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Notas

La cosecha provincial de uvas posterga sus decisiones

Todo indica que el mercado de uvas a granel observará una merma importante en su comercialización. La incertidumbre imperante, sin números oficiales claros y sin medidas de parte del Estado que espera por esos números, han producido que muchos elaboren vino antes que vender la uva a un precio que no existe.
Se anuncia un mercado de uvas casi nulo esta cosecha. Foto: efe
Se anuncia un mercado de uvas casi nulo esta cosecha. Foto: efe
Comenzó la cosecha de los primeros quintales de uva criolla en Mendoza y el escenario aún no se ha aclarado para que los empresarios bodegueros puedan tener frente a sí un panorama sobre el cual logren realizar proyecciones sensatas.

Según estiman los grandes operadores, crisis de por medio, la situación está tan confusa como lo ha potenciado desde su lugar el INV que aún sigue demorando el segundo pronóstico de cosecha que, a lo sumo, deberá estar listo para el martes próximo, un tanto atrasado, ya que la cosecha de distintas variedades blancas se debe realizar en su tiempo justo, no cuando estén los indicadores que favorezcan la toma de decisiones.

Por este motivo es que todo indica que el verdadero juego del negocio vitivinícola este año pasaría para el segundo semestre, considerando que muchos no participarán del mercado de uvas y se jugarán una ficha por la elaboración, con el fin de ver qué sucede. Más aún, cuando el río suena, por ejemplo en Chile, desde donde han anunciado que reducirán en un 30% la comercialización de frutos.

Dicho esto y siempre pensando en la falta de los números que sigue demorando el INV, la industria aún no sabe cuáles serán las medidas ciertas que el gobierno provincial tomará una vez que se conozca el segundo pronóstico de cosecha.

Corolario, se teme en gran medida que este año prácticamente decaiga fuertemente el mercado de uvas a granel, con el consecuente temor de que lo que no se derive a mosto se lleve hasta la elaboración de vinos para el mercado interno. Algo que podría hacer temblar los números macro, que son los que siguen con atención los principales actores de la industria. Un tema preocupante por demás, porque de registrarse serios desequilibrios en los números finales de los stocks, la situación sería verdaderamente preocupante para el grueso de la industria.

Frente a este nuevo paradigma que enfrenta la vitivinicultura es como si la misma cosecha postergara sus decisiones, como si nadie se quisiera jugar a nada. Justo en un año con un alto porcentaje de elaboración y con bastante incertidumbre porque cuando elabore lo hará aunque no sabiendo cuál será el precio.

En ese marco es donde el Gobierno deberá jugar con sus medidas financieras y económicas. Aunque se vislumbra que el gran peligro será además que se cumpla el viejo adagio de que las crisis no duran sólo un año, duran por lo general un poco más y en el caso del vino, quitarse después de encima stocks será complicado.

Hasta ahora la vitivinicultura argentina había venido jugando su partido en forma equilibrada, con distintos usos de sus productos: uva en fresco, mosto, vino a granel o fraccionado, entre otros, pero el presente ahora muestra otra cara de la vitivinicultura, esa misma que se venía mostrando desde 2008, cuando comenzaron los problemas de financiamiento, escaso y caro, que aún no ha sido solucionado.