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Notas

Intervienen bodega del Este para analizar muestras de una pileta de fermentación

Ayer el titular del INV, Guillermo García, anduvo por la zona Este tratando de comprobar si un establecimiento vinícola está armando un producto para estirar vinos.  La técnica sería sencilla y común de otros tiempos negros de la vitivinicultura: agregarle agua a los caldos con el fin de estirar vinos.
García, ni bien arribó de París viajó hasta la zona este para comprobar posibles irregularidades. Foto: Gerardo Gómez /MDZ
García, ni bien arribó de París viajó hasta la zona este para comprobar posibles irregularidades. Foto: Gerardo Gómez /MDZ
El titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Guillermo García, ayer estuvo recorriendo distintos establecimientos vinícolas con el fin de comprobar si alguno estaba aplicando viejas prácticas que al país vinario hace tiempo lo dejaron muy mal parado frente al resto del mundo vinario.

Se trata del mal recuerdo que la vitivinicultura posee en su historia negra y que narra la nefasta práctica de agregarle agua a caldos de bajo grado con el fin de fabricar un producto que sirva para estirar vinos con mucho grado.

Por eso es que una bodega del este, con capacidad de elaboración para ocho millones de vino, ha sido intervenida y de una pileta han sido obtenidas unas 70 muestras que en estos momentos están siendo analizadas en los laboratorios del INV con lo que se conoce técnicamente como el espectrómetro de masas. Una moderna tecnología que puede determinar si en verdad ha sido agregada agua a esa pileta de fermentación con la intención de incurrir en un delito que podría manchar nuevamente la identidad de los vinos argentinos.

Según el mismo García, “en la bodega en cuestión dijeron que estaban realizando unos trabajos y que por error habría caído un poco de agua en las piletas”. Y agregó: “De todos modos no podemos hablar que donde habría caído el agua es vino, ya que los caldos que allí están depositados no tienen más de cinco grados de alcohol con lo cual ni siquiera podemos hablar que es vino”, aclaró.

El asunto es que la sospecha está fundada en el hecho de que la presente cosecha ha sido más escasa que lo habitual en cantidad de uva y los vinos del año -se ha comprobado- tendrán mucho grado, lo cual hace suponer que las condiciones estarían dadas para que algún oportunista pueda tratar de aprovecharse para ofrecer un producto con el cual estirar vinos.

“Fuimos a una bodega importante del este para hacer un procedimiento porque dentro del control rutinario que hacemos encontramos que el grado alcohólico de una materia prima ingresada a una pileta tiene un grado más bajo. Es una bodega que está cerca de los ocho millones de litros. En esa pileta lo que había no era vino. Estaba por debajo de los cinco grados. Según la bodega estaban haciendo unos trabajos y a la pileta le cayó agua. A raíz de eso es lo que estamos revisando las muestras en el espectrómetro de masas”, detalló.

En ese sentido, el titular del INV, quien en estos momentos se encuentra en Buenos Aires, enfatizó el trabajo que los laboratorios móviles del INV está realizando “atentos a un año donde se deben reforzar los controles porque hay menos uva y hay mucho grado alcohólico y consecuentemente tiene que haber menos vino”, completó.