Notas
La noche que Divididos arrasó San Martín
Crua Chan fue el primer tema de los Divididos que hizo vibrar el Anfiteatro del Parque Agnesi de San Martín.
A las 22.24 en punto se produjo el primer movimiento telúrico en la fantástica noche de domingo que recibió tanto a la afición roquera como a la banda liderada por Ricardo Mollo.
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Mollo y Arnedo, durante la tarde del domingo visitaron una fábrica de aceite de oliva local.
Según los organizadores en el Anfiteatro municipal donde en la noche del sábado se coronó a Candela Valentina Carrasco como la nueva reina de la Vendimia 2009 de San Martín, al inicio del espectáculo se habían congregado unas 20 mil personas. Antes de las 22.37, la cifra ya había ascendido a las 30 mil almas. Cifra que al final del recital fue superada debido a que la gente a esa hora seguía ingresando público al predio verde del Este.
Tras Casi Estatua, el show prosiguió con la impresionante versión de Salir a Asustar.
El listado completo de las canciones que noche cantó Divididos avanzó con Hombre U, Ay Que Dios Boludo, Tomando Mate y Tanto Anteojo. Este último tema arrancó a las 22.45.
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Mollo agradeció al público el aporte de los alimentos no perecederos y al final del show hizo arder la afición. Abandonó el escenario, llegó hasta la primera valla de contención y se fundió entre sus fans por algunos minutos.
Además el listado de temas se completó con Brillo Triste, que fue bellamente ejecutado desde las 22.54.
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Mollo se lució con la interpretación de Brillo Triste.
Luego siguió Como Cuento y a las 23.03 arrancó Spaghetti del Rock, uno de los temas que más agradeció el público. Después fue el turno de Par Mil.
El tema número 12 fue El Arriero, y a las 23.20, la máquinaria infernal de sonidos graves y guitarras desgarradoras interpretó Voodoo Chile.
Si en verdad Divididos se lució con todos los temas roqueros que interpretó hasta antes de las 23.22, fue con Voodoo Chile que la banda hizo verdaderamente vibrar el entendimiento de los presentes.
El bajo, cual aplanadora y la guitarra de Mollo, produjeron un verdadero sismo en San Martín y todo a esa hora todo fue euforia. Ricardo no dejó de arquear su cuello hacia el cielo limpio que antes Arnedo había agradecido en forma efusiva: “Ahora no hay lluvia ni granizo”, dijo y el Anfiteatro del Parque Agnesi rompió en una ovación.
Fue la versión interpretada de Voodoo Chile la que acompasó la bella noche que le tocó a quienes asistieron al predio. Entre la última valla y a centímetros de los músicos, el intendente, Omar Giménez, siguió todos los detalles de la banda a la que hasta la hora del inicio del show no dejó de ponderar. Apoyado en una estructura metálica en el costado Norte del escenario, Gimenez siguió con sus movimientos de pie derecho el compás de Voodoo, una versión tan fina como aplastante, que no paró de emocionar a la gente.
Las bellas chicas dentro del sitio para invitados especiales se contonearon con Nene de Antes. Era cuando el reloj marcaba las 23.35.
Siguió luego Buscando un Angel/Sábado. “Besame, besame, besame, besame y da la vuelta”, fue uno de los coros que más entusiasmó a la presencia roquera a las 23.45.
En ese momento, las distorsiones de Paisano parecieron rasgar el piso del escenario y en todas partes la gente saltó y gritó y muchos trataron de traspasar las vallas. Allí los esperaban los guardias de seguridad que llegaron a sumar unos 50 efectivos frente al escenario.
Rasputín cayó sobre San Martín a las 23.52 como un rayo y Mollo llegó a su punto de casi quebrar el traste de su guitarra. La batería lo acompañó en un solo, casi simulando un bombardeo. El ritual sonoro en ese momento alcanzó otro de sus momentos más calientes de la noche del Agnesi. “Tenemos las bolas bien llenas las nuestras”, fue el grito de un Mollo que ya cantaba como una catarata imparable.
Paraguay siguió junto a la sonrisa de Mollo, horadando el escenario y los oídos de las almas presentes y con su final la gente ya no sentía las palmas, de tanto batirlas.
Antes de que iniciara Cielito Lindo, agradeció a San Pedro y "a ustedes loco, gracias por ayudar", dijo en clara alusión al alimento no perecedero que cada una de las 30 mil personas entregó en la entrada.
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Un poco de tranquilidad llegó junto a Cielito Lindo, aunque en algunos de sus pasajes el cantante de Divididos no pudo evitar exigir su garganta. Y luego se armó el pogo junto al “canta y no llores, porque cantando se alegran los corazones”. Y la gente flotó a unos
A las 0,02 arrancó el incomparable Ala Delta, con un contundente, sucio y áspero bajo. Introducción que el público acompañó con palmas. En ese instante, a las 00.06, el show se había transformado en un verdadero “océano salvaje”. Verdaderamente “todo estaba muy rápido acá”. Giménez, el intendente, sin perderse detalle ya a esa altura de la noche controlaba lo que sería la salida de los músicos. Para ello, le hablaba a uno de sus encargados municipales de seguridad al oìdo mientras miraba hacia las luces.
Sucio y desprolijo inició sus primeros acordes pasadas las 00.10. Aún resonaba en los oídos de la gente la última estocada de la batería. Sucio y desprolijo fue dedicado a Papo Napolitano.
Y el homenaje a Papo quebró literalmente a la noche. Los solos de Mollo no cesaron y fue muy difícil lograr escapar al ritual de los sonidos ensordecedores. No hubo lugar alguno donde poder guarecerse de las distorsiones agudas y rítmicas que sólo Divididos logró -la noche del domingo- arrasar con todo en San Martín.
A las 00.15, casi en forma asesina, la agrupación porteña disparó El “
“Recordando a un muchacho pelado, italiano”. Obviamente se refirió a Luca Prodan, a quien le rindieron un sentido homenaje con un aplastante Sumazo.
Las luces calientes entonces atravesaron el ambiente. Y llegó el fin, al menos por un rato.



