Notas
Los Kirchner recortan las vacaciones de Celso Jaque
El gobernador deberá dar por terminado su descanso en la costa atlántica antes de tiempo, ya que sonó el teléfono rojo y lo invitaron al lanzamiento del Plan Nacional de Viviendas, que se hará en Olivos el próximo 28. A pesar de la vidriera del mandatario, el peronismo local sigue preocupado por su mala imagen y su posible repercusión en las urnas. Más frente a un radicalismo que se encamina a la reunificación.
Las vacaciones del gobernador Celso Jaque en la Costa Atlántica van a terminar un poco antes de lo previsto. Pero al parecer, el final anticipado se justifica. El próximo 28 de enero, el mandatario volverá a ser protagonista en la residencia en Olivos de un anuncio político grande.
Ese día, Cristina hará el lanzamiento oficial del Plan Nacional de Viviendas, uno de los principales caballitos de batalla del matrimonio presidencial en busca de dar vuelta el tablero y ganar las elecciones de octubre, a pesar de las tendencias negativas, y gracias al manejo de una caja monumental de recursos.
Jaque es una pieza importante de ese plan. Y no por méritos propios, sino por una necesidad de los Kirchner: opacar la estrella de Julio Cobos con una victoria en tierras mendocinas. Por eso a Jaque le han destinado un lugar preferencial en el evento de la semana próxima: según ventilan por estas horas en la Casa de Gobierno, el malargüino será el único gobernador que dará un discurso.
Pero mientras en el Poder Ejecutivo se ilusionan con un mágico giro en la imagen del gobernador, a fuerza de vidriera nacional, el justicialismo mendocino reflexiona por estas horas de un modo diferente. Encuestas en la mano, la realidad le marca un contraste peligroso entre la fama de los intendentes peronistas y la gestión gubernamental.
Dicho sin vueltas, los intendentes están en un pico de popularidad que reconocen en el propio palacio gubernamental y serán protagonistas excluyentes de la campaña electoral que se avecina. En cambio, y a pesar de los esfuerzos y el dinero invertido en la campaña publicitaria “Mendoza en marcha”, Jaque no levanta vuelo entre la gente y eso se va transformando en una preocupación cada vez mayor en el PJ.
Hay quienes por estas horas, mientras se sacuden la arena de la playa, imaginan una solución: aislar a Jaque de la campaña proselitista de los comicios legislativos con el pretexto de que debe abocarse enteramente a la gestión. Así, la cara de la campaña serían los intendentes exitosos, de los cuáles por lo menos uno dará el salto a mitad de año para pelear una candidatura en el Congreso de la Nación.
De lo contrario, algunos peronistas ven un futuro un poco negro, más allá de que al gobernador lo toque la varita mágica del esplendor K. Un esplendor que, para colmo de males, ya no es lo que era hace poco más de un año.
Más allá del diseño de la campaña, que es un punto clave, el peronismo mendocino en pleno maneja una noticia aun no oficializada, que es la candidatura a senador nacional de Adolfo Bermejo. El culebrón que para enojo del intendente agitaron esta semana sus potenciales reemplazantes en el gobierno municipal de Maipú no hizo más que confirmar esto.
A Bermejo sólo le hace falta hacer un guiño para que los militantes del aparato peronista se pongan a trabajar a pleno en su postulación. Este guiño no ha existido todavía, pero para todos, el lanzamiento es inminente.
En tanto, otro intendente importante, Rubén Miranda de Las Heras, sería premiado en el proceso que se acerca con la presidencia del partido, en lugar del desdibujado ex ministro Juan Marchena. Así aparece esbozado en el acuerdo que ambos jefes comunales hicieron con Jaque.
El misterio es qué ocurrirá con el primer candidato a diputado nacional del peronismo. Según dicen, Jaque sería el encargado de llenar ese casillero y algunos suponen que terminará promoviendo a un ministro de su gestión. Pero allí acaban los indicios. Hay un “factor Jaque” en todos los temas, y el electoral no es una excepción. Jaque es un político misterioso y esquivo, muchas veces impredecible y generalmente hermético. Conclusión: “No sabemos quién puede ser su candidato y lo peor es que puede ser cualquiera”, se empiezan a lamentar en el PJ.
El acuerdo radical y sus obstáculos
Pero no sólo el peronismo calcula sus chances electorales en días de calor intolerable, en los que la opinión pública discurre más lejos que nunca de la política y se fanatiza con reinas de la Vendimia “hot” o majestades embarazadas que dejan la corona antes de tiempo.
