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PJ: El infierno grande del tercer distrito

El tironeo por las candidaturas de legisladores provinciales del Valle de Uco, Godoy Cruz y Luján volvió a demostrar que el esquema de poder en el justicialismo mendocino podría estar cambiando. Los esfuerzos de Mazzón, los riesgos electorales y los ejes de un conflicto que parece abrirle la puerta a otro jugador de peso en el peronismo local.
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La guerra justicialista por las candidaturas del tercer distrito electoral de la provincia ha dejado al borde de la superficie los tironeos de poder en el partido que hoy controla Mendoza. Movimientos que, entre otros datos, ubican una vez más al gobernador Celso Jaque lejos del ejercicio de liderazgo y en un sitio periférico.

Una discusión política menor, que casi no debería haber convocado el interés de los medios, ocupó el centro de la escena por varias horas esta semana. Ocurrió porque Omar Félix, intendente de San Rafael, y una de las dos figuras peronistas para las próximas elecciones, tuvo en vilo a buena parte de la clase política con la posibilidad de renunciar a su candidatura.

¿La razón? El jefe comunal reaccionó al ver que los candidatos a legisladores provinciales de su sector en Valle de Uco, Godoy Cruz y Luján eran desechados  por la Junta Electoral, así como el resto de los competidores de la “lista oficial”: la diseñada por el sector azul del justicialismo mendocino.

El casi escándalo forzó una cumbre peronista de la que participaron Félix, Jaque, el intendente aliado del de San Rafael, Alejandro Abraham (Guaymallén) y el jefe de los azules, Juan Carlos Chueco Mazzón.

Del encuentro surgió un acuerdo que consiste en integrar las listas intercalando los candidatos del sector azul y del “Eje peronista”, de Félix y Abraham. A cambio, el hombre fuerte del sur salió a confirmar su postulación a diputado nacional.

¿Asunto arreglado? Está por verse. El arreglo Mazzón-Félix no contempló a las otras listas que querían competir con los azules en la cercana interna peronista. Uno de los que quedó afuera del acuerdo fue Daniel Cassia, cada vez más marginado en el PJ, quien retiró sus candidatos y sostiene que esta situación mengua las chances electorales del peronismo en el tercer distrito.

“Aquí han dejado unos mil compañeros fuera del sistema, a través de una proscripción. Hay una legisladora que quiere competir sola y piensa que tiene la vaca atada, pero no tiene nada”, disparó Cassia ante la consulta de MDZ.

La legisladora señalada es la diputada nacional Patricia Fadel, espada mayor de los azules en el Valle de Uco.

La pelea sigue. El espasmo de Félix (para algunos, una puesta en escena, más que un enojo concreto) demuestra que los coletazos de la pelea por el control del peronismo siguen, mucho después del anuncio de una “lista de unidad” para legisladores nacionales.

Félix y Abraham sacudieron el escenario político al forzar a los azules para que les dieran lugares de preferencia en las listas de candidatos. En el camino, captaron al ubicuo intendente de Las Heras, Rubén Miranda. Mazzón, ante el cisma evidente, decidió negociar y así abrió las puertas a lo que puede ser un nuevo orden en el justicialismo.

Pero el incendio del tercer distrito revivió los resquemores. En el cuartel del peronismo en Guaymallén, las protestas fueron tan fuertes que algunos llegaron a amenazar al propio intendente de Maipú, Adolfo Bermejo (abanderado de los azules) con impedir que haga campaña en el departamento más grande de la provincia para promover su candidatura a senador nacional.

El problema provocó otra intervención directa del legendario Chueco, quien bajó a la provincia en estos días (afirman que lo hizo más de una vez) para tratar de calmar los ánimos. “Vino a Mendoza a solucionar el kilombo que armó la Turca”, expresan en off the record fuentes del PJ. Estos infidentes mencionan así, otra vez, a la diputada Fadel, y centran el incidente en Tunuyán, departamento que, al margen de los conflictos internos del PJ y los focos de resistencia al poder azul, es controlado por el intendente radical-cobista Eduardo Giner.

Algunas versiones dicen que Mazzón, incomodado en el descanso de los feriados, ha seguido trabajando en Mendoza después de la cumbre para tratar de ordenar definitivamente la interna. En este caso, desde el punto de vista legal, para que la Justicia Electoral (corporizada por el juez federal Walter Bento) extienda los tiempos de presentación definitiva de las listas, ya que todos los plazos se extinguen en medio de los feriados de Semana Santa y la interna del 19 de abril está cada vez más cerca.

A esta altura, bien cabe preguntarse quién es el generador de tanto esfuerzo para un hombre que hoy está sentado en la cúpula del kirchnerismo nacional.

¿Manzano de nuevo en política? Los indicios y señales de la interna peronista presagian, para algunos, la reaparición después de muchos años de un jugador de peso en el diseño de poder del justicialismo: el ex ministro menemista y desde hace años socio del empresario Daniel Vila, José Luis Manzano.

En el seno del partido, Manzano es considerado el principal referente del sureño Félix. Una versión dice, en este sentido, que Manzano fue quien se encargó de convencer al intendente de San Rafael de que no se bajara de su candidatura a diputado nacional en medio de la puja por los candidatos del tercer distrito.

Las señales públicas de cercanía entre Félix y Manzano se venían viendo, según las fuentes consultadas, desde la veraniega noche de la Fiesta de la Vendimia departamental, cuando el empresario llegó al anfiteatro sureño en el mismo transporte en el que arribaban el intendente y sus funcionarios. 

Pero hay quienes van mucho más allá: afirman que, entusiasmado con los logros del “Eje peronista” en la interna, el ex funcionario habría decidido acompañar desde las sombras (casi como Mazzón, quien, a diferencia de Manzano, conserva un puesto público en la Casa Rosada) a los justicialistas que amenazan el poder azul.

Realidad, ficción o mero juego de apariencias, los hechos recientes revelan que la dinámica en el partido que gobierna Mendoza no se detiene y está sujeta a todo tipo de coletazos.

Aunque algo se mantiene invariable: la actitud distante del gobernador Jaque en la resolución de los problemas de su partido, quien desde el diseño de la lista de candidatos aparece casi al margen del estrecho círculo que toma las decisiones más importantes.