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Notas

Insólito: FOEVA olvidó discutir el precio del tacho de uva

Los representantes de los trabajadores de viñas y bodegas no han manifestado frente a establecimientos vitivinícolas, como lo hicieron el año pasado, para solicitar la recomposición de haberes y fijar con los sectores empresarios el precio del tacho de uva que se debería estar pagando en la presente vendimia.
Anualmente es normal que se discuta el precio del tacho de uva. Foto: mdz
Anualmente es normal que se discuta el precio del tacho de uva. Foto: mdz
“A los dirigentes sindicales parece que les está yendo bien, porque no necesitan aumento, dijo a MDZ Gran Este, Pablo Ruiz, trabajador de una bodega mediana de la región, que se manifestaba “indignado” por la falta de acción de los gremialistas, ante “el aumento que han tenido los productos de primera necesidad”.

 
En marzo, pero del año pasado, los dirigentes de la Federación que nuclea a los trabajadores de viñas y bodegas hacían manifestaciones y defendían a través de “escraches” frente a las bodegas más representativas de las regiones vitivinícolas el mentado precio del tacho de uva.


Se recuerda el incidente que se produjo frente a la bodega Palau, ubicada en la ruta provincial 50 de San Martín. En esa oportunidad, uno de los propietarios del establecimiento quiso ingresar en su camioneta, pero fue interceptado por los manifestantes. El arranque intempestivo del rodado le causó heridas leves a uno de los afiliados del sindicato.

 
El hecho fue considerado por el dirigente Miguel Montaña como un ataque a la libertad de expresión y dijo que iba a radicar la denuncia en la Justicia local. Con el paso del tiempo, no se conoció el desarrollo del trámite judicial, ni se le escuchó a Montaña mencionar el tema.


Lo cierto es que en la actualidad, el precio del tacho de uva se paga –en promedio- a 1 peso en las variedades rosadas o criollas, asciende a 1,20 para  las blancas y 1,50 en el caso de las tintas. Estos precios varían en las negociaciones que establecen los trabajadores con el propietario del viñedo. Si la uva es de calidad y no ha sido afectada por accidentes climáticos, el precio aumenta y, por el contrario, si la calidad o cantidad es menor, el precio sube.


Como no hay negociaciones entre los dirigentes gremiales de los  trabajadores y los empresarios, como ha ocurrido otros años, y tampoco el gremio ha organizado manifestaciones públicas –no se sabe porqué causa-, el gobierno no puede efectuar proyecciones sobre los impuestos a cobrar, los empresarios no prevén con exactitud sus costos, y los trabajadores ambulan en la incertidumbre.