Lejos de la tapa de los diarios, el radicalismo y el cobismo avanzan lenta pero decididamente hacia un acuerdo electoral que atemoriza al justicialismo.
Pero en el camino de la unión hay piedras que el PJ sueña con que se transformen en obstáculos insalvables. Hasta aquí, los cobistas y los radicales puros sólo han diagramado cierto acercamiento en los temas de la coyuntura provincial, postura que además, no hace mucho, tuvo un traspié notorio en la Legislatura. Aunque se había acordado previamente que unos y otros se juntaran para modificar el presupuesto 2009, Jaque consiguió sacar su modelo de gastos gracias al apoyo de radicales ortodoxos y hasta de algunos cobistas. Algunos hablaron de "traición" después de este episodio, y la reunificación retrocedió varios pasos.
Los que apuestan a la unión de los radicales oficiales y disidentes, afirman que esto no volverá a ocurrir y que, en caso de pasar de nuevo, los legisladores rebeldes sufrirán su correspondiente castigo. Pero aun superando ese escollo, la UCR tiene enfrente un problema mucho mayor: la distribución de las candidaturas. Y allí las diferencias se mantienen, aunque en el radicalismo pateen el tema hasta mediados de febrero para seguir buscando el acuerdo.
La porción de la UCR pura que quiere confluir con los cobistas pide para sí el primer candidato a senador nacional, lugar que quedaría en manos del actual senador Ernesto Sanz. Pero por el lado de Cobos, siguen sin estar dispuestos a ceder los cabezas de listas. El propio vicepresidente habría bajado la orden de que el CONFE (su nuevo partido) conserve para sí los dos casilleros más importantes en el Senado y el primer diputado nacional. Y hasta se ha echado a rodar el nombre de una candidata cobista para ocupar el cargo que pretende Sanz: la actual diputada nacional Laura Montero.
Queda, por último, un hueso más que duro en el camino hacia el acuerdo: Roberto Iglesias. El ex gobernador y enemigo íntimo de Julio Cobos no se sienta todavía a la mesa de negociaciones. Y muchos advierten que mientras esto no ocurra, el objetivo no se podrá lograr.
De todos modos, a esta altura son más los que se vuelcan hacia el lado de la reunificación. Incluso anotan de ese lado al intendente de la Capital, Víctor Fayad, quien podría aprovechar para promover en alguna candidatura importante a alguno de sus secretarios comunales.
Por eso, hay quienes juegan a parar la pelota, principalmente respecto de los candidatos. “Los nombres tienen que demorar un poco. Primero hay que fijar el modo y después poner los nombres”, expresó ante la consulta Juan Carlos Jaliff, una de las principales voces autorizadas del cobismo.
Ese “modo” es la tarea para la casa de algunos dirigentes radicales: en las últimas horas se dispuso que una comisión constituida por los abogados radicales Jorge Albarracín, Roberto Grillo y Néstor Parés estudie de aquí a la semana que viene las leyes electorales y cartas orgánicas, en búsqueda de una fórmula que consiga definir cómo se unirán radicales y cobistas en una sola lista para octubre.
Si se quiere, la misión para todos los arquitectos de esta reunificación lleva implícita la necesidad de fijar las bases de una alianza coherente y creíble para la sociedad, que evite repetir el naufragio electoral que los cobistas y los radicales puros sufrieron en 2007.
Hay quienes por estas horas, mientras se sacuden la arena de la playa, imaginan una solución: aislar a Jaque de la campaña proselitista de los comicios legislativos con el pretexto de que debe abocarse enteramente a la gestión. Así, la cara de la campaña serían los intendentes exitosos, de los cuáles por lo menos uno dará el salto a mitad de año para pelear una candidatura en el Congreso de la Nación.
De lo contrario, algunos peronistas ven un futuro un poco negro, más allá de que al gobernador lo toque la varita mágica del esplendor K. Un esplendor que, para colmo de males, ya no es lo que era hace poco más de un año.
Más allá del diseño de la campaña, que es un punto clave, el peronismo mendocino en pleno maneja una noticia aun no oficializada, que es la candidatura a senador nacional de Adolfo Bermejo. El culebrón que para enojo del intendente agitaron esta semana sus potenciales reemplazantes en el gobierno municipal de Maipú no hizo más que confirmar esto.
A Bermejo sólo le hace falta hacer un guiño para que los militantes del aparato peronista se pongan a trabajar a pleno en su postulación. Este guiño no ha existido todavía, pero para todos, el lanzamiento es inminente.
