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Notas

La "billetera J" reparte premios y castigos

El gobernador Celso Jaque parece distribuir la plata del Estado según la cara del intendente que lo recibe. Por eso Alvear obtuvo poco dinero por la granizada y Guaymallén una cifra bastante superior para encarar un misterioso proyecto. El "shopping cultural" y la irrazonable disputa entre Abraham y Fayad, ahora por los teatros.
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La semana deja entre otras cosas indicios de discrecionalidad política en el uso de los recursos del Estado provincial, una conducta que el gobernador Celso Jaque parece haber heredado del matrimonio Kirchner.

El Boletín Oficial develó en los últimos días dos novedades en este sentido. Por un lado, se conoció que la Provincia destinará a General Alvear 130.000 pesos para asistir a productores y hombres de campo por la fatal granizada que sufrió el departamento a fin de año. La suma es muy inferior a lo que los productores y el propio intendente Juan Carlos De Paolo, un justicialista que no tiene buena relación con Jaque,  pidieron en primera instancia. Y lo peor es que pareciera que los fondos son equivalentes a la mala relación política del intendente con el gobernador.

En contraste, el jefe del Poder Ejecutivo entregó a Guaymallén por la misma vía (el subsidio directo) 300.000 pesos para la construcción del “Palacio de la Cultura”, un tan ambicioso como misterioso proyecto que transformaría la zona del ferrocarril Belgrano, que tiene galpones y un predio en desuso, en un “shopping de la cultura”, según la calificó el intendente justicialista Alejandro Abraham en una nota del Diario Uno. El hecho es que Abraham sí aparece en la lista de amigos de Jaque.

¿Este disímil reparto de dinero es justo? ¿Existen, como parece, motivaciones ajenas al correcto y equilibrado reparto de fondos en las decisiones del jefe de Estado?

Veamos. Por un lado está Alvear, un departamento con poco peso electoral y que encima es un pueblo en el que el jaquismo insiste en ver una dirigencia “politizada” contra el Gobierno, donde fluyen sin cesar fuertes protestas, como es el caso del rechazo a la minería. Su conductor político es para el Gobierno un intendente débil para contener las movilizaciones y "defender la gestión": prueba de ello es que el gobernador lo atendió sólo cinco minutos en la Casa de Gobierno, pocos días después de que la tormenta arrasara Bowen y otros lugares de la zona.

De Paolo, rendido al poder de la “billetera J”, viene desde entonces buscando la forma de congraciarse con Jaque y de lograr que el gobernador le tenga al menos un poco de la consideración que visiblemente le tiene a otros caciques peronistas.

Lo suyo es remar. Por eso estuvo en el acto en la residencia presidencial de Olivos del miércoles, en el cual Jaque ofició de vocero del Plan Nacional de Viviendas, a pesar de que dicen que el gobernador no estaba muy interesado en su presencia.

Este es el panorama político en el departamento al que el Gobierno provincial le entregó 130.000 pesos por la granizada, en lugar del millón que en algún momento pedía. Muchos en Alvear opinan que esta plata, cuyo destino es la compra de fertilizantes, es insuficiente para cubrir las pérdidas que dejó la piedra. Y otra vez asoma la amenaza de una protesta por parte de los productores, que se realizará el lunes, para angustia del intendente De Paolo.

La versión del Ejecutivo (al frente del tema está el ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien remplazó en el manejo de esta crisis al jefe de la cartera de Producción, Guillermo Migliozzi, por sus problemas para contenerla) es que habrá más dinero para Alvear, pero que irá llegando de acuerdo se detecten las necesidades y a través de distintos programas. Se entregarían, afirma Adaro, subsidios de empleo y la posibilidad de suscribirse a distintos fideicomisos productivos. Y ya tendrían a cerca de 1.000 personas anotadas en las operatorias oficiales

Lo cierto es que una cosa no quita la otra: en Alvear hay "mala onda" con Jaque, más allá de que varios productores se anoten en los planes de asistencia que les llegan de regalo.

El “shopping de la Cultura”

A Abraham le costó mucho menos que a De Paolo llegar a la “billetera J”. Y no hubo tormentas graniceras de por medio que le abrieran las puertas del cuarto piso.

Silenciosamente, el 15 de enero, Jaque le entregó a Guaymallén un subsidio que activa el “shopping cultural” de Abraham. Se trata de casi el triple de lo que recibió por la vía directa Alvear por el granizo, sólo para la elaboración del proyecto.

