del Cono Sur; juzgó a las Juntas Militares…”, enumera, como recitando el manual de país que quisiera y que, a su criterio, no hay.

Así las cosas, no debe sorprender la persistencia K.

Ya sea por culpas propias o bien, por las que se le achaca a quienes cambian sin avisar las reglas de juego de la democracia, nació un grupo de opositores, pero no alcanzó a madurar, aun, como oposición.