En tanto, otro intendente importante, Rubén Miranda de Las Heras, sería premiado en el proceso que se acerca con la presidencia del partido, en lugar del desdibujado ex ministro Juan Marchena. Así aparece esbozado en el acuerdo que ambos jefes comunales hicieron con Jaque.
El misterio es qué ocurrirá con el primer candidato a diputado nacional del peronismo. Según dicen, Jaque sería el encargado de llenar ese casillero y algunos suponen que terminará promoviendo a un ministro de su gestión. Pero allí acaban los indicios. Hay un “factor Jaque” en todos los temas, y el electoral no es una excepción. Jaque es un político misterioso y esquivo, muchas veces impredecible y generalmente hermético. Conclusión: “No sabemos quién puede ser su candidato y lo peor es que puede ser cualquiera”, se empiezan a lamentar en el PJ.
El acuerdo radical y sus obstáculos
Pero no sólo el peronismo calcula sus chances electorales en días de calor intolerable, en los que la opinión pública discurre más lejos que nunca de la política y se fanatiza con reinas de la Vendimia “hot” o majestades embarazadas que dejan la corona antes de tiempo.
Lejos de la tapa de los diarios, el radicalismo y el cobismo avanzan lenta pero decididamente hacia un acuerdo electoral que atemoriza al justicialismo.
Pero en el camino de la unión hay piedras que el PJ sueña con que se transformen en obstáculos insalvables. Hasta aquí, los cobistas y los radicales puros sólo han diagramado cierto acercamiento en los temas de la coyuntura provincial, postura que además, no hace mucho, tuvo un traspié notorio en la Legislatura. Aunque se había acordado previamente que unos y otros se juntaran para modificar el presupuesto 2009, Jaque consiguió sacar su modelo de gastos gracias al apoyo de radicales ortodoxos y hasta de algunos cobistas. Algunos hablaron de "traición" después de este episodio, y la reunificación retrocedió varios pasos.
Los que apuestan a la unión de los radicales oficiales y disidentes, afirman que esto no volverá a ocurrir y que, en caso de pasar de nuevo, los legisladores rebeldes sufrirán su correspondiente castigo. Pero aun superando ese escollo, la UCR tiene enfrente un problema mucho mayor: la distribución de las candidaturas. Y allí las diferencias se mantienen, aunque en el radicalismo pateen el tema hasta mediados de febrero para seguir buscando el acuerdo.
La porción de la UCR pura que quiere confluir con los cobistas pide para sí el primer candidato a senador nacional, lugar que quedaría en manos del actual senador Ernesto Sanz. Pero por el lado de Cobos, siguen sin estar dispuestos a ceder los cabezas de listas. El propio vicepresidente habría bajado la orden de que el CONFE (su nuevo partido) conserve para sí los dos casilleros más importantes en el Senado y el primer diputado nacional. Y hasta se ha echado a rodar el nombre de una candidata cobista para ocupar el cargo que pretende Sanz: la actual diputada nacional Laura Montero.
Queda, por último, un hueso más que duro en el camino hacia el acuerdo: Roberto Iglesias. El ex gobernador y enemigo íntimo de Julio Cobos no se sienta todavía a la mesa de negociaciones. Y muchos advierten que mientras esto no ocurra, el objetivo no se podrá lograr.
De todos modos, a esta altura son más los que se vuelcan hacia el lado de la reunificación. Incluso anotan de ese lado al intendente de la Capital, Víctor Fayad, quien podría aprovechar para promover en alguna candidatura importante a alguno de sus secretarios comunales.
Por eso, hay quienes juegan a parar la pelota, principalmente respecto de los candidatos. “Los nombres tienen que demorar un poco. Primero hay que fijar el modo y después poner los nombres”, expresó ante la consulta Juan Carlos Jaliff, una de las principales voces autorizadas del cobismo.
Ese “modo” es la tarea para la casa de algunos dirigentes radicales: en las últimas horas se dispuso que una comisión constituida por los abogados radicales Jorge Albarracín, Roberto Grillo y Néstor Parés estudie de aquí a la semana que viene las leyes electorales y cartas orgánicas, en búsqueda de una fórmula que consiga definir cómo se unirán radicales y cobistas en una sola lista para octubre.
Si se quiere, la misión para todos los arquitectos de esta reunificación lleva implícita la necesidad de fijar las bases de una alianza coherente y creíble para la sociedad, que evite repetir el naufragio electoral que los cobistas y los radicales puros sufrieron en 2007.