En el municipio esconden la información sobre este misterioso emprendimiento, mientras que, se sospecha, en la Secretaría de Cultura directamente lo desconocen. Sólo se sabe que la idea es montar un complejo de salas para eventos y obras teatrales. El gobernador preferiría hacer gala de él cuando lo empiecen a hacer.

Dicho proyecto estuvo alguna vez sometido a los vaivenes de la relación entre Jaque y el intendente Abraham. En el comienzo de este gobierno, el vínculo era bastante frío y hasta hubo enfrentamientos por la entrega de fondos para Guaymallén, en los que compartió trinchera con el intendente de Las Heras, el también justicialista Rubén Miranda. Con el correr de los meses, al parecer, la relación se fue entibiando y hoy (por las pruebas que están a la vista) atraviesa su quizás su mejor momento.

Los infidentes de la política dicen que hubo para ello un pacto político entre los jefes comunales y el gobernador. Y por supuesto, eso enseguida se reflejó en la plata: el subsidio para el comienzo del edificio cultural de Guaymallén no tardó en aparecer.

Al margen del acuerdo, si se quiere, las elecciones de octubre están en el horizonte y Jaque no puede desatender al departamento más poblado de la provincia. Un lujo que sí puede darse con el marginado departamento alvearense, donde hay muchos menos votos.

Todo esto tiene muy poco que ver con el Palacio Cultural de Guaymallén. Una propuesta que habrá que explicar bien para que sea digerible, necesaria y apoyada por la ciudadanía.

Fayad y Abraham, o la fiebre por los espacios culturales

Antes de obnubilarse con el  multiespacio para expresiones culturales, Abraham tuvo que hundir un proyecto del cobista Juan Manuel García, su antecesor en la intendencia, quien hizo algunos gastos importantes para concretar en la zona del ferrocarril un proyecto distinto: un estadio cerrado. 

No le costó mucho tirar por la borda el estadio. Había que marcar diferencias rápido.

Desde el anuncio muy improvisado por parte de Jaque del proyecto al subsidio, pasaron varias semanas sin ningún tipo de noticias al respecto. Entretanto, una propuesta paralela cobró vida: la idea capitalina de convertir los galpones del Parque Central, también pertenecientes a los viejos ferrocarriles, en un complejo cultural.

Hay menos misterio en la iniciativa el municipio capitalino. En realidad, el proyecto es viejo, sólo que Fayad lo ha puesto en su agenda. Gastará alrededor de cuatro millones de pesos en él, de las arcas comunales, según informó oportunamente la secretaria de Turismo y Desarrollo Económico de Capital, Mariana Juri. Hay bastante necesidad, también, de calmar a los hacedores culturales capitalinos, en pie de guerra desde que Fayad tomó la decisión de vender el viejo teatro Mendoza.

El problema en todo esto es que Fayad y Abraham no parecen haber discutido entre sí la conveniencia de que haya dos complejos teatrales, muy parecidos, separados por poco más de 20 cuadras de distancia. Mientras sigue sin haber un espacio techado decente para espectáculos grandes y recitales mutitudinarios.

No es raro esto. Los intendentes Abraham y Fayad no acuerdan nada en beneficio del crecimiento ordenado del área metropolitana de la provincia. La novela por el cambio del sentido de la calle Morón es la prueba de ello. La idea de integrar el Gran Mendoza a través de la planificación de políticas conjuntas, que alguna vez reunió a los líderes de cinco departamentos, quedó definitivamente en un pasado remoto.

Todo lo contrario. Fayad y Abraham son adversarios políticos y actúan como tales en todos los ámbitos, tratando de eclipsarse mutuamente. Y el Gobierno provincial puede estar viendo en el Palacio Cultural de Guaymallén una posibilidad de salir de la condición de espectador de la pelea para levantar a su intendente, o en todo caso, de opacar la estrella del alcalde capitalino y sus pretensiones políticas en el futuro.

En cualquier caso,  el Palacio de la Cultura de Guaymallén es otra prueba palpable de que la plata del Estado sigue sujeta en Mendoza a tires y aflojes políticos, alianzas y enemistades, y hasta del humor y la conveniencia del gobernador, que hace pesar esa facultad pasajera pero poderosa de ser el dueño de la billetera.